Lunes, 01 de Junio de 2026

Mensaje presidencial

ChileEl Mercurio, Chile 1 de junio de 2026

Esta es una oportunidad para que el Presidente pueda reconectarse con quienes le dieron un voto de confianza en diciembre.

La primera Cuenta Pública de un Presidente es una oportunidad para recordarles a los ciudadanos las razones por las que fue elegido, y también para plantear su agenda y objetivos para los cuatro años de gobierno, invitando al país a sumarse a un proyecto compartido. En la primera dimensión, es evidente que a los votantes les hizo sentido la apelación a un gobierno de emergencia para abordar las demandas prioritarias de la población. Con esta idea, se buscaba promover mayores seguridades controlando la delincuencia, desalentando la migración irregular y ofreciendo más oportunidades económicas.
Las expectativas que generó esta visión se han moderado después de los primeros 80 días de gobierno. Las dificultades para avanzar en una agenda creíble en seguridad pública y declaraciones desafortunadas a propósito de los planes de expulsión de migrantes irregulares han tenido un costo político relevante. La forma en que se presentó la decisión de no estabilizar los precios de los combustibles frente al shock inicial provocado por la guerra en Irán tampoco ayudó. El concepto del gobierno de emergencia sufrió, entonces, una depreciación.
Sin embargo, los ejes que configuraron esa imagen siguen siendo demandas muy sentidas de la población. La preocupante evolución del empleo está seguramente elevando el peso de las oportunidades económicas en esta ecuación. Iniciativas que redoblen los esfuerzos en crecimiento y en creación de puestos de trabajo deberían cobrar aún más fuerza. La Cuenta es una oportunidad para renovar, con las modificaciones que sean indispensables, esta dimensión, y que el Presidente pueda reconectarse nuevamente con esos electores de diciembre que le dieron un voto de confianza a pesar de no haberse inclinado por él en la primera vuelta. El momento es apropiado, porque en el último tiempo esas dificultades iniciales se han ido despejando.
Esas áreas deberían ser complementadas con una propuesta que pueda ser ampliamente compartida. La revisión de las cifras de pobreza ha revelado que un cuarto de nuestros niños vive en esa condición. Proponerse la reducción de esas cifras, lo que requeriría de varias medidas complementarias y una estrategia multisectorial bien diseñada, podría ser uno de los elementos de esa agenda. Un mejor diseño de nuestro sistema de protección social frente a eventos que las personas no pueden controlar o una agenda ambiciosa para lograr una mejor atención de salud, que podría incluir desde una reformulación de los seguros hasta una reorganización de la provisión de salud pública, podrían ser también iniciativas valoradas por la población. Por cierto, pueden existir otros objetivos tan valiosos como estos y que serían funcionales no solo para construir un horizonte común, sino que para aumentar el bienestar de los ciudadanos. Un mensaje presidencial en este tono sería bienvenido en un contexto político que está fragmentado e incluso parece avanzar en polarización.
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