Olivera envió mensajes a posibles aliados, Lema aguarda por nuevas incorporaciones, Delgado lanzó su lista y Alianza País sigue su camino, potenciando la renovación de dirigentes.
Al PartidoNacional le cuesta mucho, hoy, pensarse sin Luis Lacalle Pou. Es una realidad asumida desde hace ya mucho tiempo -tal vez incluso desde la pandemia en 2020, cuando se reafirmó el liderazgo absoluto sobre toda la fuerza política del entonces presidente- y todos los dirigentes blancos, de la primera hasta última línea -así como pasa, en realidad, en prácticamente todo el sistema político- dan por sentado que el exmandatario será su candidato a presidente, y en última instancia de la coalición.
Esto, que a primera vista puede resultar un problema menos para cualquier partido, no lo es necesariamente entre los nacionalistas, que deben encontrar, por un lado, una forma de hacer oposición sin encolumnarse bajo su máxima figura, ya que Lacalle Pou, como resumió un senador nacionalista, probablemente "esté guardado" de la escena política -salvo puntuales y contadas apariciones- hasta 2029, "como hizo TabaréVázquez" durante el período en que gobernó José Mujica.
Pero, por el otro, esta ausencia ruidosa también implica una reorganización interna no a partir del imán de su líder -se asume también que Lacalle Pou ya no es un dirigente sectorial y, por tanto, su vínculo con Aire Fresco es solo un nexo histórico- sino de afinidades, encuentros, desencuentros o acuerdos, en función de visiones comunes u objetivos electorales compartidos.
Y esto ocurre conforme la vida política del país va teniendo sus distintos episodios, algunos en los que los nacionalistas se acomodan naturalmente de acuerdo al perfil de sus dirigentes -aquellos más agresivos que han liderado los cuestionamientos a Yamandú Orsi por la polémica de la compra de la camioneta, o cargado contra distintos ministros, mientras que otros más propositivos buscan perfilarse instalando temas en la agenda- y otros que desencadenaron impactos en la orgánica del partido, o dejaron ciertas marcas.
De esto último hay un ejemplo reciente que, de acuerdo a sondeos hechos por El País, dejó a la vista la incipiente configuración de un grupo de dirigentes que, por el momento, solo admiten tener "sintonía" o "una forma coincidente" de entender al partido y su rol opositor. Este grupo nace del liderazgo que, desde Paysandú, está buscando construir el intendente Nicolás Olivera, como referente del sector D Centro, y que está encontrando afinidades en Florida, con el intendente Carlos Enciso y, en Montevideo, con Santiago Caramés, líder de la Lista 22 y que, precisamente, días atrás protagonizó una discordia blanca que dejó ciertas heridas.
Los dos ediles que tiene la 22 en la capital decidieron dar su apoyo a proyectos del gobierno frenteamplista de Montevideo por fuera del saneamiento -para el que estuvieron todos los votos de la oposición-, lo que resultó en que el caso fuera enviado a la comisión de ética del Partido Nacional. Pero más allá de la votación en la Junta, y de la evidente división en la capital (ver aparte) con los integrantes de la Lista 1 -del excandidato a la intendencia, el senador Martín Lema-, el hecho sirvió como un catalizador para mostrar "dos visiones de oposición en el PartidoNacional", dijo a El País una fuente de D Centro.
Esto es: una que consiste en "no dar un vaso de agua" al oficialismo, y otra que está dispuesta a "dar una piola". Y Enciso -a cuya asunción en julio del año pasado asistió el presidente Yamandú Orsi- y Caramés son, para Olivera, dijeron en su entorno, representantes de lo segundo, y así lo han conversado dirigentes de esos tres espacios.
Por si había que dar alguna señal explícita, Olivera, de hecho, apoyó de manera pública el accionar de los dos ediles rebeldes. Un día después de que el directorio resolviera enviar el caso a la comisión de ética, el dirigente nacionalista aseguró en Del Sol: "Es un partido de hombres libres (...) No estoy en contra de lo que hicieron los compañeros. Pensar distinto en un partido no parece ser un motivo de traición o cuestionamiento ético".
Pero hay más movimientos en la internablanca.
Las novedades
Ya es un hecho inocultable que Álvaro Delgado, presidente del directorio, y Martín Lema -dos obligadas referencias del pasado de Aire Fresco, el sector que Lacalle Pou lideró activamente hasta 2019- han seguido caminos por separado.
La lista 404, con la que tradicionalmente se identificó esta agrupación, ahora es bandera exclusiva de Lema en Montevideo, quien mantiene el conjunto de dirigentes que lo vienen siguiendo desde hace años -entre varios otros, estos son: el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, el exministro del Interior Nicolás Martinelli, y los diputados José Luis Satdjian, Juan José Olaizola (Montevideo) y PabloConstenla (Salto)-, pero espera la incorporación de más legisladores para los próximos días.
Este es un proceso que está lejos de detenerse, porque también tiene en el horizonte una alianza ya casi concreta con el Herrerismo, pero que se prevé anunciar -dijeron fuentes herreristas y del entorno de Lema- a inicios del año próximo, luego de que el sector del senador lance su nombre -lo que se prevé que tenga lugar entre setiembre y octubre. Ante este escenario, en paralelo, Delgado también busca seguir su rumbo y el martes pasado lanzó la Lista 2020. Allí Delgado explicó que se trata de una "nueva etapa" con un "lindo número" pero en un "viejo cauce". Y aseguró que tienen el desafío de "alfombrar el camino para la victoria" en 2029, aunque "de una manera responsable y no a cualquier precio o forma". Es decir, cuidando la unidad ante la "necesaria" diversidad en el Partido Nacional.
No fue el único que habló sobre eso en la noche del martes. La senadora GracielaBianchi, por ejemplo, lanzó loas a su propio sector al decir que los unía "un profundo cariño" que no es "falso". "Efectivamente tenemos una unión de pareceres y sentimientos", aseguró, y señaló que les importa la unidad del partido y que en Aire Fresco no tienen "intereses personales". Aire Fresco, dijo el senador José Luis Falero, "está más vivo que nunca".
El cuarto eje o corriente partidaria, que al decir de uno de sus integrantes está "siguiendo el mismo trillo de siempre", es Alianza País, el mayoritario de esta fuerza política, reflejado en una bancada de cuatro senadores, y que apuesta -dijo uno de sus referentes- a representar dos vertientes: una identificada con la "derecha popular" a la que viene haciendo referencia insistentemente el senador Sebastián Da Silva, y otra más de corte wilsonista, liderada esta última por el senador Javier García -y otras figuras, como Sergio Botana-. Por otro lado, AlianzaPaís, cuyas caras más visibles tal vez sean las de García y Da Silva, también pretende apuntalar a dirigentes de "renovación", como los diputados Gabriel Gianolli, Fernanda Auersperg y la alcaldesa Matilde Antía, que integran, en verdad, una lista bastante más amplia.
García y la CR
Javier García insiste con la idea -muy debatida en la interna blanca y colorada- de competir, en 2029, bajo el lema de la Coalición Republicana. Pero para eso tiene que fortalecerse el clima de unidad, lo que se pone en riesgo cuando ocurren episodios como el que se vio en la Junta de Montevideo, donde dos ediles blancos, otro colorado y un independiente siguieron un camino propio y votaron un crédito presupuestal extra de varios millones para el intendente Mario Bergara. "Cualquier división que hiera el funcionamiento de la Coalición es una mala cosa. Puede haber matices, pero hay que saber administrarlas", advirtió el senador.