Paloma presidenta
Nuestra sociedad es machista a pesar de que "hoy las mujeres no solo están más preparadas que nunca, ya son mayoría en la formación de capital humano del país… más del 50 % de los graduados en educación superior son mujeres… y en los niveles de secundaria y media superan a los hombres
Nuestra sociedad es machista a pesar de que "hoy las mujeres no solo están más preparadas que nunca, ya son mayoría en la formación de capital humano del país… más del 50 % de los graduados en educación superior son mujeres… y en los niveles de secundaria y media superan a los hombres. Inclusive en áreas estratégicas como las ciencias económicas y sociales más del 60 % son mujeres" (Jenny Lindo, ‘La economía tiene rostro de mujer’, EL TIEMPO 8/4/2026). Esa alta preparación de la mujer se ha reflejado en las destacadas posiciones que ha escalado en la vida política, cultural, social y económica de la Nación, muy superior a la que ha asumido en naciones comparables a la nuestra. En las presidenciales, según el favoritismo en las encuestas, los colombianos vamos a escoger entre Paloma, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Este último es el candidato del presidente Gustavo Petro, su mayor apoyo político y electoral, y cuenta con el favor del Gobierno Nacional, que, violando la ley de no intervención en política, utiliza sus atribuciones y los recursos públicos que maneja para conseguir votos a favor de su candidato. Aunque Cepeda figura de primero en las encuestas, esa mayoría relativa no le alcanzará para ser elegido en primera vuelta, porque el país no votará por una forma de gobierno que tiene más repercusiones políticas que la de Petro, destacada por su derroche y corrupción. Por eso se ha dicho que Petro hizo más daño como alcalde y gobernante que como guerrillero. El eventual gobierno de Cepeda estaría presidido por miembro doctrinario del Partido Comunista, quien además es partidario de una asamblea constituyente que les abriría espacio a los alzados en armas dedicados al comercio de la droga. Otro aspirante, como queda dicho, es Abelardo, quien además de las dudas acerca de la financiación de su campaña y su situación económica real, como dice el exmagistrado de la Corte Constitucional, fiscal general y ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, en sus declaraciones a la revista Semana, edición 7/2/2026, ha estado vinculado a diferentes pesquisas sobre las actuaciones de su firma de abogado, con el creciente rechazo por parte de los electores para apoyarlo ante la probabilidad de tener que escoger entre él y Cepeda en una segunda vuelta, como lo dicen las últimas encuestas y noticias. Estos dos apenas son candidatos y ya quieren vetar debates, censurar espacios y acallar voces. Frente a las candidaturas citadas aparece la de Paloma Valencia, que cuenta con el apoyo del Centro Democrático, pero no únicamente, pues su mensaje y su audiencia ya llegaron a otros partidos y continuarán llegando a sectores que no tienen ninguna militancia política y que cuando se expresan masivamente como voto de opinión terminan definiendo la mayoría y frente a los cuales ella ha demostrado ser la única opción con futuro. Su trayectoria ha sido una defensa sin pausa de la democracia. Con Paloma el país gana y les dice no a la corrupción, al despilfarro y al crimen organizado. Ella ha propuesto incrementar en 60.000 los efectivos de la Fuerza Pública, entre soldados y policías, que deberán contar con eficientes servicios de inteligencia y a los que deberá otorgarles adecuada dotación y alentar su decisión de combate, para enfrentar los serios problemas de seguridad y orden público actuales. Paloma debe ser nuestra primera presidenta porque también están en juego nuestro sistema democrático y Estado de derecho. La claridad y el valor de Paloma permiten recordar lo que dijo García Márquez hace más de treinta años: Colombia solo saldrá adelante el día que tenga el valor cívico de elegir como Presidenta a una mujer, sumado a su opinión en Cien años de soledad: "Las mujeres sostienen el mundo en vilo con una fortaleza férrea para evitar que se desmorone". Es una hora crucial, en que se juegan la democracia, las libertades, las conquistas femeninas y un país más tranquilo y respetado.
Lo que se juega el domingo
Jaime Castro
Su trayectoria ha sido una defensa sin pausa de la democracia. Con Paloma, el país gana y le dice no a la corrupción, al despilfarro y al crimen organizado.