El coctel de problemas fiscales que heredará el próximo gobierno
Noelia Cigüenza Riaño-subeditora de economía y negocios- @noe_cig
Gane quien gane en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo, heredará unas finanzas públicas en estado crítico: con un déficit que cerraría el 2026 en 5,3 por ciento del producto interno bruto (PIB) y la necesidad de hacer un recorte de más de 30 billones de pesos para el próximo año
Noelia Cigüenza Riaño-subeditora de economía y negocios- @noe_cig
Gane quien gane en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo, heredará unas finanzas públicas en estado crítico: con un déficit que cerraría el 2026 en 5,3 por ciento del producto interno bruto (PIB) y la necesidad de hacer un recorte de más de 30 billones de pesos para el próximo año. Así lo confirmó el viernes el propio ministro de Hacienda, Germán Ávila, en la presentación del ‘Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026’, la hoja de ruta del Gobierno en la que reconoció que el déficit total -diferencia negativa entre los ingresos y los gastos públicos- sería peor que el previsto hace apenas tres meses. De proyectar que se ubicaría en 5,1 por ciento del PIB este año, la cartera económica prevé ahora que será de 5,3 por ciento, un peor dato que ya muchos analistas esperaban. Incluso, algunos son más pesimistas. Hay que recordar que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), organismo independiente adscrito al Ministerio de Hacienda, estimó que, sin medidas adicionales, el déficit del 2026 alcanzaría el 6,7 por ciento del PIB. Es más, en un escenario en el que se materialicen riesgos, auguró que aumentaría a 7,2 por ciento. "Sabemos de la existencia de un problema fiscal importante en el país. El déficit total cerraría en 5,3 por ciento debido al incremento de los intereses. Hay dificultades en materia de deuda interna producto de la decisión del Banco de la República de elevar la tasa de interés", manifestó el ministro. Precisamente, el aumento de la deuda pública y los mayores intereses que el gobierno de Gustavo Petro está pagando por ella siguen preocupando a los analistas al presionar las finanzas públicas ya deterioradas. Al cierre del 2025, la deuda neta del Gobierno se ubicó en 58,6 por ciento del PIB; para este y el próximo año, la cartera económica proyecta que quedaría en el nivel de 58,9 por ciento; y de cara al 2028, subiría hasta el 59,3 por ciento. Sin embargo, todo dependerá de supuestos favorables en el crecimiento, la tasa de cambio y los ingresos, entre otros. En concreto, según el Ministerio de Hacienda, la sostenibilidad de la deuda dependerá de riesgos macroeconómicos como el menor dinamismo económico local, la materialización de un fenómeno de El Niño moderado, la prolongación del conflicto en Medio Oriente, la mayor resiliencia del mercado laboral y el mayor crecimiento económico del vecino país, Venezuela. "Un menor dinamismo de la actividad implicaría menores ingresos para la Nación, un balance fiscal menos favorable y mayores necesidades de financiamiento, lo que se traduciría en una deuda de 0,1 y 0,2 puntos mayor frente al escenario base en 2026 y 2027, respectivamente. De otro lado, en un escenario donde se prolongue el conflicto en Oriente Medio, si bien el crecimiento puede verse perjudicado, el mayor precio del petróleo más que compensaría esta presión y, de hecho, contribuiría a mejorar el balance fiscal disminuyendo la presión sobre la deuda en ambos años", se puede leer en el ‘Marco Fiscal’. De otro lado, el documento señala que las mejores condiciones macroeconómicas se traducirían en una trayectoria de deuda más baja. "Una reactivación del comercio con Venezuela o un mercado laboral más dinámico impulsarían el crecimiento, lo que generaría mayores ingresos, mejoraría el balance fiscal y reduciría las necesidades de financiamiento", asegura la cartera económica. Tributaria de $ 30 billones Ya para el 2027, el Gobierno proyecta que el déficit fiscal total se reduciría a 4,5 por ciento. No obstante, este estaría supeditado a la aprobación de una serie de medidas en materia de ingresos y de gastos que requerirían un ajuste de alrededor de 30 billones de pesos, algo que ya le tocaría lidiar al próximo presidente, ya sea Iván Cepeda o Abelardo de la Espriella. "Creemos que van a ser necesarios esfuerzos de ajuste de 30 billones de pesos para el 2027. Consideramos que el país requiere un incremento de los ingresos tributarios de 1,6 puntos del PIB en el medio plazo para superar el desbalance fiscal que estamos teniendo", afirmó el ministro Ávila en rueda de prensa. Según el Gobierno, esto implicaría presentar una nueva reforma tributaria al tiempo que se toman otras medidas por el lado del gasto, como, por ejemplo, la reducción de exenciones y subsidios, y otras que ataquen la evasión y mejoren la capacidad de la Dian. "El Gobierno le dejaría a la siguiente administración, con sus propias cuentas, la necesidad de una tributaria de 30 billones de pesos, más medidas de recorte de gasto, para poder estabilizar la senda de deuda", señaló José Ignacio López, presidente del centro de estudios económicos Anif. Específicamente, el ministro Ávila explicó que hay algunas exenciones que no