La colecta
Mientras capeamos el frío en su escritorio con una copa de tempranillo, el Prócer se afana en su celular y de pronto siento que he recibido un mensaje de WhatsApp
Mientras capeamos el frío en su escritorio con una copa de tempranillo, el Prócer se afana en su celular y de pronto siento que he recibido un mensaje de WhatsApp. Al intentar leerlo, me detiene. "No lo leas aún. Primero óyeme. ¿Sabes que los primeros años de vida de un niño son vitales, ya que en ellos se forma más de un millón de conexiones neuronales por segundo, lo que no se vuelve a repetir? Por eso la primera infancia ofrece una oportunidad para construir un buen futuro para un niño. Mientras más amor, atención y protección reciba, mejor será su porvenir. Pues bien, como sabes, con mi mujer colaboramos con el Hogar Misión de María, que mantiene una residencia y un programa de familias de acogida para niños de 0 a 3 años vulnerados en sus derechos y que, junto con acogerlos, procura que crezcan en el seno de una familia en el menor tiempo posible. Soy voluntario de una colecta on line que están haciendo y te he mandado un mensaje con el link https://colectamisiondemaria.donando.cl /, donde puedes hacer una donación e invitar a otros a hacerlo.
Entonces abro el mensaje y aporto mi donativo. "No me cabe duda de que has sido generoso, los niños te lo agradecerán", me dice al terminar, mientras, al estilo de las antiguas colectas, me clava en la solapa un papelito en el que ha dibujado el rostro sonriente de un niño con un fragmento de la poesía de la Mistral: "Piececitos de niño/ dos joyitas sufrientes/ ¿Cómo pasan sin veros las gentes?".