Las debilidades internas van a empezar a quedar más expuestas ante los ojos de los inversores y quizás esta euforia empiece a mutar en preocupación o más cautela a nivel del mundo financiero, sostiene el economista Christian Buteler.
"Las mercados festejan, pero la industria y la construcción no", advierte el economista argentino Christian Buteler, al referirse a lo que califica como "riesgo sistémico" ante la opción del gobierno de Javier Milei de apostar todas sus baterías a unos pocos sectores de actividad. "El problema es que el empleo y el consiguiente derrame en la economía, se genera en los sectores que ha dejado de lado", sostuvo el profesional y consultor privado. Afirma que "los spreads soberanos, las reservas y la menor inflación dicen una cosa" al inversor, pero la fuerte reducción del empleo y el cierre de empresas "tiene su correlato en las encuestas". Asegura que de no mediar un cambio, las debilidades internas van a quedar expuestas ante los ojos de los inversores. A continuación, un resumen de la entrevista.
¿Cómo define la actual situación de la economía argentina?
La economía responde a los incentivos que se le están dando. Desde lo productivo, está claro que los incentivos están orientados hacia el sector exportador con ventajas competitivas que tiene Argentina, léase el campo, petróleo y gas, la minería. Dejando de lado el resto de los de los sectores, que son los que más mano de obra generan. Me refiero a la industria, la construcción, el comercio. En parte porque hay ventajas competitivas, y esos sectores son los que generan los dólares, un problema que siempre ha tenido Argentina. Esto vendría por lo menos a moderar esos esa falta de dólares que muchas veces Argentina termina sufriendo.
Eso en lo productivo. ¿Y en lo financiero?
También, todos los incentivos están puestos a mejorar la parte financiera. Argentina se ha comprometido una y otra vez a cumplir con su cronograma de deuda como está establecido, cuando había dudas sobre su capacidad por a cumplir con ese cronograma. El gobierno hizo todos los esfuerzos necesarios para que esa capacidad sea subsanada, por lo menos con créditos de distintos organismos multilaterales y demás. Se ha puesto toda la ingeniería financiera en eso y el mercado lo está viendo. El riesgo país ha bajado a niveles de entre un rango de 400 a 500 puntos en esta última semana, ayudado también la recalificación de la deuda argentina. Eso está ligado también a una mejora en los números fiscales. Todo eso está siendo premiado hoy día a nivel de los mercados financieros, aunque es cierto que hay algunas dudas de cómo se va a poder sostener, pero lo real es que los números siguen dando, y eso ha ayudado fuertemente a que el mercado financiero empiece a mirar los activos argentinos con otros ojos.
¿Es sostenible optar por determinados sectores mientras otros tienen malos resultados?
Me parece que no es sostenible que Argentina pueda desarrollarse en forma armónica y en todo su potencial si vamos a centrar nuestras miradas o nuestros incentivos nada más que en estos sectores. Insisto en que no son los sectores que más mano de obra demandan. Entonces, no derraman mucho sobre el resto de la economía. Leyes como como la de RIGI (Régimen de incentivo para grandes inversiones), si bien apuntan a impulsar estos sectores, no tienen compromisos de abastecerse de productores locales. A mí me parece muy bien que se intente desarrollar en su máximo potencial todos estos sectores donde Argentina tiene una ventaja competitiva. Pero no en forma exclusiva. La Construcción se desplomó un 4% mensual y 2,8% interanual, mientras que la Industria Manufacturera retrocedió un 2,8% mensual y 2,1% interanual. Allí hay un grave problema.
¿Qué le falta a las políticas de promoción del gobierno de Milei?
Es necesario atender a todos los sectores. Argentina, un país con 50 millones de habitantes, no alcanza con solo esos sectores abastecer las necesidades del país. Creo que debería hacer una mirada más integral, sin descuidar al resto de los sectores que también ayudan a que la economía en su conjunto crezca, porque esto es un tema también de paz social. Que la gente tenga trabajo es muy importante para esa paz social.
¿A qué nivel llega la afectación hoy en el mercado de trabajo?
La afectación es grande. Cuando se observan los datos oficiales sobre el trabajo asalariado privado, vemos que desde noviembre del 2023 a hoy se han perdido 216.000 puestos de trabajo. Ahí hay un problema. Está claro que los sectores que están logrando una mejora, no están pudiendo complementar la pérdida de trabajo que se da en el resto de la economía. Y eso es un gran problema.
