Los ministros del tribunal, por unanimidad, confirmaron el fallo de primera instancia que condenaba a Iglesias por la apropiación indebida de US$ 180 mil y lo absolvía del delito de insolvencia societaria fraudulenta
Aunque el cierre de
Casa de Galicia tuvo varias aristas que generaron polémica, lo que llevó a su expresidente,
Alberto Iglesias, a los estrados de la Justicia penal fueron dos cargos muy concretos: la
apropiación indebida de US$ 180 mil y un delito de
insolvencia societaria fraudulenta. Tras un juicio oral en el cual declararon decenas de testigos, la jueza
Diovanet Olivera lo condenó por el primero y lo absolvió por el segundo. Nadie quedó conforme: tanto la defensa de Iglesias como la Fiscalía apelaron la decisión. Este martes, el
Tribunal de Apelaciones confirmó la decisión: Iglesias fue condenado por apropiación indebida y se ratificó que la pena será de un año de arresto domiciliario y otro de libertad vigilada.
El fallo no se encuentra firme y puede ser recurrido ante la
Suprema Corte de Justicia. Iglesias ha manifestado públicamente en varias oportunidades su intención de llevar su caso hasta el final.
En la sentencia del Tribunal, de la que dio cuenta El País, los ministros
Gabriela Merialdo,
Marcelo Malvar y
Beatriz Larrieu destacaron que la sentencia original de Olivera estaba "muy fundada" y coincidieron en prácticamente todo con ella. A su vez, manejaron dos líneas argumentales. Por un lado, entendieron que algunas de los cuestionamientos de la defensa de Iglesias apuntan a dar su versión de los hechos pero no critican directamente la sentencia. Sobre otros puntos, afirman que no hay pruebas que avalen sus dichos. Por otro lado, analizaron el fondo del asunto y llegaron a la conclusión de que Iglesias no volcó a Casa de Galicia US$ 180 mil que debían ser utilizados para "actividades propias de su giro".
También rechazaron la petición del fiscal
Gilberto Rodríguez de condenarlo por insolvencia societaria fraudulenta, por entender como lo hizo Olivera que no se daban los requisitos legales para hacerlo. En uno de los pasajes donde explica esto, de todas formas, expresan que: "La prueba recibida puso en evidencia una mala administración de la institución por parte Iglesias, pero todo realizado 'a vista y paciencia de los restantes directivos'".
Sobre los US$ 180 mil
Este dinero fue retirado por Iglesias de una cuenta en
Cambistar S.A, propiedad de
Marcelo Bonanata, en pesos. Él afirmó que se la dio a un jerarca de la institución que se suicidó un día después de la intervención de la mutualista.
La defensa del expresidente, llevada adelante por
Gonzalo Fernández y
Marcelo Domínguez, propuso dos teorías. Por un lado, sostuvieron que se utilizó el dinero para pagar deudas de Casa de Galicia y su socia,
Clínicas Leborgne. Por otro, que se cobró al menos parte de esa suma para saldar una deuda que la institución tenía con él y que no había quedado debidamente documentada.
De hecho, por esta versión, en el juicio se abrió una polémica en sí misma. Iglesias afirmó que él le prestó US$ 200 mil a Casa de Galicia y que un contador de la institución pasó a buscarlo por su casa. Pero cuando declaró el contador, dijo que retiró US$ 249.200 y que el origen de esos fondos era el préstamo de un tercero particular. Iglesias insistió en su versión y logró que citaran declarar al tercero particular que habría dado el dinero. Él dijo que había prestado dinero a Casa de Galicia, pero nunca esa suma y que siempre había brindado el dinero mediante transferencia bancaria.
Sobre la primera teoría ensayada por la defensa, el Tribunal analizó uno a uno los supuestos pagos y concluyó que no surgen elementos que permitan corroborar que para abonar esos servicios se utilizó el dinero retirado por Iglesias. Respecto del segundo punto, enfatizó que el presunto préstamo que Iglesias hizo no fue documentado producto de que su calidad de presidente se lo impedía y no por el "desorden contable" que había en la mutualista. A su vez, cuestionó que Iglesias declaró en juicio que "sacó todo" el dinero para él y que luego "devolvió US$ 100 mil", pero "esa suma no es suficiente" para cubrir los pagos que supuestamente hizo para Casa de Galicia.
"Todo lo demás si pensó en quedárselo o no, si se arrepintió y lo depositó en Casa de Galicia (...) son simples dichos de la defensa, huérfanos de prueba. Lo que está probado es que a los acreedores de Clínica Leborgne se les pagó con instrumentos distintos al dinero en efectivo retirado por Iglesias", expresaron los ministros.
Por otra parte, tampoco creyeron en la segunda hipótesis de la defensa referente a que Iglesias se habría cobrado una deuda consigo mismo. "Cabe advertir que aceptar la hipótesis que Iglesias se quedó con el dinero (o parte del mismo) en pago del préstamo que había hecho a Casa de Galicia, lleva a concluir que todo lo invocado en la contestación sobre el destino dado a los U$S 180.000 para los fines de la institución es falso", advirtieron y destacaron que él "no podía decidir por sí y ante sí cancelar su crédito, aprovechándose de su condición de presidente que además estaba en posesión del dinero".
En algunos pasajes, los ministros llegaron a remarcar contradicciones en su declaración. "Iglesias declaró en juicio que lo sacó todo para él y que después devolvió U$S 100.000, pero esa suma no es suficiente para los cuatro pagos relacionados en el informe (...) Es decir que las manifestaciones del acusado contradicen la prueba presentada por su defensa".