Las ‘jugaditas’ de Gustavo Petro para cooptar el Fondo del Café
Respecto a la vigilancia y el control fiscal, Anwar Daccarett, Contralor Delegado para el sector Agropecuario, señaló que se adelantará un seguimiento especial a la renovación del contrato del FoNC sin que ello comporte coadministración
Respecto a la vigilancia y el control fiscal, Anwar Daccarett, Contralor Delegado para el sector Agropecuario, señaló que se adelantará un seguimiento especial a la renovación del contrato del FoNC sin que ello comporte coadministración. Manifestó que el interés es proteger el patrimonio del Fondo así como a las 570.000 familias cafeteras. Informó que la entidad iniciará en julio una auditoría en el marco de su plan de vigilancia, con énfasis en la ejecución de los recursos del Fondo, los procesos de contratación de 2025, las inversiones y el funcionamiento de Cenicafé, así como en la renovación cafetera. Explicó que estas revisiones hacen parte de las labores de control fiscal que se adelantan sobre los 67 sujetos de control a cargo de la delegada para el sector agropecuario.
Los recursos de los cafeteros, representados en el Fondo Nacional de Café (FoNC) y administrados por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), atraviesan días claves por cuenta de la renovación del contrato de administración, que vence el próximo 7 de julio. Si bien se han mantenido una serie de reuniones de negociación entre el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Agricultura y la Federación, lo cierto es que el gobierno de Gustavo Petro desde siempre ha mostrado su negativa por renovar el contrato a la FNC, la cual, idóneamente, sería la única entidad en el país con la capacidad para manejar los parafiscales cafeteros. Portafolio conoció en primicia que al tiempo que el Gobierno mantiene conversaciones con la Federación para definir el futuro del contrato de administración del Fondo, también estarían adelantando acercamientos con cooperativas y asociaciones cafeteras para entregarles el manejo de esos recursos y sacar de la ecuación a la FNC. Según la fuente que pidió no ser identificada, "mientras el Gobierno sostiene reuniones de negociación de la renovación del contrato con la Federación, que incluso tuvieron una reunión este martes, también ha habido acercamientos con las cooperativas, asociaciones y dignidades", afirmó. Con ese contexto, es necesario mencionar que la mezquindad de Gustavo Petro hacia la Federación, tendría como motivo la elección de Germán Bahamón como gerente de la FNC, lo que convirtió cualquier acción sobre el gremio en una fijación personal del primer mandatario con el timonel de los cafeteros, según expertos. De acuerdo con Juan Camilo Restrepo, ex ministro de Hacienda y Agricultura, actualmente el Gobierno viene barajando una serie de posibilidades para cambiar la administración del Fondo de los caficultores. Por ejemplo, "está la de pasarle el Fondo a la Fiduprevisora y pueden estar barajando ahora la de las cooperativas. El Gobierno sigue con su ojeriza con la FNC. Los documentos que debieron intercambiar en la reunión de ayer, probablemente van a reflejar del lado del Gobierno esa mala disposición con la FNC", dijo. ¿Pueden o no cambiar? Con base en lo mencionado por el exfuncionario, es importante aclarar que los recursos del Fondo son de los caficultores, más no del Gobierno. "Sin embargo, desde hace un tiempo, el gobierno Petro ha resultado con capricho y ojeriza, como la tiene con muchos otros sectores de la economía", opinó. De acuerdo con los expertos cafeteros, existen diversas implicaciones de la incertidumbre sobre quién se va a quedar con el Fondo. En ese frente, Andrés Valencia, exministro de Agricultura, señaló que intentar pensar en entregar los recursos de los cafeteros a cooperativas y asociaciones, tiene implicaciones estructurales en el sector. "No se puede entregar el Fondo a las dignidades sin tener una estructura administrativa sólida detrás. ¿Quién va a comprar el café? ¿Cómo lo van a comprar? Todo se hace simplemente por hacer daño", alertó Valencia. Así mismo, Juan Camilo Restrepo destacó que la Corte Constitucional ha dicho que los fondos parafiscales los debe manejar el gremio privado que exhiba mayor grado de democratización en su organización interna. Y resulta que la Federación es la que puede exhibir los mejores índices de democratización, y, por lo tanto, es la llamada a manejar el Fondo. "Vemos un forcejeo de un Gobierno que quiere imponer en la renovación sus caprichos y la Federación está defendiendo la razón de ser y la filosofía del Fondo, trabajo que ha hecho muy bien", dijo. Ahora bien, según la fuente que pidió no ser identificada, uno de los puntos en donde se debe poner el foco sobre la posible injerencia de las cooperativas, tiene conexión con el nombramiento de una ficha clave de Daniel Quintero, ex alcalde de Medellín y hoy superintendente de Salud en la Cooperativa de los Andes. "Este Gobierno lo puso en la cooperativa", indicó. Por otra parte, el riesgo es inminente, no solo para la Federación, sino para las familias caficultoras. Esto, teniendo en cuenta que la no prórroga oportuna del contrato de administración del Fondo Nacional del Café no es un trámite administrativo menor, pues están de por medio las más de 557.000 familias cafeteras. Con eso sobre la mesa, el FoNC se ha utilizado para la garantía de compra, para la estabilidad del mercado interno, para la asistencia técnica, la investigación científica, la red cooperativa y el sistema social cafetero. Sin embargo, se habla de que el Gobierno no tiene potestad discrecional para escoger otro administrador. Por ejemplo, la administración del Fondo no responde a una decisión política del Gobierno de turno. Su manejo por parte de