El éxito escrito y protagonizado por Josefina Trias tendrá funciones todos los jueves de junio en la Sala Verdi. Para la actriz y dramaturga, la pieza que creó hace ocho años continúa vigente.
Una mujer da vueltas por el escenario, se tapa la cara con las manos, se sienta en el piso y de frente a la audiencia, se tira en el colchón que está en el centro. Una vez que las luces se apaguen e inicie la función, dirá que se llama Clara y que atraviesa una ruptura amorosa.
Durante los siguientes 75 minutos sentirá tristeza, enojo, melancolía y euforia. Hablará de ir a la depiladora, de abrir una cuenta en una aplicación de citas, de su exnovio, de sus padres, del verano y del otoño. Dirá pestes y maravillas del amor. Prometerá no volverse a enamorar y luego reivindicará hacerlo.
Terrorismo emocional, escrita y protagonizada por Josefina Trias, estrenó 2018 y desde entonces ha sido reestrenada, traducida al inglés, presentada en España, Argentina, Chile e Inglaterra. Ganó dos premios Florencio y el libreto fue publicado en un libro.
A Trias le sorprende que le lleguen mensajes de los espectadores. Le cuentan sus historias de amor y lo que sintieron con una obra que ella define un "homenaje a los grandes amores" que escribió en 2016.
Terrorismo emocional tiene funciones todos los jueves de junio en Sala Verdi. Las entradas están en Tickantel a 700 pesos. En tiempos virtuales y pospandémicos, Trias dice que la obra está más vigente que nunca. Su reestreno la encuentra preparando Mosquitos de Lucy Kirkwood, que estrenará en setiembre en la misma sala.
En la obra mencionás a Notting Hill, ¿qué comedias románticas te formaron?
Mi educación sentimental pasó por muchas comedias que en 2026 se pueden revisitar con una mirada un poco más distante y crítica. Notting Hill, todas las de Julia Roberts, Realmente amor. Las telenovelas argentinas dirigidas por Daniel Barone: Locas de amor, Tiempos compulsivos; Para vestir santos es mi unitario argentino preferido.
¿Crear Terrorismo Emocional requirió que deconstruyas lo que aprendiste a través de estas películas y novelas?
Terrorismo fue empezar a cuestionarlas y revisitarlas. En la escena del novio anarquista, hablo del personaje de la novia que le quieren encajar a Hugh Grant en Notting Hill. Fui de vuelta a esas películas que me formaron y durante mucho tiempo consumí de una manera más naif. Creo que es el primer texto en el que me empecé a preguntar cosas sobre mi cuerpo, mi rol como mujer, mi vínculo con los otros, mis posturas. Ni que hablar sobre el amor. Es mi primera presentación y mi primer vínculo más adulto con esas cuestiones que trata la obra.
¿Cómo es revisitar algo que escribiste de manera tan honesta hace diez años?
Yo creo que tiene varias respuestas. Si bien me separé y escribí Terrorismo, yo escribí un personaje de ficción. No soy Clara: Josefina no tuvo ese encuentro con el ginecólogo, nunca tuvo Tinder, no fue a esa ronda de lectura, no tuvo una gata. Clara fue un personaje que apareció y lo que hice fue escribir desde un lugar que yo conozco, quizá más dramatizado. Creo que lo que también paso fue que, antes que nada, soy actriz. Encarné el texto como si lo hubiese escrito de otra persona. Se lo di a un director, y creo que eso también me distanció del texto. Yo lo escribí, Bruno lo quería dirigir y se lo di. Entonces hay mucha mirada y creación que es de él. Creo que, en las 122 funciones que llevamos, nunca recurrí a mi memoria emotiva para entrar en el personaje. Las veces que intenté o tuve la osadía de creer que era por ahí, no me fue bien, porque no había donde ir a buscar eso.
Entiendo que no sea autobiográfica, pero luego escribiste Llamaste a Walter, que también tiene elementos reales de tu vida. ¿Tus vivencias no funcionan como motor para la ficción?
Es motor, es plataforma y es punto de partida. Yo no sé escribir de otra manera. Estoy haciendo una maestría en dramaturgia y quizá eso me ayude a desarrollar otras herramientas. Pierdo el interés si escribo de algo que no conozco. Pero no me interesa que la gente sepa qué me pasó a mí. Es hacer teatro, contar historias, emocionarme con compañeros y conversar con los espectadores.
Clara habla del clima, de la depiladora, de la gata del vecino. ¿Tuviste fe en que que la libre asociación cobraría sentido cuando terminaras de escribir?
Al principio, no sabía que iba a ser un monólogo. Había descubierto una forma de escritura que me gustaba. Fueron textos escritos de manera muy caótica. Viajaba mucho, entonces escribía en el bondi, en el barco, en el puerto, esperando, en mi casa, en bloc de notas del celular y libretitas. Después estaba horas en casa metiendo todo un archivo de Word y muchos meses corrigiendo. Estaba copada con que había encontrado una forma de escritura en primera persona. Estaba copada con leerle a la gente de mi círculo muy íntimo lo que escribía. Mi hermano me decía: "hacé un blog". Yo no sabía muy bien qué hacer, eran mucho más textos de los que quedaron. Los empecé a reunir y les puse este título, sin saber hacia dónde iba. Además, nunca quise hacer un monólogo, lo que más me gusta del teatro es actuar con compañeros.
