Un problema de salud acercó a Marco DeGeorge a esa disciplina. Con el tiempo, creó Alo Yoga, una de las principales marcas del negocio de athleisure, seguida por numerosas celebridades
De sufrir una lesión de espalda que terminó en una cirugía a los 11 años, a crear un negocio valuado en miles de millones de dólares. Así, Marco DeGeorge transitó el camino hasta convertir a Alo Yoga en una de las principales marcas de ropa y accesorios para yoga y gimnasia dentro del mercado global de athleisure.
La compañía nació en 2007 como un emprendimiento de dos amigos. DeGeorge y su socio Danny Harris se conocieron de niños mientras crecían en Los Gatos, San Francisco. Su primera aventura empresarial fue al terminar la secundaria, cuando comenzaron a producir remeras para un comercio local. Tras esa experiencia, abrieron una empresa de serigrafía que bautizaron Color Image Apparel -actual empresa matriz de Alo Yoga- para comenzar a producir camisetas y tops al por mayor.
El siguiente paso del dúo fue centrar sus esfuerzos empresariales en el rubro de indumentaria y accesorios de yoga, una disciplina que DeGeorge comenzó a practicar a sus 20 como paliativo a sus problemas de salud y que también desarrollaba Harris.
«Comenzó con una lesión, pero me llevó a hacer cosas que cambiarían mi vida. Decidimos mezclar algo que amamos con algo en lo que somos buenos: hacer productos, hacer ropa», resumió DeGeorge en un video promocional de Alo Yoga de 2018.
Yoga y más allá
Con el tiempo, el estilo chic y juvenil de la marca comenzó a llamar la atención de reconocidas celebridades como la cantante Taylor Swift, la actriz Selena Gomez, las modelos Bella y Gigi Hadid y las socialités Kylie Jenner y Hailey Bieber, entre otras figuras, lo que incrementó el interés por Alo Yoga en el público.
También se dispararon las ventas: Alo Yoga genera la mayor parte de los casi US$ 2.000 millones de ingresos anuales de Color Image Apparel (la empresa tiene otro negocio, Bella+Canvas, dedicado a la producción de camisetas), una cifra que se decuplicó respecto a 2020, según Forbes.
A partir de este crecimiento, Alo Yoga se convirtió -junto a Lululemon, GymShark, Athleta (Gap), Fabletics, Vuori, Under Armour y Nike- en uno de los principales actores del sector de athleisure, un mercado valuado en unos US$ 400.000 millones a nivel global, de acuerdo a la consultora Dimension Market Research.
La fuerza comercial de la marca se ve potenciada no solo por los famosos que compran los productos, sino también por una red de casi 170 tiendas alrededor del mundo.
Mientras, sus cofundadores -que poseen el 50% de la empresa cada uno- cuentan con un patrimonio personal estimado en US$ 3.700 millones, según Forbes.
El dúo de emprendedores no se conformó con lo conquistado, sino que expandieron Alo Yoga a nuevos conceptos, desde estudios de yoga llamados «Santuarios» instalados en algunas de sus tiendas hasta la organización de eventos especializados en temas de bienestar y salud para clientes y comunidades en donde operan.
El halo aspiracional que envuelve a la marca se ha traducido también en la nueva línea, Alo Atelier, lanzada en octubre de 2023 con foco en el segmento premium. Se trata de una colección de más de 90 productos dedicada al «lujo refinado y prendas básicas de moda de alta gama», que incluye pantalones y pijamas de seda, buzos de cachemira y abrigos de lana.
La filosofía yogui es el eje de un negocio multimillonario y cada vez más global.