Lunes, 08 de Junio de 2026

La nueva generación de forrajeras llega al campo

ChileEl Mercurio, Chile 8 de junio de 2026

Ballicas con endófitos de última generación, leguminosas más persistentes y alfalfas adaptadas a la sequía forman parte de la nueva oferta genética que busca responder a los desafíos productivos y climáticos de la ganadería moderna.

E l cambio climático y sistemas ganaderos cada vez más intensivos han acelerado la necesidad de que los desarrolladores de genética y multiplicadores de semillas redoblen sus esfuerzos para llevar al mercado nuevas variedades de especies forrajeras como ballicas, leguminosas y alfalfas, entre otras, cada vez más robustas y capaces de responder a las demandas y desafíos de los productores.
"El cambio climático es muy complejo: hay menos precipitaciones y su distribución ha cambiado. También tenemos más radiación y mayores temperaturas durante la época estival, por lo que estos aspectos, por supuesto, son altamente valorados en el proceso de desarrollo de nueva genética", indica César Asenjo, gerente comercial de SG 2000.
Así, hoy el foco no está solo en producir más kilos de materia seca, sino también en mejorar la eficiencia de utilización, la estabilidad estacional, la persistencia bajo pastoreo intensivo, la calidad nutricional y la tolerancia a las nuevas condiciones derivadas del cambio climático, especialmente el déficit hídrico.
"La renovación genética en forrajeras es dinámica. Dependiendo de la especie y del programa de breeding , una nueva variedad puede liberarse comercialmente cada 5 a 10 años, aunque el proceso completo de desarrollo puede tomar más de una década", afirma Jean Pierre Loustau, product manager de Semillas para Osorno de Cooprinsem.
La elección varietal en los sistemas ganaderos es altamente estratégica, ya que determinará, en gran medida, la productividad y rentabilidad del sistema.
"Es importante destacar que los ganaderos son muy precavidos al momento de cambiar variedades que han demostrado éxito, ya que de ninguna manera están dispuestos a poner en riesgo la alimentación de sus animales. Por ello, el reemplazo varietal se implementa con mucho cuidado y en ciclos muy largos", asegura Francisco Villalón, gerente general de A. C. Baldrich.
Ballicas y endófitos
Dentro de las especies que concentran los desarrollos más innovadores aparecen las ballicas, cuyas semillas más recientes están incorporando agentes biológicos.
Por ejemplo, en ballicas perennes, el uso de semillas con hongos endófitos se ha vuelto cada vez más relevante debido al impacto de plagas como el gorgojo argentino ( Listronotus bonariensis ) sobre la persistencia de las praderas. "Esta nueva generación de hongos endófitos, que ha sido evaluada durante al menos dos temporadas, es muy distinta y segura para los animales", afirma César Asenjo.
El ejecutivo agrega que estas forrajeras, además, se caracterizan por ser más digestibles y contar con una composición nutricional de alto impacto, con carbohidratos solubles, mejores fibras y una relación hoja-tallo más favorable. Como consecuencia, ofrecen una mejor eficiencia ruminal y una mayor productividad.
También aparece una ballica perenne diploide de floración tardía que entrega altos niveles de persistencia, productividad y protección frente a insectos y que representa una nueva generación en la simbiosis planta-endófito, ya que logra compatibilizar una alta protección contra plagas con elevados estándares de seguridad animal y desempeño productivo.
"Presenta una alta densidad de macollos, excelente crecimiento invernal y primaveral, fuerte rebrote otoñal y sobresaliente tolerancia a roya. Además, su capacidad para mantener la persistencia bajo presión de insectos y pastoreo intensivo lo posiciona como un material altamente adaptado a sistemas ganaderos modernos, donde la longevidad de la pradera se ha transformado en un factor crítico de rentabilidad", explica Jean Pierre Loustau.
Otra es una variedad de rotación corta orientado a una alta producción de forraje y con requerimientos nutricionales medios.
"Es una ballica muy equilibrada durante los dos años que dura su ciclo productivo, por lo que genera una alta producción de forraje en un período relativamente corto"", indica Abraham Uribe, asesor en forrajeras de Semillas SEK
El mejoramiento no solo avanza en ballicas.
El INIA, por ejemplo, también ha desarrollado nuevos materiales de gramíneas. Así, en los últimos años trabajó con una especie nativa de bromo, una gramínea adaptada a las condiciones del país, dando origen a dos variedades que actualmente se comercializan en una mezcla.
"Como se trata de un material nativo del Cono Sur, presenta una muy buena adaptación a nuestras condiciones, por lo que tolera adecuadamente el estrés térmico y la sequía estival. Además, es altamente persistente y responde muy bien al pastoreo", explica Fernando Ortega, director regional de INIA Carillanca.
Si bien se recomienda preferentemente para ganado de carne, también puede ser utilizada en ganado lechero durante la etapa de vaca seca o en animales en crecimiento.
Impulso a las leguminosas
Los expertos coinciden en que una parte importante de las praderas de Chile son monofíticas, es decir, están compuestas por una sola especie, generalmente ballicas o festucas de alta productividad, dejando de lado alternativas como las leguminosas.
"Desde el punto de vista agronómico, la recomendación es integrar distintas especies, de modo que gramíneas y leguminosas generen una sinergia", indica César Asenjo.
Por ejemplo, hay un trébol blanco de hoja mediana a grande desarrollado a partir de líneas élite seleccionadas por persistencia, densidad foliar y productividad bajo distintos sistemas de pastoreo, que representa una nueva generación de tréboles blancos orientados a convivir eficientemente con ballicas modernas.
"Uno de los principales atributos de este material es su capacidad para mantener competitividad dentro de la pradera durante otoño e invierno, períodos en los que muchos tréboles tradicionales tienden a perder participación frente al crecimiento agresivo de las gramíneas. Además, presenta una excelente producción anual de materia seca, alta persistencia y adaptación tanto a pastoreo rotativo como a sistemas más restrictivos", indica Jean Pierre Loustau.
El INIA también ha realizado importantes aportes al desarrollo genético de las leguminosas, como una variedad de trébol rosado sintético diploide de floración intermedia, que destaca por su alta persistencia, excelente rendimiento forrajero, adaptabilidad al corte y al pastoreo rotativo, y una baja incidencia de oídio (alrededor de 1%).
"Al estar mejor adaptada a las condiciones nacionales, en lugar de durar dos años como ocurre con variedades más antiguas, esta empastada puede mantenerse durante tres, cuatro e incluso cinco años, dependiendo de las condiciones de humedad", explica Fernando Ortega.
Potenciando alfalfas
En alfalfas, el mejoramiento genético también ha sido permanente.
"El resultado es un potente portafolio de variedades con amplio rango de latencias, resistencia a plagas y enfermedades, y sistemas radiculares especiales que prosperan incluso bajo condiciones de sequía, frío extremo y suelos poco profundos", señala Francisco Villalón.
El INIA también cuenta con nuevas variedades de alfalfa cuyo principal atributo es su buen desempeño bajo condiciones de sequía y capaces de producir cinco veces más que una pradera natural dice Luis Inostroza de INIA Quilamapu.
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