Instituciones son clave y exigimos su respeto
Maria Sol Navia V
Maria Sol Navia V.
La jornada electoral del pasado domingo mostró que nuestras instituciones han funcionado, a pesar de que el presidente trató y sigue tratando por desconocerlas y desacreditarlas a toda costa, pues una característica de su personalidad y su estilo de gobierno es desconocer la separación de poderes y tratar de imponer su voluntad y su criterio. Dicho esto, hay que reforzar que lo primero que necesita el país es el respeto por las instituciones, reconocerlas y con eso acatar las normas jurídicas, la constitución y los órganos por ella establecidos que ordenan claramente el reconocimiento de esta separación y el respeto por cada pronunciamiento, fallo legal o mecanismos a través de los cuales expresan sus órdenes. Es totalmente retador por parte del presidente su decisión de no respetar la prohibición de hacer política, y no solo como ha venido haciéndolo, sino, desafiando la ley y los principios de la democracia, declarar que asume la dirección y la acción abierta en favor de la campaña del pacto histórico, lo que también coloca al respectivo candidato en igual situación de irregularidad e ilegalidad y es una premonición de que tampoco respetaría el estado de derecho. Los veedores internacionales y las organizaciones o estados que representan han reconocido la trasparencia y legitimidad de las elecciones y han señalado como un aspecto negativo y muy delicado la participación en política del presidente y otros funcionarios, respaldando los pronunciamientos y sanciones que ha hecho la procuraduría. Otras conclusiones que podemos sacar, es que se agudiza la debilidad de los partidos tradicionales e incluso de otros partidos estructurados, con excepción del pacto histórico, así como también la confianza en su representatividad. El pacto histórico ha aglutinado a unas personas que no se sienten representadas, independientemente de otras actuaciones del gobierno para comprar adhesiones. Esto confirma como un outsider, con ideología de derecha, pero sin vinculación a ningún partido, terminó siendo ampliamente el ganador. De la misma manera se reforzó la polarización existente, donde el centro y los que se dicen de centro no tuvieron una participación representativa. Quizá esto estuvo reforzado por el temor de gran parte de los ciudadanos a una dictadura, o dictadura constitucional, de izquierda, que siga los modelos conocidos de Cuba, Venezuela o Nicaragua y que afecte profundamente la empresa privada, que es el gran generador de empleo formal y lleve una pauperización general y a un modelo autoritario. Cerrada esta primera etapa electoral debemos superar la polarización agresiva, deponer los odios para reconciliar el país y evitar la violencia que causó la muerte de un joven de gran futuro y calidad humana, Miguel Uribe Turbay. Enfrentar la sociedad y tratar de incentivar una lucha de clases con los discursos agresivos y de resentimiento como el del señor Cepeda el domingo en la noche, nos conduce nuevamente al borde de la violencia política.
Exministro.