la Federación Nacional de Cafeteros está respaldado por un marco legal consolidado durante décadas. Desde la Ley 76 de 1927 y la Ley 41 de 1937, hasta normas posteriores como el Decreto Ley 2078 de 1940 y la Ley 11 de 1972, donde se estableció la relación contractual entre el Estado y la Federación. Además, la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional han ratificado este esquema. Por ello, una eventual no renovación del contrato podría generar consecuencias económicas y sociales para los productores cafeteros. En ese frente, Andrés Valencia detalló que el trabajo que realiza la Federación no es fácil, pues el grano tiene unas condiciones técnicas muy específicas: el tamaño, la región de origen, si se ha o no certificado, etc. "Acá la pregunta que se debe hacer es quién va a comprar el café, quién va a ir, el grano que se necesita, cómo cubrirlo en la bolsa de Nueva York. La simple insinuación que hacen ya es muy grave", opinó. También, el exministro destacó que el hecho de que la Federación ya no esté en el mercado comprando café, en el caso de que se entregue el contrato a otra organización, eso va a generar un colapso en el precio del café. "Todo es un desastre, pero este es un problema que tiene un Gobierno obsesionado con una entidad y con una persona que, al final del día, lo que va a hacer es mucho más daño que bien, porque aquí no hay ningún tipo de factor que sea positivo para nadie", manifestó Valencia. Por su parte, Juan Camilo Restrepo agregó que hoy también se ve el desinterés y el descuido del Gobierno en materia cafetera. "Antes de este Gobierno el Comité Nacional, donde se sientan los cafeteros y el Gobierno, se reunía religiosamente cada 8 días. Durante el gobierno de Petro las reuniones se han esparcido hasta el punto de que pasan dos y tres meses sin reunir el Comité Nacional", mencionó. Igualmente, Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, dijo que el contrato debe firmarse con la Federación de Cafeteros "para evitar incertidumbre en el sector y no afectar la continuidad de las exportaciones de café en Colombia". Lo que está en riesgo Uno de los principales puntos de atención sobre el Fondo Nacional de Café es la garantía de compra, mecanismo que permite a los productores vender su café bajo una referencia pública de precio. Institucionalmente, se define como "el principal escudo del productor frente a mercados concentrados" y se advierte que su funcionamiento resulta determinante para mantener condiciones de comercialización en buena parte de las zonas cafeteras. Es por esto que una eventual afectación de este mecanismo tendría consecuencias directas sobre los ingresos de los productores. Se asegura también que, sin la garantía de compra, los cafeteros podrían recibir hasta un 20% menos por cada carga comercializada, con efecto, especialmente, sobre la economía de los hogares y la capacidad de inversión en las fincas. Aun así, la red de cooperativas cafeteras también aparece entre los frentes expuestos a los riesgos derivados de la incertidumbre institucional, debido a que el sistema de compra de café depende de la estabilidad operativa y financiera de estas organizaciones, por lo que cualquier señal de indefinición podría afectar la liquidez y la confianza comercial en las regiones. Otro de los aspectos destacados tiene relación con los bienes públicos financiados a través del sistema cafetero. Es así que Cenicafé y el servicio de extensión aparecen como herramientas clave para la productividad, la renovación de cultivos, la adaptación climática y el manejo de enfermedades que afectan la producción nacional. La advertencia se extiende además a las implicaciones sociales de una eventual alteración del modelo vigente. Se recuerda que la caficultura constituye una actividad económica de amplia presencia territorial y que, en numerosos municipios, representa una fuente de empleo, ingresos y estabilidad para miles de familias campesinas. Para Restrepo, "qué asistencia técnica le va a dar una entidad que no conoce de café que no tiene la red nacional de cobertura para llegar con el servicio técnico a los 800 municipios. Y algo así parecido sucedería con la garantía de compra, que es una de las cosas más valiosas que tiene el café". Además, en ese frente el exministro mencionó la hipótesis sobre pasarle el manejo del Fondo a la Fiduprevisora. Para esto, manifestó que de ser cierto, los puntos que se quebrantarían serían la garantía de compra, la democratización y la asistencia técnica. "Hay 800 municipios cafeteros en el país, todas las fincas allí tienen el servicio de la asistencia técnica de la Federación", opinó. Portafolio también conoció que uno de los mecanismos con los que cuenta el Fondo para tener la garantía de compra, es pedir créditos bancarios para realizar el pago de contado y una vez se realice el recaudo de los parafiscales se pagan las obligaciones financieras. Sin embargo, dichos créditos cuentan con unas cláusulas aceleratorias, que de hacerse efectivas por la incertidumbre en torno a la renovación del contrato, traería problemas financieros a los caficultores. Ante eso, Valencia confirmó que generalmente "el banco le presta plata al Fondo, y como garante está la Federación. Si la Federación ya no va estar en el panorama donde están los recursos, el banco se va a poner nervioso y puede aplicar las cláusulas". Vale la pena señalar que hasta el cierre de esta edición, tanto la Federación Nacional de Cafeteros, como el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Agricultura mantenían una reunión sobre el futuro de la administración del Fondo Nacional del Café. Sin embargo, no hubo pronunciamientos sobre las decisiones tomadas para el futuro de los recursos de los caficultores colombianos.