La Nación, Costa Rica
11 de junio de 2026
El Banco Mundial analiza la previsión de crecimiento para Costa Rica en 2026 ante un entorno global convulso y presiones en el gasto fiscal.
En su más reciente informe insignia Perspectivas Económicas Globales, el Banco Mundial ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento económico para Costa Rica hacia el cierre de este año.
El organismo prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) real del país se expandirá un 3,5% en 2026, lo que representa un recorte de una décima de punto porcentual (-0,1 pp) en comparación con las perspectivas publicadas en enero pasado.
Este enfriamiento moderado de la economía local se enmarca en un contexto internacional convulso. El recrudecimiento del conflicto en el Medio Oriente ha provocado severas interrupciones en las cadenas de suministro de materias primas, arrastrando a la baja las previsiones de crecimiento de casi dos tercios de las economías del planeta y desacelerando el ritmo mundial a un modesto 2,5%.
El pulso macroeconómico de Costa Rica (2026-2028)
A pesar del ajuste, las cifras del Banco Mundial muestran que la producción costarricense mantendrá una trayectoria de estabilización gradual y un dinamismo superior al promedio de América Latina durante los próximos dos años. El reporte detalla la siguiente evolución técnica para los principales indicadores de actividad real del país:
Proyecciones del PIB Real para Costa Rica
| Año | Pronóstico de Crecimiento | Ajuste vs. Proyección de Enero 2026 |
|---|---|---|
| 2025 (e) | 4,6% | — |
| 2026 (f) | 3,5% | -0,1 pp |
| 2027 (f) | 3,6% | -0,1 pp |
*> (e) Estimado; (f) Pronóstico del Banco Mundial.
Dentro de la taxonomía del informe, Costa Rica se mantiene clasificada bajo el régimen de mercados emergentes y en desarrollo (EMDE). A nivel estructural, el organismo sitúa formalmente al país en la subcategoría de economía exportadora de productos básicos agrícolas.
El dilema del bloque: Petróleo caro e ingresos bajo presión
El Banco Mundial advierte que los efectos del shock energético global impactarán a las economías centroamericanas de forma directa debido a su vulnerabilidad como bloque importador:
La trampa de la deuda y el peligro del gasto procíclico
El informe de junio dedica un análisis profundo a dos alertas de política fiscal que resultan de alta relevancia para la gestión hacendaria de la región.
Por un lado, el Banco Mundial documenta una relación no lineal y agresiva entre los niveles de endeudamiento público y las tasas de interés. Cuando una economía de mercado emergente supera ciertos umbrales de obligaciones, el costo de emitir deuda adicional no aumenta de manera proporcional, sino que desata incrementos severos en los rendimientos exigidos por los inversionistas internacionales. Este encarecimiento generalizado del costo de capital termina por deteriorar la sostenibilidad fiscal y asfixiar los recursos destinados a la inversión pública y de infraestructura.
Por otro lado, el análisis histórico del organismo revela una debilidad estructural en los países clasificados como exportadores agrícolas. A diferencia de los bloques de energía o metales, las economías agrícolas suelen mostrar balances primarios débiles y una alta tendencia a acelerar el gasto público durante las fases de bonanza de precios, en lugar de acumular ahorros de reserva. Esta conducta procíclica se traduce en una acumulación de deuda mucho más duradera y difícil de corregir cuando sobrevienen las caídas del mercado internacional.
El reto del empleo: Calidad salarial ante la estrechez fiscal
Finalmente, el Banco Mundial subraya que el limitado margen fiscal de los gobiernos de economías en desarrollo complicará de forma directa los esfuerzos de contratación formal. Con altos costos por el pago de intereses de deuda externa, la capacidad de los Estados para desplegar políticas de apoyo al empleo es muy reducida.
El principal riesgo latente ante episodios de volatilidad económica internacional no se manifestará únicamente a través de las tasas de desempleo abierto, sino mediante una aceleración en la transición hacia la informalidad laboral, una reducción de los salarios reales de los trabajadores y una degradación general en la calidad del empleo disponible en la economía formal.