Alan Greenspan
Su figura trajo estabilidad durante casi dos décadas de historia económica.
El expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) entre 1987 y 2006, Alan Greenspan, marcó una época en el quehacer de la política monetaria, por lo que son comprensibles las reacciones de grandes figuras mundiales a raíz de su muerte, ayer, a los 100 años de edad.
Greenspan llegó a la presidencia del principal banco central del mundo luego de un período histórico particular. Desde fines de la década de 1960, la Reserva Federal había conducido la política monetaria de manera errática y fuertemente expansiva, generando un aumento de la inflación, la que en 1980 alcanzó un máximo de 13,5%. Fue Paul Volcker, su antecesor, quien enfrentó esa deriva impulsando una política altamente restrictiva. Así, una vez normalizada la situación, la llegada de Greenspan, en 1987, marcó el inicio de un período de manejo monetario estable, que consolidó una caída permanente de la inflación en Estados Unidos, en un contexto de auge económico y estabilidad macro. Este período, conocido como La Gran Moderación, lo validó como banquero central.
Adicionalmente, Greenspan demostró una notable capacidad para enfrentar crisis que, sin su manejo, podrían haber impactado de manera significativa en la economía de su país y en el mundo. Así, durante su gestión, las intervenciones de la Reserva Federal en los mercados ante momentos de turbulencia lograron evitar lo que podrían haber sido grandes y traumáticas correcciones bursátiles. Esta actitud proactiva fue celebrada -especialmente en el ámbito de las finanzas-, pero no estuvo exenta de problemas, ya que pudo haber generado entre los intermediarios financieros la idea de un "seguro" en cuanto a que bajo casi ninguna circunstancia existirían grandes pérdidas, induciendo de este modo a una mayor toma de riesgos. Como sea, la estabilidad de los precios y de los mercados financieros, y el persistente crecimiento económico, le ganaron a Alan Greenspan un reconocimiento mundial al momento de su retiro, en 2006.
Pocos años después, sin embargo, la crisis financiera de 2008/09 dio origen a una crítica mayor respecto del manejo monetario de la Fed en los años previos y de la línea de menor regulación que Greenspan había promovido, instalando una dosis de polémica en torno a su figura y su gestión. Algunas de estas críticas son válidas, en particular aquellas acerca del manejo de la política monetaria, que pudo haber sido más laxa de lo necesario. Pero atribuir toda la crisis al manejo de la Fed no se justifica y significa pasar por alto factores como la presión política por la llamada "democratización de la vivienda", que estuvo detrás del problema de los créditos hipotecarios impagos. En definitiva, la reacción a la debacle de 2008/09 fue un aumento muy importante en la regulación, la que hoy está siendo cuestionada por el encarecimiento en el crédito que de ella se deriva.
En cualquier caso, la figura de Greenspan marcó una época, pues supo conducir a la Reserva Federal de manera independiente y profesional, trayendo estabilidad después de un período complejo y turbulento para Estados Unidos. Por ello, su apodo de "Maestro" sigue siendo merecido.