El Comercio, Perú
21 de junio de 2026
ANDREA
Las recientes protestas de los productores de arroz han puesto en evidencia las dificultades que enfrenta uno de los cultivos más importantes del país. En los últimos meses, los ingresos de los agricultores se ajustaron por la caída de los precios en chacra, en un contexto de cambios en la oferta local y de encarecimiento de insumos claves como los fertilizantes. Frente a esta situación, el Ejecutivo aprobó medidas extraordinarias de apoyo, como la compra de arroz para programas sociales. Sin embargo, los desafíos presentes en el sector van más allá de la coyuntura actual.?Mercado de arroz?Desde el 2021, los precios en chacra se mantuvieron en niveles favorables para los productores, lo que incentivó una expansión de la producción en el ámbito nacional. Como resultado, la superficie sembrada de arroz cáscara aumentó 6,8% en la campaña agrícola 2023-2024 respecto del promedio de las cinco campañas previas, el mayor crecimiento registrado desde la campaña 2017-2018. Este incremento fue impulsado principalmente por la expansión de áreas sembradas en Piura (24%), Lambayeque (9%) y Ucayali (53%).Sin embargo, desde mediados del 2025, el precio en chacra empezó a descender rápidamente. Algunos productores atribuyeron la caída a una supuesta competencia de arroz importado a bajo costo. Sin embargo, las importaciones de arroz equivalen solo a 7% de la producción nacional. Además, a través del Sistema de Franja de Precios, se aplica un derecho variable adicional al precio de importación. Así, en promedio, durante el 2026 este derecho se estableció en US$182 por tonelada, lo que equivale a un arancel de 31%.?Origen de la crisis?Según el Midagri, el deterioro reciente de los precios pagados a los productores estuvo asociado inicialmente a la adopción de la variedad de arroz Nopal en gran parte de la selva. Si bien esta variedad destaca por su mayor rendimiento y resistencia a plagas, no logró la aceptación esperada entre los consumidores de la Amazonía debido a las diferencias en su cocción y sabor. La acumulación de oferta de esta variedad generó una presión a la baja sobre los precios en chacra que posteriormente se extendió al resto del mercado arrocero que, a mayo del 2026, acumuló una caída de 28% respecto al pico de febrero del 2025. En contraste, los precios mayoristas y minoristas casi no variaron. Esta diferencia responde a que los molinos habrían evitado comprar la variedad Nopal, lo que concentró el efecto de la mayor producción exclusivamente en los agricultores.Este escenario se agravó tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, que elevó significativamente el precio internacional de los fertilizantes. Durante el primer trimestre del 2026, el costo de la urea en las principales regiones productoras de arroz se elevó en 12,8%, muy por encima del promedio nacional (2,8%). Esto es crítico porque el arroz es el cultivo más intensivo en el uso de fertilizantes: más del 90% de productores arroceros los usa, frente al 64% de la papa y 42% del café. Además, según Midagri, antes de la crisis, la compra de fertilizantes significaba 15% de los ingresos brutos de los productores de arroz en San Martín y 19% en Piura.?Perspectivas?De acuerdo con Midagri, solo el 3% de los productores de arroz están en una situación de subsistencia crítica, mucho menor que el promedio nacional (43%). Ello se debe a un mayor acceso a riego y a semillas certificadas. No obstante, persisten desafíos estructurales. El 80% de los agricultores trabaja en parcelas de menos de dos hectáreas, lo que impide aprovechar economías de escala. Asimismo, hay amplias brechas de productividad regional: en la costa, la mediana de rendimiento es 8,5 toneladas por hectárea, 20% mayor que en la selva.Frente a esta situación, los programas de compra estatal de arroz aprobados recientemente constituyen solo un alivio temporal y de alcance limitado. Así, no abordan los problemas estructurales que afectan la competitividad del sector agrícola, como las diferencias en acceso a tecnificación productiva, la elevada vulnerabilidad ante factores climáticos y los altos niveles de informalidad. Frente a un fenómeno de El Niño costero por venir, se requiere una estrategia integral no solo en el arroz, sino en el agro nacional.