Déficit de sistema de salud ya pasa de $10 billones
A pesar de que la discusión sobre el financiamiento del sistema de salud se ha mantenido cauta en los últimos meses, los actores del sector volvieron a alertar sobre el déficit presupuestal que existe para este año, con especial preocupación sobre los presupuestos máximos asignados
A pesar de que la discusión sobre el financiamiento del sistema de salud se ha mantenido cauta en los últimos meses, los actores del sector volvieron a alertar sobre el déficit presupuestal que existe para este año, con especial preocupación sobre los presupuestos máximos asignados. Para la vigencia de este 2026, el Gobierno asignó un total de $110,7 billones para todo el sector, recursos que se dividen en diferentes rubros. Por ejemplo, en términos de los recursos para el Plan de Beneficios en Salud (PBS), la Unidad de Pago por Capitación (UPC) para el régimen subsidiado quedó en $50,7 billones, seguido de la UPC para el contributivo al cual se le fijaron $48,8%. Además de licencias de maternidad y paternidad por $1,4 billones y promoción y prevención del régimen contributivo por $500.000 millones, completando así un total de $101,3 billones. Sin embargo, el punto de atención se ha fijado en el dinero otorgado para los presupuestos máximos, es decir, el dinero suministrado por el Gobierno para cubrir los servicios y tecnologías no contemplados dentro del PBS del país. En este frente, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro), en su más reciente informe destacó que los recursos asignados para este año, iniciaron con un déficit. Solo en presupuestos máximos, el gremio detalla que para la vigencia actual se aprobó un billón de pesos para este sector, cuando, según sus cálculos, el país necesitará de al menos $5,1 billones para cubrir los gastos de este rubro. En términos totales, se estaría hablando de un faltante de al menos $4,1 billones. Así mismo, las necesidades también se evidencian para los PBS. En este caso se asignaron $101,3 billones, cuando se registra una necesidad de $107,3 billones, lo que se traduce en un déficit de $6 billones. Teniendo esos datos sobre la mesa, los cálculos de Afidro estiman que solo para este año el país ya tiene un déficit de $10,1 billones para el manejo del sistema de salud. "En mayo de 2026 se anunció un aumento del presupuesto para el sistema por $4,2 billones, cuya distribución específica no se conoce. Sí se sabe que no cambió lo asignado a la UPC del régimen subsidiado y que la UPC del régimen contributivo subió $715.000 millones. Para que ese aumento reduzca el faltante, esos recursos tendrían que destinarse a presupuestos máximos de la vigencia actual y no a otros gastos", dicen. Es importante señalar que, en su momento, la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) señaló que no existe insuficiencia en los presupuestos máximos. Esto, teniendo en cuenta que, de acuerdo a la programación anual de los recursos, se asignan en enero con una partida inicial aprobada, para en el segundo mes del año empezar a efectuar las adiciones presupuestales a lo largo del año. En ese frente, la administradora destaca que los presupuestos máximos de 2026 no están desfinanciados y la apropiación inicial es superior a los años anteriores. "Por lo demás, la Adres ha girado lo establecido por el Ministerio de Salud siempre de manera oportuna", señaló la entidad a comienzo de este año. Suman las advertencias Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud y exministro de la cartera, le aseguró a Portafolio que los presupuestos máximos con los que opera actualmente el sistema de salud comenzó el año con un déficit de recursos, una situación que, según explicó, ya había sido advertida por la entidad a través de distintos análisis financieros. "El presupuesto empezó desfinanciado, igual que el año pasado", afirmó. El exministro señaló que las alertas sobre esta situación no son recientes y que han sido reiteradas en los informes publicados por Así Vamos en Salud. "Está advertido por nosotros en los boletines y también en el análisis del presupuesto máximo. Hemos venido diciendo que el presupuesto nació desfinanciado", sostuvo. Para Galán, la insuficiencia de recursos no solo afecta la ejecución financiera del sistema durante el año, sino que anticipa dificultades para cubrir las necesidades de atención en salud. En ese sentido, indicó que el escenario actual guarda similitudes con el registrado en 2025, cuando también se evidenció un faltante de recursos asociado al presupuesto máximo. De acuerdo con su análisis, si no se realizan ajustes en la financiación, el sistema podría cerrar nuevamente el año con un déficit. "Seguramente a final de año volveremos a tener un déficit igual que el año pasado, salvo que el próximo Gobierno corrija esa situación", advirtió Galán. Incluso, en uno de los informes referenciados por el exfuncionario, con la información disponible a diciembre de 2025, la Abres había girado o liquidado $2,4 billones para financiar los servicios y tecnologías cubiertos por este mecanismo. Sin embargo, las estimaciones indican que el presupuesto reconocido para ese año rondó los $4,4 billones, mientras que la apropiación presupuestal definitiva ascendió a $4,2 billones, según lo establecido en la Resolución 185903 de 2025. Esto significa que al cierre de la vigencia solo se había ejecutado alrededor del 57% de los recursos disponibles. Por eso, Augusto Galán destaca que esta situación evidencia que 2025 también estuvo marcado por retrasos en la ejecución y liquidación de los recursos del presupuesto máximo. Aunque los fondos estaban contemplados dentro de la programación presupuestal, en la práctica su desembolso no avanzó al mismo ritmo que las necesidades de financiamiento del sistema de salud colombiano.
Las necesidades de recursos del sistema de salud para 2026 parten de la base de financiación que recibió el sector durante 2025 y de las presiones adicionales que se proyectan este año. De acuerdo con el análisis de Afidro, el sistema habría recibido recursos por $94 billones en 2025, resultado de la suma de $91,5 billones correspondientes a los recursos del PBS financiados con la UPC y $2,5 billones asociados a los Presupuestos Máximos. A partir de esa base, el estudio identifica un primer factor de presión relacionado con la siniestralidad. Según los cálculos, este componente agregaría necesidades adicionales por $10,8 billones. Y un segundo elemento corresponde al incremento de los precios. Se calcula que este efecto representará otros $7,5 billones adicionales en 2026. La proyección toma como referencia una inflación en salud de 7,2% para 2025, factor que impacta los costos de medicamentos, insumos, procedimientos, tecnologías, etc.