Miércoles, 10 de Junio de 2026

Malos perdedores

ColombiaEl Tiempo, Colombia 10 de junio de 2026


Miguel Gómez Martínez
Nada es más revelador de la verdadera naturaleza humana que el comportamiento frente a la derrota


Miguel Gómez Martínez
Nada es más revelador de la verdadera naturaleza humana que el comportamiento frente a la derrota. Dentro de las reglas del juego limpio, lo que los ingleses llaman el "fair play", está el reconocer la superioridad del ganador y aceptar con dignidad y elegancia la derrota. No es de extrañar que un ser disoluto y mentiroso como Petro no haya tenido, la misma noche de la primera vuelta, la gallardía de reconocer los resultados electorales. En este caso no se trata sólo de un asunto de mal estilo; el problema es institucional porque cuestiona la legitimidad del proceso y por lo tanto de la democracia. ¿Cuáles son las intenciones de Petro en caso de que su candidato no triunfe? De alguna forma es el acto final de un gobierno que se ha dedicado a desconocer las instituciones, las reglas constitucionales, la separación de los poderes y las decisiones judiciales cuando no le convienen para sus fines. Petro insulta borracho en las redes y no atiende las sentencias que lo obligan a retractarse. El Consejo de Estado le advierte que no debe seguir participando en la campaña y persiste con mayor ahínco. Si el Congreso no le aprueba el presupuesto por estar desbalanceado pasa de por encima del legislativo y lo sanciona por decreto. Si la Junta del Emisor no actúa como le parece, entonces ordena que el ministro de Hacienda no la presida. Si el CNE y la Fiscalía acusan a la campaña de haber violado, en 7 mil millones, los topes de financiación, entonces afirma que es persecución política. Son sólo algunos ejemplos de una interminable lista desafíos. Por eso impulsa la Constituyente para cambiar las reglas que no se ajustan a su parecer. Petro además abusa del poder. Sus delegaciones a sus inútiles viajes internacionales están plagadas de "patos" que nada tienen que ver con el gobierno y que aprovechan para el turismo y las compras. El derroche de sus abundantes tarimas públicas para satisfacer su ego en interminables odas (poema lírico diseñado para ser cantado o recitado cuyo propósito principal es alabar, exaltar o celebrar a una persona) es colosal. Ni hablar de la corrupción que ha tolerado ni de los escándalos sobre su actuar en público y privado que desdicen de una persona que ejerce la jefatura del estado. Pero el problema más serio de ser un mal perdedor es que anuncia el desconocimiento de la segunda vuelta si los resultados no le son favorables. Será la excusa para que nuevo gobierno tenga que enfrentar, además de los inmensos problemas que hereda en materia de seguridad, economía, relaciones internacionales y corrupción, el cuestionamiento de su legitimidad. Petro se encargará, con su redes internacionales, de ponerle zancadilla a la nueva administración. Petro fue un mal ganador porque se dedicó a dividir a los colombianos en lugar de gobernar. Desde el primer día atizó la hoguera del resentimiento inflando su ego. Ahora además quiere demostrar que tampoco tiene la nobleza de ser un buen perdedor.
migomahu@gmail.com
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