La obra cuestiona posturas sobre el amor que continúan vigentes. ¿Imaginaste que la obra envejecería tan bien?
No, la verdad es que no imaginé nada de lo que pasó con Terrorismo. Ocho años al nivel de velocidad que estamos viviendo es un montón, y a la vez podría decirse que, para los temas que habla Clara, se puede mantener esta vigencia. Bruno sostiene que hoy está más vigente que nunca: pospandemia y con el recrudecimiento de nuestros vínculos, que están absolutamente mediatizados por los aparatos. Una obra que defiende el amor y el romanticismo, o que no lo defiende, pero por lo menos lo problematiza, se vuelve muy vigente. La universalidad de una historia del amor, ¿no? Eso es más viejo que el agujero del mate. Esta cosa contemporánea que tiene la obra se ve que la está haciendo envejecer bien.
En la obra, la red del momento es Facebook. No lo cambiaste.
No, lo íbamos a cambiar. Decidimos mantener la nostalgia que tiene la obra. Hay mucha gente yendo a verla por tercera, cuarta, quinta vez. El otro día hice la función desde un lugar en el que la disfruté, pero pensaba en el tiempo. La miraba con nostalgia, como una vieja. Mi propia nostalgia de la Josefina de 2018.
¿Hay algo que le hayas descubierto en este reestreno?
Apareció esta cosa de seguir rompiéndose, como si el dolor pudiera ser todavía más investigado dentro de la obra.
¿Te ves en ocho años haciendo Terrorismo Emocional?
Yo decía que cuando el vestuario me dejara de entrar, la iba a dejar de hacer. El vestuario me dejó de entrar. Tuve que hacer vestuario nuevo y sigo. Dentro de ocho años voy a tener 45 años. Habría que cambiar muchas cosas.
La gente asocia Terrorismo con vos porque sos quien la escribió y quien la protagoniza, pero también hay una gran cuota de mérito en Bruno. ¿Qué puso desde la dirección para que la obra sea lo que es?
Millones. Bruno eligió a Leandro como músico, pensaron juntos la música, diseñaron juntos esa dramaturgia musical. Bruno dirigió la actuación, eligió los momentos, lo que pasa con las luces. Creamos juntos cada uno de los momentos de la obra. Es un gran director de actores que me abrió muchísimas posibilidades y puertas simbólicas.Es un tipo que tiene mucha libertad, te permite y te invita a jugar.
Has presentado la obra en teatros y países diferentes. ¿Qué particularidad le hallás a la Verdi a la hora de presentarla allí?
Es espectacular. Es una sala con una gran capacidad, pero a la vez es re íntima. Yo puedo jugar con los volúmenes, a veces abuso un poco del susurro porque me gusta mucho no tener que apelar siempre a un registro grande. En setiembre estrenamos Mosquitos y tenemos un vínculo relindo con la sala.
Terrorismo se ha estrenado en Madrid y en Londres. ¿Las viste? ¿Cómo fue verla como parte del público?
Rarísimo, pero hermoso. Ahora en julio se hace de vuelta en Londres. Se publicó una antología de teatro uruguayo allí y está terrorismo, que se traduce "Emotional Terror". La fui a ver en 2024, protagonizada por una actriz argentina que está radicada allá y habla perfecto inglés.
¿La obra resiste a la barrera del lenguaje?
Sophie Stevens, que es la traductora que la vio acá en Uruguay, un día me escribió y me dijo: "Josefina, me gustaría traducir tu obra, y ahora vamos a traducir también llamarte a Walter". Es rarísimo, hay muchas cosas que se pierden y muchas otras que aparecen. Una traducción siempre es un nuevo texto. En los mismos lugares en los que la obra funciona en Uruguay o en Argentina, en Londres también. Eso habla bien del texto porque funciona en muchos idiomas, pero, sobre todo, habla bien de la traducción.
Más allá de la edad, ¿te gustaría seguir haciéndola?
No lo sé, capaz es divertido. Hay que ver cómo envejece, ahora se dio todo para volver. Me estoy despidiendo lentamente de la obra. Eso fue lo que sentí el jueves pasado: que me estoy despidiendo. También es porque apareció Mosquitos, mi próximo estreno, porque quiero estrenar en algún momento la tercera de Clara (la "precuela" de Terrorismo emocional, Llamaste a Walter se estrenó en 2021), porque filmé pila de películas el año pasado. Una vez alguien me dijo que para que entre ropa nueva al ropero hay que sacar la vieja. También hay algo de: "Despedite, Josefina, ya está". Pero también abrazo el regalo de la creación que ha sido. ¿Cuántas veces me va a volver a pasar un Terrorismo emocional en mi vida? Ya han sido 15 mil espectadores, 122 funciones, gira, libro. Y, además, que muchas personas que no me conocen me escriban y me cuenten lo que les pasa con la obra y con su historia de amor.