Política y relato
En política, gobierno y oposición necesitan un relato
En política, gobierno y oposición necesitan un relato. Muchas veces, sin embargo, el problema está en que esa narración se arguye más para denostar al adversario que para persuadir acerca de las propias virtudes en torno a las decisiones que se fijan. En vez de articular acuerdos, se acentúan así los desacuerdos y, por supuesto, a la larga es el país el que pierde, los ciudadanos son los que reciben las consecuencias de un diálogo inexistente entre las fuerzas políticas relevantes.
Por otra parte, surge también la dificultad de que, con frecuencia, se inventa una narración falsa y odiosa respecto del antagonista, como si la suma de todos los defectos estuviese en el otro y la suma de todas las cualidades se diese en uno. Pero ni lo primero ni lo segundo son sinceramente reales y, por ende, se añora una sabiduría patriótica que sepa priorizar a Chile antes que al propio sector. No se debiera buscar el poder, sino el servicio y, en tal sentido, es tan importante saber dirigir los destinos de la patria como aprender a ser oposición.
El relato no tendría que denostar al rival, sino dar razones de por qué se determina una cosa y que se sepa con claridad que el bien común no es la concesión de todos los deseos, sino actuar con responsabilidad para hacer lo mejor posible según las circunstancias.