La pérdida de empleos y el cierre de empresas, ¿se nota en la recaudación impositiva?
Así es, lo podemos ver en los datos fiscales. A marzo de este año, vemos que los gastos bajaron, pero los ingresos bajaron más en términos reales. Eso no es sostenible. Lo que está pasando es que esta nueva economía a la cual estamos yendo no está generando los ingresos necesarios para poder bajar impuestos como quiere el gobierno y sostener el equilibrio en el fiscal. Y de hecho, es muy difícil seguir ajustando el gasto desde el nivel que estamos.
El ajuste por la vía de reducir el gasto necesita estar acompañado de una mayor recaudación.
Es que está muy bien reducir gastos y gastar mejor, pero en algún momento necesitamos empezar a pensar en hacer crecer la economía, para que crezca la recaudación, sin necesidad de aumentar impuestos. Por ejemplo, no es lógico pensar que vos vas a poder mantener la obra pública en cero de por vida. Ya fueron dos años, la infraestructura sufre un desgaste, sufre roturas donde se necesita que se vuelva a invertir. Está muy bien que el campo "explote" en actividad, pero también necesitan las rutas para mover la producción y esas rutas necesitan de la inversión del gobierno, porque no todas pueden ser concesionadas ya que no todas pueden llegar a ser rentables. Es necesario empezar a invertir.
También aparece la presión social de quienes se quedan sin empleo y engrosan la lista de los que demandan una ayuda estatal.
Sí. Por un lado eso, hay más gente en condición de vulnerabilidad si no tienen empleo, pero por otro lado, cada cuatro años, quien dice si es sostenible o no es la gente, con su voto. Entonces, no se puede hacer un programa de gobierno que deje afuera a la gente. ¿Qué ocurre con la inflación?, ¿retomó el ritmo descendente?
La inflación llegó a un piso en mayo del año pasado. Y a partir de ahí empezó a subir, de aquel 1,5% mensual, al 3,4% en abril de este año. Ahora desaceleró dos meses. Es una buena noticia, pero yo no estaría hablando de que la inflación esté en un canal descendente. Habrá que esperar a tener más datos y ver cómo realmente sigue la situación para saber si ese descenso fue algo puntual o es algo más sostenido. También hay que decir que, en parte, esta desaceleración se da por un consumo interno que está caído. Eso se ve también en los impuestos, como el IVA y el impuesto al cheque, que en términos reales vienen cayendo, producto de un menor nivel de actividad interna.
El panorama interno que usted describe, ¿cómo es visto por parte del inversor que está fuera?
Yo creo que celebran los resultados, pero miran todo en general: el número del déficit fiscal, o sea, cómo se conforma el equilibrio fiscal y cómo ha ido disminuyendo en los últimos meses, eso es un aspecto clave. Ahora, también empiezan a ver, cada vez más, las encuestas, que muestran un humor social que es determinante para que el programa siga adelante otros cuatro años o no. Las cosas van tomando distinta intensidad a medida que pasa el tiempo, y en la medida que los inversores se acostumbran a algunos datos, empiezan a poner el foco en otros. Y es clave saber si el gobierno puede ser reelegido. Esas debilidades internas van a empezar a quedar más expuestas ante los ojos de los inversores y quizás esta euforia empiece a mutar en preocupación o más cautela a nivel del mundo financiero.
Usted refirió en una reciente columna en Argentina a un "riesgo sistémico", por la brecha generada entre los resultados financieros y varios indicadores de la economía real.
Es que uno puede tener muy distante lo financiero a la economía real, se puede tener en algún momento en particular alguna divergencia entre uno y otro, pero en algún momento ambos tienen que converger hacia el mismo sentido. Quiero decir que en algún momento la economía debería comenzar a repuntar, entonces se lograría convalidar toda esta mejora financiera que estamos viendo. De no ser así, en algún momento, quienes están detrás de esta mejora financiera se van a empezar a preocupar por el mal resultado de la economía real y se van a acoplar a ese resultado negativo. No se puede pensar que algunos sectores vuelen y al resto le vaya mal, por mucho tiempo. Si el mercado interno no tiene una mejora en los próximos meses, veo difícil que todas las variables financieras sigan comportándose de la misma manera que se vienen comportando hasta ahora. Muy difícil.