El Comercio, Perú
13 de junio de 2026
ALERTA Y PRECAUCIÓN. Además de presupuestos millonarios, un estricto control en los accesos y tolerancia cero a los drones en las cercanías de los estadios son algunas de las medidas que los países anfitriones han desplegado para el megaevento deportivo. La atención está puesta especialmente en EE.UU., que albergará la mayoría de encuentros de la Copa del Mundo en un clima de tensión.
Pocos eventos internacionales han significado un desafío de seguridad tan grande como el Mundial de Fútbol que organizan Estados Unidos, México y Canadá. Con 16 estadios distribuidos en esas tres naciones, 104 partidos y un contexto mundial convulso, los anfitriones han invertido millones de dólares para garantizar que el megaevento deportivo transcurra sin sobresaltos. La meta es evitar riesgos, sobre todo en un momento en que drones y otros avances tecnológicos pueden convertirse en armas sofisticadas capaces de causar una gran destrucción.Si bien Canadá es vista como la sede menos peligrosa, el país del arce ha invertido US$145 millones para garantizar el orden y proteger a los aficionados, mientras que en México las autoridades han blindado las calles para prevenir la violencia de los cárteles, pero también para enfrentar una caótica huelga de maestros que empezó el 1 de junio y amenaza con extenderse. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha garantizado la ?total seguridad? del evento, ha desplegado casi 100.000 efectivos entre militares, policías y guardias privados como parte del plan Kukulkán, creado para proteger la Copa del Mundo.Pero si se habla de seguridad, es Estados Unidos el país que parece generar más preocupación. La popularidad internacional del presidente Donald Trump y su gobierno se ha visto erosionada por el estilo confrontacional del líder republicano y sus acciones en la geopolítica mundial, especialmente en lo que respecta a las guerras en Gaza e Irán. De hecho, la delegación iraní tuvo que trasladar su campamento de concentración a México debido al conflicto y rencillas diplomáticas con Washington.La crispación aviva los temores a protestas, ataques y otras situaciones indeseadas durante el certamen, que son parte de las amenazas que las fuerzas del orden están listas para neutralizar en los estadios para los partidos del Mundial y los ?fan fest?, así como en los aeropuertos y otros lugares críticos para las selecciones participantes y las autoridades mundiales invitadas. Jorge Illa, historiador especialista en Deporte y Política, señala que es claro que actualmente hay un escenario de tensión debido a Trump, lo que genera un ambiente de incertidumbre muy alta. ?Preocupaciones de seguridad en los grandes eventos siempre tienen que haber, siempre. Eso es inevitable. En Estados Unidos tenemos el ejemplo de los JJ.OO. Atlanta 96, donde hubo un atentado en un momento en que no había tensión alguna. Por tanto, no se puede descartar un atentado en estos momentos, menos aún con toda la tensión en EE.UU.?, dice a El Comercio, y añade que a ello se suman potenciales focos de conflicto si se dan operativos migratorios, manifestaciones políticas o incluso tiroteos masivos sin ninguna reivindicación o motivación detrás.La preocupación no es desmedida. De los tres, EE.UU. es el país con más ciudades sede (11 en total) y será escenario de 78 partidos, incluida la final en el MetLife Stadium, llamado Estadio Nueva York Nueva Jersey durante el torneo. ?Drones y lobos solitarios?Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, puso la magnitud del evento en estos términos: ?En Estados Unidos es como si se vivieran 78 Super Bowls en 39 días?. El tamaño del desafío explica por qué ese país ha desplegado un amplio dispositivo de seguridad de cara al evento, que combina los esfuerzos de una legión de agencias federales, así como de autoridades locales y estatales. Un total de 625 millones de dólares han sido distribuidos por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias en las 11 ciudades anfitrionas en Estados Unidos.En el centro de las preocupaciones están los drones, considerados una de las mayores amenazas desde que las guerras en Ucrania e Irán demostraron su potencial efecto devastador. Estados Unidos, que tiene una política de tolerancia cero frente a estos dispositivos en las zonas sensibles al evento, ha invertido unos US$365 millones en sistemas destinados a crear un escudo tecnológico que permita rastrear amenazas planteadas por objetos no tripulados y neutralizarlos.Aunque han afirmado que los estadios serán “muy seguros?, los servicios de seguridad estadounidenses han reconocido que también están en alerta ante posibles ataques de “lobos solitarios”.El analista internacional Roberto Heimovits considera que la mayor preocupación es la actuación de los lobos solitarios, cuya amenaza crece si se considera el uso que hoy pueden dar a los drones. ?El riesgo es significativo porque los drones representan un adelanto tecnológico que de momento le aumenta la ventaja a un operador solitario que tiene pocos recursos. Estamos ante un cambio tecnológico que sí le da la ventaja a un terrorista solitario?, advierte a este Diario.Explica que hay que tomar en cuenta que el objetivo principal de un terrorista o un grupo sedicioso no necesariamente es empañar el Mundial, sino aprovechar la presencia de una enorme cantidad de gente y de periodistas para atacar un blanco cercano. ?Por ejemplo, pueden atacar un centro comercial o un centro de la comunidad judía, etcétera. El blanco no necesariamente va a ser un estadio, podrían ser los hinchas de un país en particular. La principal amenaza vendría de los llamados lobos solitarios?, afirma.Las naciones anfitrionas dicen estar preparadas. Estados Unidos, México y Canadá comparten la mayoría de herramientas destinadas a resguardar este Mundial que acaba de empezar, entre ellas equipos y tecnología antidrones, redes de cámaras de vigilancia con IA, camiones de rayos X y hasta perros-robot que inspeccionan bolsos. A ello se suman agentes y grupos de inteligencia, que se desplegarán en la llamada ?área blanda? en las zonas más críticas para garantizar la seguridad de las multitudes. Esperemos que sea suficiente.