La gestión de Mario Bergara impulsa cambios en el barrio histórico, pese a no lograr mayorías en la Junta que le autorice la inyección de más de US$ 40 millones.
Cuando se habla de Ciudad Vieja con arquitectos o exjerarcas de la Intendencia de Montevideo (IMM), alguien siempre nombra a Mariano Arana.
Y recuerda que en los años 80 lideró el Grupo de Estudios Urbanos (GEU) en lucha contra las demoliciones que estaba sufriendo el barrio histórico bajo la dictadura. También que consiguió que se creara la Comisión Especial Permanente de la Ciudad Vieja y que encabezó la realización del inventario patrimonial del barrio (un mecanismo que después se extendería por otras zonas de Montevideo).
Pero más allá de esa militancia, el fallecido arquitecto pudo implementar su mirada sobre el casco histórico cuando fue intendente entre 1994 y 2005. Al final de ese período, en 2003, se terminó el Plan especial de ordenación, protección y mejora de Ciudad Vieja. Ese plan, también conocido como Plan Especial de Ciudad Vieja, implica alturas máximas, usos de suelo, protecciones patrimoniales y en general una mirada de qué se quiere para el barrio histórico.
Y pese a que han pasado varios intendentes (Ricardo Ehrlich, Ana Olivera, Daniel Martínez y Carolina Cosse) y todos han impulsado medidas en Ciudad Vieja, el plan de 2003 nunca se renovó y sigue vigente.
Ahora con Mario Bergara a la cabeza, la intendencia se propone cambiarlo y potenciar turística y habitacionalmente el barrio.
Presentación del nuevo plan
"Estamos en un momento donde la Ciudad Vieja está en la agenda nacional", celebró la directora de Planificación, María José Iglesias, este jueves en la Casona Mauá.
En este edificio patrimonial del siglo XIX, la comuna presentó ante la ciudadanía el inicio de la revisión del plan especial.
Entre los presentes estaba el subsecretario de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Christian Di Candia, quien está encabezando el programa de "redensificación" del barrio, como mencionó Iglesias en su discurso. Este plan incluye utilizar grandes edificios en desuso, como la exEscuela de Enfermería, para dar soluciones de vivienda.
"En lo departamental, 20 años después del plan de 2003 es importante pensar qué pasó con Ciudad Vieja todos estos años", continuó la jerarca. "¿Cuál es la población que tenemos? ¿Qué pasó con su estrategia de futuro? Reflexionar cómo ha cambiado", propuso la directora de Planificación.
La intendencia ya ha amplicado algunas medidas en el barrio histórico, como el ciclo de "Sábados en Ciudad Vieja", así como la extensión de incentivos para el establecimiento de viviendas y comercios que había iniciado la administración anterior.
Pero este jueves, la intendencia mostró qué otras líneas de acción tiene en el marco de un nuevo plan.
Según el documento al que accedió El País, en cuanto a movilidad, se plantea la "pacificación del tránsito", un circuito para ciclistas que conecte Ciudad Vieja con el Cerro, nuevas semipeatonales. mejoras en el sistema de estacionamiento y en el transporte público. Esto último, de todas formas, dependerá de lo que se decida para Ciudad Vieja en el diseño de la reforma del transporte, lo que todavía no está definido.
Por otro lado, la intendencia trabajará en el mantenimiento y la restauración de espacios públicos, y también busca crear nuevos.
También se propone hacer programas públicos de vivienda, impulsar la promoción de alquiler y desarrollar un programa de vivienda transitoria para personas en situación de calle.
Las líneas de trabajo hablan también de dar estímulos para rehabilitaciones patrimoniales, hacer cambios en normativa edilicia y promover el "comercio de cercanías".
Finalmente, la intendencia habla de hacer promoción cultural, de turismo y propiciar la instalación de una institución educativa.
Varios de estos objetivos, entre muchos otros, implican la colaboración con organismos nacionales como los ministerios de Vivienda y Desarrollo Social y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
El cronograma que se marcó la intendencia marca que en los próximos meses se hagan instancias de "participación" con la ciudadanía para diseñar el nuevo plan. Luego, habrá un período de audiencia pública con el objetivo de enviar el proyecto a la Junta Departamental a fin de año.
¿Y el fideicomiso?
En el marco de la revisión del Plan Especial era que la intendencia le había solicitado a la Junta Departamental la autorización para endeudarse con US$ 40,7 millones destinados a revitalizar el barrio histórico.
Con ese monto Bergara quería hacer una "puesta en valor" de la Plaza Matriz, trabajar en la Peatonal Sarandí y en la de Pérez Castellano, mejorar el estado de edificios históricos como el Cabildo o el Teatro Solís, recuperar fachadas dando préstamos y apoyos, implementar más presencia policial, cámaras e iluminación, hacer una limpieza "intensiva" de peatonales y espacios públicos y hasta contratar consultorías.
Pero el proyecto era el de menor prioridad, según entendían incluso en la bancada frenteamplista. Además, los cuatro ediles de la oposición que acompañaron los otros proyectos entendieron que le faltaba preparación.
Ante este panorama, la intendencia no lo presentó ante la Junta, pero mantiene el optimismo de trabajar en el plan y buscar en el futuro el apoyo de la oposición.
"Va a depender del proyecto, pero los veo con poca iniciativa disruptiva a la hora de presentar algo. Además, me parece que un proyecto de Ciudad Vieja no solo es algo de dinero", planteó en diálogo con El País.
Para considerar su voto espera que la intendencia dé antes señales de trabajar en varias dimensiones del barrio.
Por su parte, el independiente Guillermo Kruse dice que está abierto a "estudiarlo". "Pero primero deben empezar las obras de los préstamos ya aprobados", planteó.
Paganini y Kruse aportaron dos de los votos que necesitaba el oficialismo para conseguir la aprobación en los proyectos de limpieza, calles y veredas. Los otros fueron Nicolás Hernández y Joaquín Campos de la Lista 22 del Partido Nacional.
Y sobre el proyecto de Ciudad Vieja, el líder de este sector, Santiago Caramés, dijo que hay que darle "una vuelta de tuerca más" antes de acompañarlo.
"Entiendo que es importante el espacio público porque democratiza, la iluminación, la seguridad, pero se necesita algo más integral. Sumar a la mesa al gobierno nacional, a actores privados, ver el tema de las bocas de droga.", dijo en entrevista con El País.
"Hay que darle una vuelta de tuerca más, porque si no tirás la plata y se te esfuma, no tiene impacto. Lo importante es cuál es el impacto de las cosas que estás votando. Por eso votamos lo que votamos", explicó.
Los habitantes que se fueron
María José Iglesias habló sobre la población que sigue viviendo en el barrio. ¿Qué dicen los números?
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el barrio perdió dos tercios de sus habitantes en medio siglo.
En 1963, vivían 39.365 allí. En 1975, ese número bajó a 36.355 y en 1985 a 31.649. Once años más tarde, la población del barrio seguía bajando. En 1996, quedaban 25.991.
Y con el siglo XXI llegó la gran caída. Respecto a la medición anterior, la mitad de las personas ya no estaba: eran 12.911 para 2004.
Para el próximo censo, el de 2011, la situación se mantuvo estable con 12.555 habitantes.
Y en 2023, por primera vez desde los 60, aumentó la cantidad de personas en Ciudad Vieja: son 13.353 según la última ponderación del censo.