Jueves, 04 de Junio de 2026

Mejor sin Petro

ColombiaEl Tiempo, Colombia 4 de junio de 2026


Eduardo Behrentz
El próximo 21 de junio, Colombia no estará decidiendo entre dos candidaturas


Eduardo Behrentz
El próximo 21 de junio, Colombia no estará decidiendo entre dos candidaturas. Estará decidiendo si prolonga o no las formas de gobierno de Gustavo Petro. Cuando Petro llegó al poder, muchos colombianos se ilusionaron con la posibilidad de renovar la política y atender causas sociales aplazadas. Pero como quedó claro en el último cuatrienio, gobernar no es agitar ni dividir al país. Gobernar no es llamar corrupto o enemigo del pueblo a quien discrepa. Y gobernar, sobre todo, no es medir la legitimidad de las instituciones según el resultado del día: si una corte decide a su favor, hay democracia; si decide en contra, hay conspiración o sabotaje. Petro se enfrentó con las cortes y el Congreso, y también con gremios, medios de comunicación y empresarios. Su reacción frente al reciente preconteo electoral volvió a mostrar su irresponsabilidad indolente al sembrar dudas, sin evidencia, sobre un proceso de semejante trascendencia. El retroceso no solo fue institucional. El país cerró 2025 con un altísimo déficit fiscal de 6,4% del PIB, después de haber hecho añicos la regla fiscal y de sufrir nuevos deterioros en la calificación de la deuda soberana. Ecopetrol, una de las principales fuentes de inversión pública, terminó 2025 con utilidades 40% inferiores a las del año anterior y muy lejos de los niveles de 2022. Peor aún ha sido la seguridad nacional. Volvimos al control territorial de grupos ilegales, a los paros armados, a los ataques contra poblaciones, al asesinato de candidatos presidenciales y a una "paz total" que terminó dando más aire a los violentos que tranquilidad a los ciudadanos. Aun así, Petro conserva un apoyo relevante, porque entendió mejor que nadie el poder de las redes sociales para convertir la mentira en emoción, la rabia en identidad y la propaganda en realidad paralela. Sin redes, sin bodegas, sin influenciadores ordinarios dedicados a insultar y sin una maquinaria oficial de relato permanente, difícilmente habría mantenido esta capacidad de adhesión. Petro nos deja una democracia empobrecida, en la que el debate público premia más al que grita que al que argumenta. Por eso tampoco sorprende que el adversario que emergió para enfrentar al continuismo tenga un tono duro, frontal y beligerante. Después de cuatro años de insultos desde el poder, ¿qué esperaba el petrismo-cepedismo? ¿Un debate de salón, moderado y académico? Colombia estará mejor sin Petro. Si pierde las elecciones, seguramente seguirá profundizando su oscuro legado: agitará, acusará sin evidencias e intentará volver a bloquear e incendiar al país como lo hizo en el pasado estallido social. Pero será distinto fuera de la Presidencia, sin la capacidad de abusar de los recursos del Estado y sin estar a cargo de la fuerza pública. Colombia necesita pasar la página. Estaremos mejor sin Petro.
Rector@UniGermana.edu.co
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