Domingo, 21 de Junio de 2026

El rol de la oposición

UruguayEl País, Uruguay 21 de junio de 2026

La política -en democracia- es negociación: negociar y convencer.

En el curso del mes pasado tuvo lugar un episodio que produjo controversia y reproches. Sucedió que algunos ediles del Partido Nacional en Montevideo se cortaron solos y dieron sus votos para que la Intendencia, en manos del FA, pudiese endeudarse para hacer algunas obras necesarias para la ciudad. El tema ha sido enfocado desde el ángulo disciplinario, perdiéndose la oportunidad de abrir una saludable discusión sobre uno de los más delicados desafíos de estrategia política que el Partido tiene por delante a nivel nacional y por los próximos tres años.

¿Ser oposición es, como su nombre parece indicarlo, oponerse siempre y a todo? ¿Qué tipo de "producción" política puede-debe esperarse de un Partido a quien los resultados electorales lo han colocado en la oposición? ¿Cómo sigue su contribución al país? porque ella no cesa cuando pasamos a ser oposición.

Mucho y muy útil material para encarar estas preguntas se encuentra en la historia partidaria; al final de cuentas el Partido Nacional vivió, creció, produjo y ayudó al país, las más de las veces desde la oposición. Se puede leer con provecho la prédica y la acción de Luis Alberto de Herrera. Sin ir tan lejos yo podría poner ejemplos protagonizados por Wilson.

Es determinante para el esclarecimiento de los principios de conducta en este punto tener claro el asunto concreto sobre el cual se le plantea al Partido tomar la decisión. Si el asunto es la represa de Casupá, por ejemplo, y el abandono del proyecto Arazatí del anterior gobierno, eso llama a una oposición neta y a buscar por todos los medios que no se concrete: no va a resolver el problema de la escasez de agua potable porque instala la planta potabilizadora sobre el Río Santa Lucía, cuya cuenca ya está en el límite (el otro proyecto tomaba el agua del Río de la Plata); va a anegar muchas hectáreas de campo productivo, va a echar de su tierra a muchos productores y va a talar 400 hectáreas de monte nativo. Todo un destrozo caprichoso para no solucionar nada.

En el caso de Montevideo y el endeudamiento de la Intendencia para hacer determinadas obras que la ciudad necesita la conducta debe ser otra. Pero cumpliendo con condiciones y cautelas. Lo primero es un tiempo de debate interno partidario para sumir una postura común, una postura de Partido. Lo segundo es negociar el voto que se nos pide.

Algunos puristas clamarán: ¡mi voto no se vende! Los políticos que saben de política saben de negociación. La política -en democracia- es negociación: negociar y convencer. En el caso que se les presentó a los ediles de Montevideo, teniendo en cuenta la fabulosa cantidad de dinero que la Intendencia recauda y despilfarra, hubiese sido mejor una negociación: el Partido da los votos que la Intendencia necesita a cambio del corte y suspensión de tal, tal y cual gasto inútil que pesa sobre el bolsillo de los montevideanos. Y si no, no. Un planteo así hubiese mostrado una oposición inteligente, de mejor calidad opositora y más útil para Montevideo. La destreza política, en un asunto que no es de principios, consiste en negociar. Será a partir de encrucijadas concretas como esta que el Partido, a nivel nacional, irá puliendo su postura opositora. Como dije arriba: este es uno de los más delicados desafíos de estrategia política que hoy enfrenta el Partido Nacional.
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