Bajón en construcción tiene a cementeras con exceso de capacidad
La industria cementera colombiana muestra señales de recuperación en 2026, pero su motor no es la construcción formal: es el mejoramiento de vivienda, las remodelaciones y las ferreterías
La industria cementera colombiana muestra señales de recuperación en 2026, pero su motor no es la construcción formal: es el mejoramiento de vivienda, las remodelaciones y las ferreterías. Así lo revela un informe de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, que advierte además sobre riesgos energéticos y una reconfiguración del mercado que cambiará el mapa competitivo del sector. Los despachos nacionales de cemento gris crecieron 5,7% en el primer trimestre de 2026, acercándose nuevamente a los 13 millones de toneladas acumuladas en doce meses. El 69,9% de ese cemento despachado en marzo correspondió a formato empacado, el que se vende en ferreterías y llega a hogares que remodelan, amplían o construyen por cuenta propia. Las concreteras, constructoras y contratistas, que representan a las obras formales, siguen en terreno negativo con 30,1% -un punto porcentual menos al histórico-. El informe de Bancolombia señala que la recuperación está impulsada por comercialización, con una variación anual de doce meses cercana al 12%, mientras que los canales de obra formal permanecen rezagados. En paralelo, las iniciaciones de vivienda nueva registraron un retroceso de 14,3%, lo que evidencia que una parte relevante de la construcción formal aún no se convierte en ejecución efectiva de obra ni en consumo real de materiales. Cesantías impulsan En 2025, Asofondos reportó que los retiros de cesantías destinados a remodelación de vivienda y pago de deuda hipotecaria superaron los $3,3 billones, con un crecimiento promedio del 20,5% en los últimos cuatro años. Ese flujo de recursos, afirma el informe, es el que está sosteniendo los despachos de cemento empacado en todas las regiones del país. A esto se suma el comportamiento del mercado de vivienda usada. Los desembolsos para su compra crecieron 20,4% en 2025 frente al año anterior, lo cual se traduce en remodelaciones que activan la demanda de cemento empacado. Sin embargo, el primer trimestre de 2026 registró una variación de -9,3% en ese indicador, lo que podría anticipar una menor tracción de este canal en los próximos meses. Un dato clave, es que la región Caribe concentra cerca del 24% de la demanda nacional de cemento empacado y registró una variación anual cercana al 15% a marzo de 2026, consolidándose como el principal motor de crecimiento para este formato. En contraste, la región Centro muestra el menor avance en cemento empacado, en parte porque allí predomina la demanda a granel, especialmente en Bogotá, donde son protagonistas los grandes proyectos de infraestructura y desarrollo urbano. Por su parte, la región Oriente, impulsada por Santander -donde las iniciaciones de vivienda crecieron 29,9%- y por Boyacá -con un aumento de 9,9%-, lidera el crecimiento de los despachos a granel. En el extremo opuesto, Occidente enfrenta una caída de 16,7% en despachos, arrastrada por un desplome superior al 50% en las iniciaciones de vivienda en Valle del Cauca. Exceso de capacidad
y presión energética La brecha entre producción y despachos se amplió en marzo de 2026 hasta cerca de 94.000 toneladas, con un incremento mensual del 74%. Mientras la producción avanzó 15,5% frente al mes anterior, los despachos crecieron 12,2%. Lo cual apunta a una acumulación de inventarios derivada de una sobrecapacidad productiva. En los últimos cinco años, la capacidad instalada del sector promedió 23,6 millones de toneladas, frente a 13,6 millones de producción y 12,5 millones de despachos. Sumado a este panorama, el sector cementero consume en promedio 1,7 GWh/día, lo que equivale a 6,6 veces el consumo promedio de la industria manufacturera, y se ubica entre las actividades de mayor demanda energética del país. A abril de 2026, el sector registró el segundo mayor consumo dentro de la manufactura, y su demanda energética creció 13,9% anual, frente al 2,3% del agregado manufacturero. El informe advierte que eventuales restricciones por el fenómeno de El Niño en el segundo semestre, o aumentos en los costos de generación eléctrica, podrían presionar los gastos de producción. "Un eventual Niño de intensidad extrema podría derivar en restricciones de suministro de gas para los segmentos no esenciales, como la manufactura y la refinería", precisa el documento. La venta de Cemex reordena el mercado En este escenario, Cemex acordó la venta de un portafolio de activos a Holcim que incluye dos de sus cuatro plantas de cemento en Colombia —ubicadas en Caracolito (Tolima) y Santa Rosa (Cundinamarca)—, además de varias plantas de concreto, agregados, mortero y aditivos. El valor de la transacción asciende a USD485 millones, en línea con la estrategia de desinversión de Cemex para reasignar capital hacia oportunidades en los mercados norteamericanos y europeos. Según las estimaciones de Bancolombia, la capacidad instalada de Holcim en Colombia pasaría desde 2,1 millones de toneladas hasta cerca de 6 millones, lo que se traduciría en una participación de mercado cercana al 26,5%. Una vez perfeccionada la transacción, Cemargos y Holcim abarcarían cerca del 63% del mercado, mientras que el 37% restante se distribuiría entre Alion, Ultracem, Cementos Oriente, Fortecem, Cementos Tequendama, Cemento Vallenato y otros productores de menor escala. El informe también relaciona la ventana hacia mercados externos con el aprovechamiento de excedentes potencialmente exportables. Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos destacan como destinos atractivos por su proximidad, ventaja que podrían capitalizar Cemargos, Ultracem y Holcim dada su cercanía a puertos y corredores fronterizos.