Lunes, 22 de Junio de 2026

Publican a cuatro grandes novelistas chilenos con prólogos femeninos

ChileEl Mercurio, Chile 22 de junio de 2026

"Martín Rivas", "Casa Grande", "El socio" y "Sub Terra" y "Sub Sole", y sus famosos autores, vuelven a librerías ahora en una colección de tapa dura y precedidos de sendos prólogos de escritoras chilenas actuales.

En sus redes sociales, la editorial Planeta presenta su nueva colección Clásicos de la Literatura Chilena con aires de empanada y vino tinto, recurriendo a las fiestas de septiembre para llamar la atención del lector.
Pero no es necesario rebuscar en el sentimiento patriota para apreciar la publicación de cuatro novelas que son parte del canon nacional, lectura casi obligada en edad escolar a lo largo de varias generaciones. En librerías ya están "Martín Rivas", de Alberto Blest Gana, publicada originalmente en 1862; la colección de cuentos "Sub Terra" y "Sub Sole", de Baldomero Lillo, de 1904 y 1907, respectivamente; y las novelas "Casa Grande", de Luis Orrego Luco, de 1908, y "El socio", de Jenaro Prieto, de 1928.
Todas son buenos retratos de un Chile y una sociedad del pasado. Cada una trae un prólogo de alguna escritora chilena; Diamela Eltit, María José Navia, María José Viera-Gallo y Daniela Catrileo, respectivamente.
"¿Cómo ha sido Chile en otros momentos? ¿Qué significa ser chileno? El arte, la historia, la política y la música han desplegado una serie de respuestas a estas preguntas y quisimos, como editorial, sumarnos a esa indagación presentando una selección de las obras literarias que constituyen nuestro acervo espiritual y material", explica Juan Manuel Silva, gerente de Ficción de Grupo Planeta Chile, sobre el conjunto elegido.
Señala que se han seguido las lecturas de Cedomil Goic, José Promis y Bernardo Subercaseaux, quienes, entre otros profesores de Literatura, "han estudiado la historia cultural de Chile a través de la literatura proponiendo novelas, cuentos y ensayos que representan los cambios que ha vivido la vida en Chile a través de los últimos siglos".
-Los cuatro autores elegidos son hombres y cada uno es prologado por una mujer. ¿Se buscaba hacer un contrapunto con las obras desde una mirada de género?
"Para insistir en la idea de diálogo y para evitar la lectura más disciplinar y utilitaria -que es la que proponen los estudios literarios y ediciones anotadas que buscan al investigador o al crítico-, decidimos proponer lecturas de escritoras chilenas como un contrapunto histórico que permitiese conectar la experiencia de lectura con una reflexión sobre la vida en Chile".
Los prólogos tienen poco de análisis literario y casi no dan cuenta de la biografía del autor, más bien, despliegan una mirada actual sobre los relatos del pasado. Silva señala que no hubo una petición explícita de un enfoque determinado, pero sí "mucho de una interpretación cultural, en la que no se excluyen ni las condiciones materiales de la existencia ni las espirituales". Sobre una cierta mirada política, afirma que esa interpretación "probablemente tiene que ver más con las urgencias de nuestra contemporaneidad" y que no hubo un sesgo editorial.
Por ejemplo, Diamela Eltit escribe al finalizar su prólogo sobre "Martín Rivas", que leerlo hoy "significa examinar si persiste el 'alto pelo' y su menosprecio por el 'medio pelo'; es preguntarse por la acumulación de riqueza como símbolo de prestigio social y la aspiración de cargos políticos para completar la unión perfecta: riqueza y Estado. Podría ser".
Daniela Catrileo ve en la ironía que utiliza Jenaro Prieto para escribir "El socio" una crítica al "círculo endogámico de las élites y al ethos que sostiene la permanencia de su mundo mediante estratagemas de acumulación basadas en la especulación. Si bien esta crítica no aparece de forma explícita como un manifiesto político, la interacción de los personajes, escenarios y diálogos da cuenta de una observación aguda de la época". Y agrega que las tensiones de las dinámicas de poder que refleja el libro le resultan significativas, "porque permiten trazar una continuidad con nuestro presente, pese a las diferencias con las formas contemporáneas de la acumulación".
María José Viera-Gallo destaca la habilidad de Orrego Luco para retratar a sus contemporáneos, con lo bueno y malo, en "Casa Grande", pero también rescata el valor de su lectura. "De todas estas experiencias que tenemos a mano, la lectura de un clásico sigue siendo la más gratificante e inmersiva. Esta reedición nos abre la puerta de la intimidad de una casa que suele permanecer cerrada al público. A través de esta visita guiada, que comienza en las próximas páginas, descubrirán suntuosos salones, pero también habitaciones ocultas, biombos chinos y sombras, muchas sombras, hasta llegar a la escena final".
Y María José Navia no deja de asombrarse con ese mundo que retrata Baldomero Lillo en "Sub Terra" y "Sub Sole". "Le debemos el descubrimiento de una realidad terrible, de obligarnos a descender a las tinieblas sin poder apartar la vista del desgarro de tantos rostros, tantos cuerpos que se suceden unos a otros".
Nueva tradición
Los libros tienen tapa dura y una llamativa ilustración de portada, todas grabadas a mano por el colectivo Caudal Gráfico. Se tuvo especial cuidado con la gráfica y la selección de colores, azul, rojo y blanco, "que nos dan una imagen nueva de la tradición, que es lo que debería ocurrir cada vez que pensamos el canon. Lo que cambia y lo que se conserva", destaca Silva.
-¿Habrá ediciones de otros títulos?
"Hay una proyección de colección que tiene más nombres y títulos. No podemos adelantar nada por el momento".
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