Academia ayer y hoy
Inspirador beber en el café "Justicia" de la Biblioteca Nacional en la Alameda de Santiago
Inspirador beber en el café "Justicia" de la Biblioteca Nacional en la Alameda de Santiago. Allí, durante una hora me bañó la historia de una arquitectura bicentenaria.
Antes, como por un túnel, atravesé exhibiciones sobre José Toribio Medina Zavala y su esposa, Mercedes Ibáñez. Y los mapuche. Chile.
Bebía mi café, casi tiritando, no por el frío. Venía, solo, de la inauguración del año académico 2026 del Instituto de Chile, club de sabiduría fundado en 1964 por el Presidente Jorge Alessandri, para "promover, en un nivel superior, el cultivo, el progreso y la difusión de las letras, las ciencias y las bellas artes".
Allí conversaban rostros de las seis academias que integran el Instituto: de la Lengua, de Historia, de Ciencias, de Ciencias Políticas y Morales, de Medicina, de Bellas Artes.
Cierta solemnidad: como un vino bien guardado. Medallas que se transmiten de académico en académico desde 1964.
De repente, habló José Rodríguez Elizondo desde el podio. Como queriendo tocar al país. Una urgencia reposada. (Para estudiar sus palabras, están vivas en YouTube https://bit.ly/4v0nU0A).
Cual periodista, incluyó textos del Papa en España, acciones del día anterior, y cabos de amarre a gestos recientes de Trump.
Temprano, citó un afilado poema de Bertold Brecht publicado en 1939, entre las dos guerras. El alemán, viviendo como nosotros, que respiramos apenas entre guerras anteriores, paz, y ahora ante la gran incertidumbre militar, económica y social. Brecht:
"Qué tiempos son estos, en los cuales/ es casi un delito/ hablar sobre cosas inocentes/ pues implica callar sobre tantos horrores".
"Chile se equilibra en la cornisa de otro tiempo sombrío", dijo Rodríguez Elizondo.
Citó al Papa, en su última encíclica "Magnifica Humanitas", porque usa tres veces la frase "a los que vendrán después de nosotros".
"Como si hubiera leído a Brecht", comentó al pasar.
Cerca de mí, con otros académicos y público nos inclinábamos, tan interpretados. ¿Cómo seguiría este profeta?
Justo, el profeta cumplía 90 años. Con el presidente Sergio Lavandero le cantamos "Cumpleaños feliz". Un homenaje a la vida pensada y sentida, sin la cual la luz no brillaría. Académico. Para quienes ya vienen después de nosotros, que pagarán nuestras deudas.
El orador propuso un reformateo o actualización del Estado. Y un darnos cuenta de cómo ahora deshilachamos el lenguaje. Eso lleva a la polarización.
Los sabios huyen de la política y se convierten en columnistas, criticó, mirando al público. Pero en la imaginación está la clave. Como quienes adelantaron la posibilidad de la robótica, la holografía, la comunicación global. También la imaginación preventiva.
Imaginemos -dijo- conductas que nos parecen de política-ficción. Por ejemplo, cómo iniciar un tratamiento para extirpar dogmas políticos, cómo entender que la seguridad de Chile exige cuidar su patrimonio.
"El tema es que tenemos que imaginar !ahora¡ Todos, polarizadores y polarizados, marchando hacia lo innombrable como en una tragedia griega".
"O ya no estaremos para dejar constancia", terminó.