El director de "Maracaná" y "Mundialito" revive la conquista olímpica conseguida en 1924, y adelanta una ambiciosa saga de películas sobre las cuatro estrellas conseguidas por Uruguay.
Hay directores que construyen una filmografía siguiendo géneros. Sebastián Bednarik parece haber seguido otra brújula: la de las historias que ayudan a entender la identidad uruguaya. Desde La matinée, el documental con el que comenzó a hacerse un nombre a principios de los 2000, pasando por Cachila, Mundialito, Maracaná, Fattoruso, o la serie ¿Es amor?, que ya transita su tercera temporada, su obra ha recorrido la murga, el candombe, la música popular y el fútbol, siempre con la mirada puesta en personajes, episodios y símbolos que forman parte de la memoria colectiva del país.
No fue necesariamente un plan. "No es que lo busquemos, pero esas historias nos llaman", dice el director sobre una trayectoria que, en perspectiva, parece empeñada en reconstruir el relato de cómo los uruguayos se miran a sí mismos. Ahora suma un nuevo capítulo a ese recorrido con La primera estrella, documental que llega hoy a los cines uruguayos y rescata la conquista olímpica de 1924, la hazaña que convirtió a Uruguay en una potencia futbolística mundial.
Se trata de un tema al que regresa luego de Sangre de campeones, de 2018. Aquí se cuenta la gesta en profundidad.
https://www.youtube.com/watch?v=deAiORXg3R8 Para contar esa historia se convocó a César Troncoso. La elección del narrador no fue casual: se conocen con Bednarik desde sus años en el teatro y han colaborado, aunque algunos roles del actor de El eternauta, no llegaban al corte final. Troncoso aceptó y desde la posición de espectador sorprendido, se convierte en la voz que acompaña al público a través de una epopeya que va mucho más allá del fútbol.
A través de testimonios de historiadores y periodistas deportivos, el documental reconstruye el Montevideo de 1924 y el viaje de aquella selección que sorprendió al mundo y abrió el camino a las cuatro estrellas de la camiseta celeste.
Para el director, La primera estrella es apenas el comienzo de un proyecto más ambicioso: contar la historia detrás de cada estrella que figura sobre el escudo de la selección uruguaya. Bednarik adelanta que, para celebrar los centenarios, en 2028 y 2030 se estrenarán las siguientes; y que no habrá que esperar a 2050 para la cuarta.
La película utiliza fotografías, documentos y registros de una época de la que existe muy poco material audiovisual. ¿Cómo trabajaron ese archivo? Sobre todo utilizamos herramientas de restauración y animación de fotografías con Inteligencia Artificial. Hoy la tecnología permite tomar imágenes de principios del siglo XX y darles movimiento cinematográfico. Eso ayuda a reconstruir Montevideo, ver a la gente caminando por las calles o los ferrocarriles funcionando. Para historias de época como esta es una herramienta muy valiosa.
Más allá de los resultados deportivos, la película muestra la dimensión humana de aquellos futbolistas. Claro. Hay que pensar que muchos de esos jugadores eran trabajadores que apenas habían viajado fuera del país. Lo más habitual era cruzar a Argentina o, en algunos casos, ir a Chile. De repente se embarcan durante semanas rumbo a Europa sin saber realmente qué iban a encontrar. Nunca habían jugado contra equipos europeos y tampoco los europeos conocían el fútbol sudamericano. Había una enorme incertidumbre.
Y ellos tampoco sabían con qué se iban a encontrar. Es que pensaban que iban a aprender. Las crónicas de la época eran muy pesimistas y muchos periodistas creían que Uruguay iba a ser goleado. Recién haciendo una gira previa empiezan a darse cuenta de que podían competir de igual a igual. Pero fue algo que descubrieron sobre la marcha.
Mirando tu filmografía, no faltan temas vinculados a la identidad uruguaya. ¿Es una búsqueda consciente? Creo que empezó con La matinée, cuando descubrí el valor de los archivos y de mirar hacia atrás. Después vinieron la murga, el candombe, el fútbol, la música. No es que lo busquemos deliberadamente, pero son historias que nos llaman la atención. Terminan formando parte de una misma conversación sobre quiénes somos.
Muchas de tus películas parecen partir de historias conocidas por todos, pero en las que todavía faltan piezas. ¿Qué encontrás cuando empezás a investigar? Es como llenar un álbum de figuritas. Muchas veces existe el mito, la historia transmitida de boca en boca, pero faltan las imágenes. Cuando aparece un archivo, una fotografía o un material que no se conocía, es como encontrar la figurita que te faltaba. Eso pasó con Maracaná y también pasó ahora con La primera estrella.
Como se muestra en los minutos finales, La primera estrella es apenas el comienzo de una serie de películas. Sí. La idea es continuar con las otras tres estrellas. En principio queremos que la siguiente coincida con el centenario de Ámsterdam 1928. Después está el Mundial de 2030, que además tendrá partidos en Uruguay. Son fechas muy importantes para seguir desarrollando este proyecto.
¿Y esas futuras entregas también llegarán al cine? Hoy pensamos todo en formato múltiple. Me encanta ver películas en el cine, pero también soy consciente de que mucha gente consume contenidos desde el celular. La industria cambia muy rápido. Lo importante es encontrar la mejor forma de que estas historias lleguen al público.
Después de investigar años esta historia, ¿qué lugar ocupa la conquista de 1924 dentro de la historia del Uruguay? Es un momento fundacional. No solo para el fútbol. Fue una de las primeras veces que Uruguay se presentó ante el mundo y sorprendió. Muchas de las cosas que después asociamos con la selección uruguaya nacen ahí. Por eso me parecía una historia que merecía ser contada con la profundidad de una película.