Lunes, 01 de Junio de 2026

Humboldt en la Orinoquía

ColombiaEl Tiempo, Colombia 1 de junio de 2026


Beethoven Herrera Valencia
Aun hoy causa asombro la magnitud del viaje realizado por el naturalista alemán, Alexander von Humboldt en 1800, descendiendo desde Venezuela por el Río Orinoco, buscando confirmar la interconexión fluvial por su desembocadura en el río Amazonas a través del canal Casiquiare


Beethoven Herrera Valencia
Aun hoy causa asombro la magnitud del viaje realizado por el naturalista alemán, Alexander von Humboldt en 1800, descendiendo desde Venezuela por el Río Orinoco, buscando confirmar la interconexión fluvial por su desembocadura en el río Amazonas a través del canal Casiquiare. Allí se encuentra el Parque Nacional Natural el Tuparro, donde el Orinoco se fragmenta contra formaciones rocosas milenarias que integran el Escudo Guayanés, y allí está el ‘balancín’ de piedra suspendido en un equilibrio improbable, resistiendo las fuertes crecientes y millones de años de erosión. Tras observarlo, Humboldt lo describió como "la octava maravilla del mundo". También está allí la base geológica más antigua de Colombia; que se extiende por Venezuela, Brasil, Guayana, Surinam y Guayana Francesa en 2,5 millones de Km2, y alberga ecosistemas de gran biodiversidad y estrecha relación con las dinámicas hídricas de la región. Y el Parque Nacional Natural El Tuparro representa un maravilla del mundo, con aproximadamente 548.000 mil hectáreas, entre formaciones rocosas del Escudo Guayanés. Con base en esta estructura geológica que soporta una gran diversidad ecológica empieza a estructurarse una oferta turística que constituye una oportunidad para las comunidades. Formaciones rocosas emblemáticas como los Cerros de Mavicure, ubicados en el departamento del Guainía, hacen parte de unos de los mayores atractivos turísticos de la región. Los cerros Mavicure, Mono, y Pajarito son tres monolitos de granito que se elevan de manera abrupta sobre la selva amazónica y se imponen sobre un paisaje plano de la región. Sus alturas oscilan entre 250 y más de 700 metros, convirtiéndose en referentes visuales que dominan la geografía del Guainía. Las condiciones ácidas de la tierra y el clima húmedo tropical con constantes lluvias impide cultivar gran variedad de productos y las comunidades han sabido adaptarse, para generar su dieta con productos derivados de la yuca brava. Tras un proceso riguroso de transformación, un alimento potencialmente mortal pasa a ser una fuente de nutrición segura, de donde se derivan productos como el mañoco, el casabe, el almidón y la catara. Ahora se ofrecen a los visitantes experiencias sostenibles en cooperación con las comunidades indígenas que habitan estos territorios e iniciativas como la desarrollada por el Hotel Toninas, que operan trabajando de la mano con la población raizal del sector conocido como Mavicure. Además, ofrecen recorridos navegando por aguas multicolores en la que se aprecia la singularidad del territorio en distintos puntos estratégicos y deslumbrantes para sus visitantes.  Como ha expresado el economista nativo Harold Figueroa, esta región permite navegar por corredores fluviales ancestrales, apreciar los colores de las aguas de los ríos Inírida, Guaviare, Atabapo y Orinoco que confluyen en una imponente estrella fluvial, divisar delfines rosados en la frontera con Venezuela y Brasil, y comprender complejas dinámicas económicas, culturales y sociales. ¡Es la magia de la Orinoquía que deslumbró a Humboldt! Y que debemos conocer y conservar.
Profesor Emérito Universidad Nacional U. Javeriana y Prime Business School.
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