le están generando al Gobierno la capacidad de tener ingresos, como es el caso de la exoneración de aportes en el pago de salud y de parafiscales al Sena y al ICBF en los trabajadores que devenguen menos de 10 salarios mínimos. Igualmente, mencionó a los subsidios eléctricos, los cuales dijo que hay que revisar. "El próximo gobierno recibirá una situación fiscal estrecha: regla fiscal suspendida, déficit alto, deuda cercana al límite, intereses crecientes y una necesidad urgente de recuperar credibilidad", recalcó César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, quien destacó que las cifras que reveló el Gobierno confirman que el ajuste fiscal volvió a aplazarse y que ni la proyección del 2026 ni la del 2027 llevarían a una estabilización fiscal sólida. Ante ello, Bruce Mac Master, el presidente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), opinó que el Gobierno reconoció finalmente el estado "calamitoso" en que entrega las finanzas y les anunció a los colombianos que se requiere una tributaria, un 150 por ciento más grande que la mayor reforma de la historia. "Con gran desvergüenza, les dice a los hogares colombianos que se preparen para pagar muchos más impuestos, ya que ellos decidieron gastarse los recursos del futuro de los trabajadores, familias y empresas colombianas", sentenció. El problema es que, para algunos analistas el recorte propuesto por el ministro Ávila no sería todavía suficiente para solucionar el hueco fiscal que afronta el país. Luis Fernando Mejía, CEO de la firma Lumen Economic Intelligence y exdirector del centro de pensamiento Fedesarrollo, calcula que el ajuste debería ser de hasta 67 billones de pesos. "Es un ajuste necesario pero insuficiente. Nuestros cálculos indican que el país necesita reducir el déficit a un rango de entre 3 y 3,5 por ciento del PIB, lo que supone un ajuste cercano a 67 billones de pesos al año. Los 30 billones son menos de la mitad del camino. En pesos, el ‘Marco Fiscal’ proyecta un déficit total de 106 billones para este 2026. Lo que más preocupa es la carga de intereses, pues, según el Carf, ya pesan 36,9 por ciento del recaudo tributario frente a un promedio histórico de 22 por ciento, y que el ajuste descansa en una tributaria que aprobaría otro gobierno y otro Congreso en el 2027. En esencia, le transfiere el problema a la siguiente administración", sostuvo. Las cuentas del Gobierno En la presentación del ‘Marco Fiscal’, el ministro de Hacienda aseguró que esperan que la economía crezca un 2,6 por ciento en este 2026, un nivel similar al cierre del 2025, gracias al dinamismo de la inversión en maquinaria y equipo y a un gasto en consumo final que, si bien se desaceleraría, seguiría siendo el impulsor principal de la actividad económica. Sin embargo, el alto funcionario manifestó que el crecimiento se moderaría a un 2,2 por ciento de cara al próximo año en medio de las tensiones tanto nacionales como internacionales que están afectando a la actividad. Adicional a ello, Ávila dijo que la inflación presentaría un repunte en el 2026 por cuenta de mayores presiones en los precios y cerraría el año en 6,0 por ciento, un nivel superior al 5,1 del 2025. Este dato también es mayor a la proyección presentada por el propio gobierno en su plan financiero, la cual era de 5,8 por ciento para este año, es decir, la elevó 0,2 puntos. No obstante, ya de cara al 2027 esperan que los choques se disipen y la inflación baje a 4,4 por ciento. Ante estos resultados, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, dijo que las proyecciones del Gobierno dejan la señal de que no estamos en una economía en crisis, pero tampoco es una que ya está despegando. "El reto está en recuperar la confianza, dinamizar la inversión y convertir la estabilidad macroeconómica en crecimiento real para hogares y empresas", opinó. Frente a la tasa de cambio, el Gobierno estima que cierre el año en 3.769 pesos y se eleve a 3.843 pesos de cara al 2027. Adicional a ello, el Ejecutivo proyectó que el precio del petróleo promedio Brent se ubicaría en 85,5 dólares por barril en el 2026 y bajaría a 74,9 dólares en el 2027 debido a un retorno gradual en el comercio de crudo a través del estrecho de Ormuz, en línea con un posible desescalamiento del conflicto en Oriente Medio. Respecto al desempleo, Ávila aseguró que el país alcanzó unos mínimos históricos en los últimos años. Resaltó que en el 2025 la tasa se ubicó en 8,9 por ciento y que el Gobierno espera que esta se mantenga en el mismo nivel para este año. En promedio, entre el 2028 y el 2037, se ubicaría en 8,7 por ciento. "El paradigma decía que los incrementos en el salario real en niveles significativos por encima de la tasa de inflación -el Gobierno lo elevó este año un 23 por ciento- iban a generar altos niveles de desempleo; sin embargo, lo que hemos confirmado es que se ha reducido", destacó. Adicional a ello, señaló que la pobreza monetaria se ha reducido de forma importante, alcanzando mínimos históricos. Dijo que en el 2025 la pobreza monetaria llegó a su nivel más bajo observado desde que se tiene información disponible, lo que se reflejó en que cerca de 1,8 millones de personas salieron de esta condición, algo que calificó como un logro.