La inclusión educativa sigue siendo una tarea pendiente
En primer lugar, en cuanto a la concentración institucional el 80% de los estudiantes con discapacidad está en el sector oficial, donde la tasa de disca- pacidad sobre el total de matriculados llega al 2,1%, frente al 1,8% del sector privado
En primer lugar, en cuanto a la concentración institucional el 80% de los estudiantes con discapacidad está en el sector oficial, donde la tasa de disca- pacidad sobre el total de matriculados llega al 2,1%, frente al 1,8% del sector privado. Esto implica que la carga de la inclusión recae principalmente sobre los establecimientos públicos. El segundo patrón es socioeconómico. La mayor ocurrencia de discapacidad se registra en los estratos 2 y 3, con una tasa del 2,4% en cada uno respecto al total de matriculados por estrato. El informe indica que los datos "refuerzan la relación entre condición de discapacidad y vulnerabilidad socioeconómica", lo cual dificulta la respuesta institucional porque concentra la demanda educativa especializada en los territorios con menor capacidad de inversión. En cuanto al sexo, la discapacidad en hombres dentro del sistema escolar es del 2,5%, mientras que en mujeres es del 1,6%. Esta diferencia "plantea desafíos de equidad de género no en acceso general, sino en prevención dirigida a hombres y apoyo integral para mujeres en etapas posteriores".
Solo 200.334 de los casi 9,8 millones de estudiantes matriculados en educación regular en Colombia tienen algún tipo de discapacidad: el 2% del total de la matrícula nacional. El dato surge de un informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, advierte que esta baja participación no refleja una baja prevalencia, sino barreras en el acceso al sistema. El documento cruzó los microdatos del Sistema Integrado de Matrícula (SIMAT) del Ministerio de Educación Nacional de 2023 con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ENCV) del DANE de 2024. Los resultados muestran que el 5,8% de los colombianos de cinco años o más -cerca de 2,8 millones de personas- manifiesta tener alguna dificultad para realizar al menos una actividad básica cotidiana. La proporción de quienes llegan al aula es, en comparación, preocupante. La discapacidad intelectual encabeza el listado de condiciones registradas en el sistema escolar. Con 96.035 estudiantes, representa cerca del 1% del total de matriculados con y sin discapacidad. Le siguen los trastornos mentales o psicosociales, con 36.750 casos, y las discapacidades múltiples, con 19.527. Estas cifras provienen del SIMAT 2023, las más recientes disponibles, pues la base pública del MEN para 2024 no incluyó la variable de discapacidad. Analfabetismo y asistencia escolar Entre los niños y jóvenes en edad escolar -de cinco a 16 años- con discapacidad, la tasa de analfabetismo llega al 34,2%. En el mismo grupo sin discapacidad, esa cifra cae al 9,2%. Una brecha de 25 puntos porcentuales que el LEE describe como "muy pronunciada en competencias básicas desde edades tempranas" y que tiene implicaciones directas sobre la trayectoria educativa y laboral de esta población. La asistencia escolar, mantiene la tendencia, solo el 72,9% de los niños con discapacidad entre cinco y 16 años asisten a clases, frente al 95,4% de la población sin discapacidad. Esa diferencia de 22,5 puntos ocurre, según el informe, "precisamente en la edad clave de la educación básica y media". En el grupo de 17 a 21 años, la tasa de quienes tienen discapacidad cae al 40,1%, cerrando prácticamente la puerta hacia la educación superior. En la población de cinco años o más, el 39% de las personas con discapacidad tiene la básica primaria como techo educativo, frente al 23% de quienes no tienen discapacidad. El informe concluye que esta población "registra menos años de educación que las personas sin discapacidad, lo que indica una brecha importante en cuanto a las posibilidades educativas y de futuro para este grupo poblacional". Según la ENCV 2024, el 7,6% de los niños de cero a cinco años no puede realizar actividades básicas de autocuidado como comer, vestirse o bañarse. El 3,4% no puede hablar. Aunque el LEE reconoce que parte de estas cifras responde al desarrollo propio de la edad, advierte que reflejan "posibles dificultades en la identificación temprana de discapacidades o necesidades especiales en los hogares".