Viernes, 12 de Junio de 2026

Crítica: El día de la revelación, un Spielberg conspirativo en otra aventura de extraterrestres en la Tierra

UruguayEl País, Uruguay 12 de junio de 2026

Se estrenó la nueva del director con Emily Blunt y Josh O'Connor intentando revelar una conspiración del gobierno para ocultar el contacto con alienígenas es acción de grandes persecuciones y algo de sentimentalismo

Se puede utilizar como recurso de la defensa de El día de la revelación, la nueva y algo decepcionante película de Steven Spielberg, que funciona como un compendio de muchas de las ideas que el director ha desarrollado en medio siglo de carrera. El problema es que pocas terminan de encontrar espacio para desplegarse.

Se anunció como su regreso a las invasiones alienígenas y a cómo reaccionaríamos ante esa eventualidad, un interés adolescente que mantiene intacto. Lo ha desarrollado con más fortuna en películas como Encuentros cercanos del tercer tipo, E.T. El extraterrestre y La guerra de los mundos, en las que los extraterrestres llegaban de manera amable, inocente y violenta, respectivamente.

Esta vez, los marcianos son una excusa para lo que aparentemente tiene aspiraciones de diagnóstico sobre la sociedad contemporánea. Spielberg tiene 79 años y la película se afilia a ciertas miradas conspirativas actuales sobre la existencia de vida en otros planetas y un complot gubernamental para no darnos la noticia.

El guion de David Koepp (con quien hizo Jurassic Park) abarca otros leitmotivs de su carrera: es una película llena de persecuciones, por ejemplo, un género que ha desarrollado desde su temprana Reto a la muerte hasta espectáculos logrados como Sentencia previa.

Esta vez lo hace sin el equilibrio de sus mejores películas, y con un sentimentalismo que quizás distraiga más de la cuenta. El espectáculo, eso sí, está intacto.

El día de la revelación arranca en plena acción y con una patada, literal, dirigida al espectador. De ahí se divide en dos senderos llamados a cruzarse.

Uno pasa por Daniel Kellner (Josh O'Connor), un experto en ciberseguridad cuya novia ha sido secuestrada a cambio de un material sensible que, en plan Edward Snowden, ha robado de una agencia paraestatal.

Al rato uno se entera de que es el archivo completo, almacenado en pendrives que se ven bastante frágiles y es de esperar que tengan respaldo, de toda la documentación de los encuentros cercanos de tercer tipo registrados por Estados Unidos desde aquel legendario de Roswell, en 1947.

En paralelo, Margaret Fairchild (Emily Blunt) es una meteoróloga de un canal de Kansas City que queda inexplicablemente transformada tras la aparición de un pájaro en la mesa de su cocina. Desde entonces es políglota (incluyendo un onomatopéyico idioma alienígena que solo Daniel comprende) y telépata.

Hasta ahí la película ya mezcla conspiraciones gubernamentales, contactos extraterrestres, telepatía, religión y crisis espiritual, y todavía tiene varias cartas por mostrar.

El destino, se decía, es que ambos se junten, mientras los persigue Noah Scanlon (Colin Firth), directivo de Wardex, la corporación que administra, por lo visto, un programa secreto de investigación alienígena de Estados Unidos. Su temor es que una revelación pública provoque un colapso social y espiritual.

Algo de eso piensa Jane (Eve Hewson, quien, dato al margen, es la hija del cantante de U2, Bono), la novia de Daniel, que alguna vez fue novicia y cree que la revelación puede hacer destrozos en el vínculo con Dios. Todo ese costado religioso se va diluyendo desplazado por otras preocupaciones antes de alcanzar un desarrollo.

El lado de los buenos lo comanda, con mirada plácida y algo beata, Hugo Wakefield (Colman Domingo). El plan de cualquiera de los dos bandos es absolutamente descabellado e incluye reconstruir la casa infantil de Margaret y la utilización de un extraño adminículo marciano que le permite a Scanlon meterse en la cabeza y la realidad de la gente, y que explicaría alguna cosa más, aunque medio al borde del disparate.

Hay una acumulación barroca de tramas e ideas que no siempre consiguen cristalizarse. Spielberg sabe cómo volverlas vistosas y cómo mantener el ritmo. Allí hay que ubicar, aunque el uso de CGI se nota un montón, una larga persecución que termina entre dos trenes, una de esas secuencias que recuerdan al mejor Spielberg. Hay un par más así, aunque se extrañan los bloqueos de escena más sutiles que también forman parte de su estilo.

También aparecen la música de John Williams y la fotografía de Janusz Kaminski, que recurre a una paleta bien propia del director.

El resultado tiene momentos de genuino asombro y conserva intacto el humanismo optimista de Spielberg, pero también deja la sensación de que quiere hablar de demasiadas cosas al mismo tiempo y termina sin profundizar del todo en ninguna. Sabe, eso sí, ser entretenida a la vieja usanza. Y eso siempre se agradece.

El día de la revelación (* * *)
Estados Unidos, 2025. Título original: Disclosure Day. Director: Steven Spielberg. Guion: David Koepp. Fotografía: Janusz Kaminski. Editor: Sarah Broshar. Música: John Williams. Con: Emily Blunt, Josh O'Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Duración: 145 minutos. Estreno: 12 de junio, en cines.
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