El valor de cumplir los compromisos
XAl desconocerlo, se está minando un elemento esencial del contrato social.
El intercambio social en sus más variadas formas -transacciones comerciales, afectos personales, deliberaciones argumentativas, entre tantas otras- está mediado por sutiles mecanismos psicológicos que responden a la evolución de la especie, pero también por el cuidadoso desarrollo de normas que lo regulan, construidas y perfeccionadas por juristas, procurando que se acomoden a los referidos mecanismos y, al mismo tiempo, a los objetivos más permanentes de las personas.
Un mecanismo meticulosamente investigado por los cientistas sociales modernos es el de la facilidad que han tenido los seres humanos, de todas las culturas y épocas, para detectar a quienes "hacen trampa" en los contratos de costo/beneficio, es decir, aquellos en los que para obtener un beneficio es necesario primero incurrir en un costo. De esa manera, las personas están en condiciones de minimizar la aparición de quienes explotan, sin hacer esfuerzo, a quienes trabajan con ahínco, aprovechándose del resultado de ese trabajo sin haber contribuido a él. El modo en que ese mecanismo se expresa en las sociedades modernas, en las que millones viven sin conocer las características de sus conciudadanos, es mediante contratos impersonales que regulan el intercambio social.
Por otra parte, el proceso de creación de valor, fundamental para conseguir que las personas puedan mejorar sus condiciones de vida y lograr sus anhelos, depende crucialmente de atenuar la sombra del futuro. Eso requiere, entre otros aspectos, del cumplimiento de los contratos pactados, y de la existencia de un sistema legal/judicial/policial que dé garantías de que ello se puede lograr. Cuando esas condiciones se dan de manera razonable, la tasa de descuento del futuro baja, los bienes alcanzan -como consecuencia de lo anterior- un mayor valor, las sociedades progresan y las personas sienten que su vida ha mejorado.
Tanto los mecanismos psicológicos que buscan evitar el llamado "parasitaje" como los que procuran que los contratos se cumplan, incluyendo los mecanismos para lograrlo cuando ello no ocurre voluntariamente, dan fundamento al valor social que hay en el cumplimiento de los compromisos. De ahí que quienes se oponen -el expresidente Boric entre ellos- a que el Estado haga cumplir el pago del CAE utilizando los mecanismos que la ley le entrega, están minando de manera severa un elemento esencial del contrato social, afectando la certidumbre legal en la que se apoya la creación de valor e instalando una cultura profundamente nociva para el funcionamiento de la sociedad. No es el derecho a la educación lo que está en juego cuando se transita ese camino -ese derecho puede establecerse ya sea que la educación sea gratis o pagada-, sino el preservar el valor fundamental de cumplir los compromisos.