De YouTube al cine
Está visto que el cine de horror sigue llevando a los espectadores a las salas
Está visto que el cine de horror sigue llevando a los espectadores a las salas. Películas tan brillantes como la continuación de El conjuro, Pecados o La hora de la desaparición, tan comerciales como ambiciosas desde el punto de vista artístico, recogieron más de mil millones de dólares en las taquillas del mundo el año pasado. A su éxito innegable habría que sumarle la popularidad, en este 2026, de largometrajes de horror de la talla de Scream 7, Backrooms y Obsesión: al cierre de esta edición habían recolectado 500 millones entre las tres. Y si bien la primera de ellas, como la cuarta entrega de El conjuro, hace parte de una franquicia, las otras dos son la prueba de que el mundo del cine está cambiando. Dicho de otro modo, la noticia no es que el terror sea así de rentable. La noticia es que las salas se han estado llenando gracias a un par de películas de miedo, Backrooms y Obsesión, dirigidas por cineastas muy jóvenes que comenzaron sus carreras haciendo videos para sus propios canales de YouTube. Kane Parsons, el director de Backrooms, tiene veintiún años, y era conocido en las plataformas por una serie de cortos que firmaba bajo el seudónimo de Kane Pixels. Curry Baker, el realizador de Obsesión, tiene veintiséis, y llevaba años grabando y subiendo en sus canales pequeños videos de horror en clave de comedia. Y no solo tenían en común la juventud y la sensibilidad de estos tiempos, sino el público propio construido video por video que suelen ir reuniendo los más certeros creadores de contenido de YouTube. Nadie en la industria del cine tenía entre sus cuentas que las nuevas generaciones tanto de cineastas como de cinéfilos, educados entre celulares y redes, dieran el salto a hacer películas que llenaran las salas. Pero es una magnífica sorpresa que los teatros sigan siendo un terreno en común en tiempos en los que tantas sociedades luchan contra su polarización. editorial@eltiempo.com