Ocde ve pérdida de impulso del PIB los próximos dos años
La economía colombiana perderá impulso durante los próximos dos años en medio de un entorno marcado por una inflación persistente, condiciones financieras más restrictivas y elevados niveles de incertidumbre que continúan frenando la inversión
La economía colombiana perderá impulso durante los próximos dos años en medio de un entorno marcado por una inflación persistente, condiciones financieras más restrictivas y elevados niveles de incertidumbre que continúan frenando la inversión. Así lo advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), que redujo las perspectivas de crecimiento para el país y alertó sobre los riesgos que enfrenta la actividad productiva en un escenario donde las tasas de interés permanecerían altas por más tiempo y las presiones fiscales siguen presentes. De acuerdo con las nuevas Perspectivas Económicas de la Ocde, el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia crecería 2,4% en 2026 y se moderaría a 2,1% en 2027, después de haber registrado una expansión estimada de 2,6% en 2025. "Hemos realizado la baja en las proyecciones para Colombia de la actividad económica para los próximos años por tres razones. En primer lugar, un punto de partida más débil desde el año pasado y el comienzo del 2026 ha sido bastante débil lo que ha dejado un arrastre relevante hacia el resto del año. En segundo lugar, apenas inició el 2026 las expectativas de inflación aumentaron, lo que llevó a la política monetaria a ser más restrictiva con el impacto en la actividad económica y en tercer está el conflicto de medio oriente que genera volatilidad", dijo Paula Garda, Economista Senior y jefa de la sección de Colombia y Perú de la Ocde. El organismo señala que la elevada inflación, el endurecimiento de las condiciones monetarias y la incertidumbre seguirán afectando las decisiones de inversión y moderarán el consumo de los hogares, dos motores clave para el desempeño económico. La advertencia llega en un momento en que la economía colombiana enfrenta una combinación de factores internos y externos que han comenzado a limitar el dinamismo observado durante buena parte del año pasado. Aunque el país mantiene crecimiento positivo, la Ocde considera que la expansión será más moderada a medida que las restricciones financieras y las presiones inflacionarias se consoliden. El informe destaca que la actividad económica ya comenzó a mostrar señales de desaceleración durante los primeros meses de 2026. Según la organización, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,2% interanual en el primer trimestre del año y avanzó 0,6% frente al trimestre anterior en cifras ajustadas estacionalmente. Aunque el consumo final mantuvo una expansión de 3,4%, impulsado principalmente por el gasto público, la inversión continúa exhibiendo un comportamiento desigual. La factura de la menor confianza en inversión La OCDE observa que la formación bruta de capital fijo aumentó 3,7% durante el primer trimestre, pero advierte que persisten debilidades importantes en sectores como construcción e infraestructura. A esto se suma un entorno empresarial más cauteloso frente al panorama económico y político. Según el documento, "la confianza de las empresas y los consumidores se mantiene moderada", reflejando el aumento de la inflación, el endurecimiento de las condiciones financieras y el incremento de la incertidumbre. El organismo también señala que las condiciones de inversión siguen siendo frágiles debido a los elevados costos de financiamiento y a la cautela que genera el actual ciclo electoral. Estas condiciones explican buena parte de la moderación prevista para los próximos años. La Ocde considera que el consumo privado comenzará a perder fuerza a medida que el impacto de los incrementos salariales sea compensado por una inflación más alta, un mercado laboral menos dinámico y mayores restricciones de crédito para hogares y empresas. La organización prevé además que la inversión continuará limitada por los altos costos financieros y la incertidumbre, factores que seguirán condicionando las decisiones de expansión empresarial y la ejecución de nuevos proyectos productivos. Inflación alta y tasas seguirán presionando Uno de los principales elementos detrás de la desaceleración proyectada es el comportamiento de la inflación. El organismo advierte que las presiones inflacionarias volvieron a intensificarse durante los primeros meses de 2026, alejando nuevamente al país de la meta de estabilidad de precios. La inflación alcanzó 5,7% en abril, mientras que la inflación subyacente llegó a 5,8%. Según la OCDE, el repunte responde al aumento de los costos laborales tras las sucesivas alzas del salario mínimo, la presencia de mecanismos de indexación, una política fiscal expansiva y el incremento de los precios de alimentos y energía. El informe también destaca que las expectativas inflacionarias continúan ubicándose por encima de la meta del 3%, situación que obliga a mantener una postura monetaria restrictiva. En este contexto, la organización considera que el Banco de la República deberá sostener tasas elevadas durante un período prolongado para garantizar que la inflación retorne de forma sostenible a su objetivo. "La política monetaria debería seguir siendo restrictiva hasta que la inflación y sus expectativas sigan claramente una senda sostenida hacia la meta de 3%", señala el documento. Bajo este escenario, la Ocde estima que la tasa de política monetaria aumentará hasta ubicarse alrededor de 12,75% durante el tercer trimestre de 2026 y permanecerá en ese nivel hasta mediados de 2027. Solo después de observar una trayectoria más consistente de reducción de la inflación comenzaría una relajación gradual de las condiciones financieras. El organismo proyecta que la inflación aumentará durante 2026, impulsada por la persistencia de los incrementos en servicios, los mecanismos de indexación, el aumento de los precios de la energía y los alimentos, antes de comenzar a descender gradualmente desde principios de 2027. La Ocde considera que, además de los desafíos monetarios, Colombia enfrenta importantes retos fiscales que pueden afectar la confianza y las perspectivas de crecimiento de mediano plazo. El organismo advierte que la política fiscal continúa siendo expansiva tras la activación de la cláusula de escape y la suspensión de la regla fiscal en 2025. A su juicio, esta situación ha debilitado la credibilidad del marco fiscal y ha contribuido al aumento de las primas de riesgo soberano.