Desafíos de la nueva rectora
La fragmentada gobernanza que la Universidad de Chile se ha ido dando hace aún más complejo abordar sus desafíos.
En el balotaje para elegir a quien dirigirá la Universidad de Chile por los próximos cuatro años, resultó ganadora la académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas Alejandra Mizala, con un 60,93% de los votos ponderados, sobre el 39,07% de Francisco Martínez, decano de esa misma facultad. La Universidad de Chile, como la principal y más prestigiada universidad pública del país, enfrenta importantes desafíos. El que ambos contendores provengan de la misma facultad sugiere que el rigor y tradicional disciplina académica de aquella recogió de mejor manera que las otras posturas el sentir y necesidades futuras de la comunidad universitaria.
Aun así, los desafíos que enfrenta la rectora Mizala requerirán de ella, y del conjunto de los académicos, un trabajo mancomunado. Por de pronto, el problema de financiamiento es uno que aqueja a todo el sistema, pero que para las universidades públicas adscritas a la gratuidad es particularmente agudo, especialmente si aspiran a la máxima excelencia académica, como es el caso de la Universidad de Chile. No resulta fácil preservar e incrementar esa excelencia en un escenario de estrechez fiscal, sobre todo si el fisco es su principal proveedor de recursos.
Pero la excelencia académica no está solo dada por quienes constituyen su cuerpo docente y de investigadores, sino también por la calidad de los alumnos que sea capaz de atraer a sus aulas. En ello la Universidad de Chile ha ido descendiendo en algunos rankings , entre otras razones, por la indisciplina de su calendario académico, sometido con facilidad a paralizaciones, y por la intolerancia de algunos para aceptar un pensamiento crítico distinto al de ellos, todo lo cual ha ido alejando a crecientes grupos de talentos de su matrícula. Para ese problema, la gobernanza institucional que se ha ido dando la Universidad de Chile complejiza la forma de abordarlo. El Consejo Universitario, compuesto por la totalidad de sus decanos, vicerrectores, rector y prorrector, además de representantes estudiantiles y administrativos, a lo que se suma el electo Senado Universitario, son instancias que tienden a fragmentar la voluntad política, lo que dificulta, o extiende en el tiempo, los esfuerzos por direccionar la universidad hacia los objetivos que se haya planteado la rectoría. Respecto del tema específico de las tomas, en tanto, ayer, en entrevista con "El Mercurio", la rectora electa mostró una posición decepcionantemente ambigua, cuestionando las ocupaciones, pero también criticando su eventual desalojo.
En cualquier caso, las reservas de prestigio, calidad y símbolo del espíritu universitario nacional que la Universidad de Chile aún posee, son importantes activos con que cuenta la rectora para la dura tarea de que se hará cargo.