Martes, 23 de Junio de 2026

Del diseño emocional y sensorial

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de junio de 2026

Ya no es solo una tendencia

Ya no es solo una tendencia. Hoy, la evidencia científica con estudios en neuroarquitectura, salud ambiental y diseño sostenible lo han demostrado: las características físicas de los espacios inciden directamente en variables como el estrés, productividad, calidad del sueño y salud respiratoria. Por eso, la arquitectura hoy juega un papel primordial en el bienestar de quienes habitan o usan los espacios y se convierte en un factor determinante para ello, más allá de su papel como elemento funcional o estético. "Y es que hoy, pasamos cerca del 90 por ciento de nuestro tiempo en espacios interiores, ya sea en viviendas, oficinas, instituciones educativas o comercios. Por eso, la forma en que se diseñan, construye y operan estos espacios, tiene una incidencia directa sobre nuestra salud física, mental y emocional", asegura Angélica Ospina, directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS). Según el CCCS, y de acuerdo con el estudio Más Valor y Mejor, desempeño que analiza proyectos en Latinoamérica certificados en operación y mantenimiento LEED O+M, el 70 por ciento de ellos, reportó mejoras en salud y confort de los usuarios. Y en estudios citados por el World Green Building Council se evidencia que las edificaciones sostenibles pueden representar mejoras cercanas al 18 por ciento en la productividad de las personas, y para el caso de los entornos educativos, como lo sugiere Angélica Ospina, investigaciones internacionales han encontrado que la incorporación de elementos de biofilia y acceso a la luz natural puede contribuir a que los estudiantes aprendan entre 20 por ciento y 26 por ciento, más rápido. Aspectos que siguen confirmando que la arquitectura no solo configura los espacios, sino moldea experiencias y condiciones de vida. "De hecho, investigaciones en entornos laborales han evidenciado que el acceso a iluminación natural puede incrementar la productividad entre un 8 por ciento y un 15 por ciento, mientras que la adecuada ventilación reduce la incidencia de enfermedades respiratorias y mejora la concentración. Asimismo, la incorporación de elementos biofílicos como vegetación o vistas hacia la naturaleza se asocia con reducciones medibles en los niveles de cortisol, la hormona del estrés", enfatiza María Margarita Romero, decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de América. Construcción sostenible y su papel "La conversación sobre construcción sostenible ha evolucionado. Hoy entendemos que no se trata únicamente de reducir impactos ambientales, sino de crear espacios que mejoren la vida de las personas", comenta Ospina del CCCS. Así, se ha avanzado hacia las edificaciones sostenibles que incorporan criterios que favorecen una mejor calidad del aire interior, acceso a iluminación natural, confort térmico y acústico, contacto con la naturaleza y espacios que promueven el bienestar. "Estos atributos contribuyen a reducir factores asociados al estrés, mejorar la concentración, aumentar la productividad y generar entornos más saludables para quienes los ocupan", recalca Angélica Ospina. La calidad del aire interior, por ejemplo, influye en la salud respiratoria y en la capacidad de concentración. Mientras que la iluminación natural favorece los ritmos biológicos, mejora el bienestar y reduce la necesidad de iluminación artificial. Y el confort térmico y acústico contribuye a disminuir el estrés y a generar espacios más productivos y agradables y los materiales con atributos de sostenibilidad, pueden ayudar a reducir emisiones asociadas a la construcción y mejorar las condiciones ambientales de los espacios interiores. A estos beneficios se suman, de cara a los desarrolladores inmobiliarios, un mayor valor agregado para estos espacios, diferenciación en el mercado y mejores tasas de ocupación. "Porque los usuarios finales están cada vez más dispuestos a pagar por espacios que garanticen calidad ambiental interior y bienestar y en términos generales, el bienestar se convierte en una inversión estratégica, no en un costo adicional", enfatiza Romero Archbold, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de América. De hecho, según señala la decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de América, diversos estudios internacionales han demostrado que los edificios diseñados bajo estándares de bienestar y sostenibilidad —como WELL o LEED— pueden incrementar su valor entre un siete por ciento y un 20 por ciento, dependiendo del mercado, y adicional, estos activos presentan menores costos operativos en el largo plazo, especialmente en consumo energético y mantenimiento, lo que mejora su rentabilidad.
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