Lunes, 22 de Junio de 2026

PIB repunta en el primer trimestre, aunque la inversión se mantiene estancada

UruguayEl País, Uruguay 22 de junio de 2026

El repunte de la economía en el primer trimestre fue mayor al previsto, aunque para consolidar un crecimiento del 2% en el mediano plazo es necesario revertir la caída de la inversión

En línea con lo anticipado por el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), los datos del PIB divulgados la semana pasada confirmaron que la actividad rebotó en los primeros tres meses de este año y dejó atrás el estancamiento observado en el segundo semestre de 2025.

En términos desestacionalizados, luego de cuatro trimestres de crecimiento prácticamente nulo, en el primer trimestre de 2026 el PIB creció 0,8% en comparación con el trimestre inmediato anterior. En parte, este rebote se debe a efectos puntuales que habían afectado la actividad al cierre de 2025, como el impacto de la sequía en el sector agropecuario cuyos efectos se contabilizan, en parte, en el cuarto trimestre cuando se siembran los cultivos de verano, y a la plena operativa de las plantas de celulosa, luego de las paradas técnicas que afectaron la producción al cierre de 2025.

Sin embargo, este mayor dinamismo es consistente con las señales positivas que venían reflejando distintos indicadores de actividad en los últimos meses, entre ellos, el mayor dinamismo de la recaudación del IVA y la creación de empleo. En ese sentido, la tasa de crecimiento trimestral desestacionalizada del comercio y los servicios desde el enfoque de la producción y del consumo de los hogares desde el enfoque de la demanda se habría ubicado entre 0,5% y 0,8%, que en términos anualizados equivale a una tasa de crecimiento algo superior al 2%.

Si bien durante el segundo trimestre la actividad se vería afectada negativamente y en forma transitoria por el impacto de la sequía en las exportaciones de soja, el desempeño de la economía en el primer trimestre constituye una innovación positiva de cara al crecimiento previsto para el año 2026 (1,3%), 0,3 puntos porcentuales por encima de lo previsto meses atrás.

Este escenario mitiga algunos riesgos que enfrentaba el gobierno en el corto plazo, ya que un eventual estancamiento de la actividad en 2026 tendría un impacto negativo en el mercado laboral y complejizaría el cumplimiento de las metas fiscales en su primer año de vigencia. En relación con este último punto, cabe recordar que el PIB nominal previsto para este año (el denominador sobre el que se calcula el déficit fiscal en relación al PIB) ya se había revisado al alza a fines de marzo ante el repunte de la inflación por el incremento del petróleo y la revisión de las cifras del PIB de 2024 realizada por el Banco Central en el marco de la presentación de las cifras anuales.

En contraste con lo anterior, la tasa de inversión medida como la Formación Bruta de Capital Fijo en relación al PIB (FBKF/PIB) volvió a caer por decimotercer trimestre consecutivo y se ubicó en niveles similares a los de 2020. En este contexto, el escaso dinamismo de la inversión se ve reflejado en la actividad del sector de la construcción, que acumula una caída del 10% en comparación con el pico observado en 2022.

Una parte de esta dinámica se debe al "ciclo electoral" de la inversión pública, en el cual durante el primer año de gobierno se discuten y fijan las prioridades, en el segundo se licitan las obras y en el tercero suelen comenzar a ejecutarse. En este marco, es esperable algo más de dinamismo en materia de inversión pública (o público/privada) en 2027.

En cambio, para lograr un incremento significativo de la inversión privada en el mediano plazo se requiere mejorar la rentabilidad de los proyectos. En ese sentido, la semana pasada el MEF presentó el proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, que entre otras cosas busca reducir la carga regulatoria de Estado sobre el sector privado y promover la competencia en algunos mercados. Es una muy buena noticia que finalmente se avance en esta dirección, en temas que han sido largamente discutidos en los últimos 5 o 6 años. No obstante, en otras áreas igualmente relevantes para la atracción de inversiones como la legislación laboral, la energía y los combustibles no es evidente que exista una agenda de reformas consensuada a la interna del gobierno.

En resumen, el desempeño de la economía en el primer trimestre fue mejor al previsto y constituye una innovación positiva de cara al crecimiento previsto para el año 2026. Sin embargo, la caída en la inversión es una luz amarilla ya que para consolidar una tasa de crecimiento económico superior al 2% en el mediano plazo es condición necesaria un repunte de la inversión.
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