Dejar bien el poder
Jorge Restrepo
Al menos desde los cincuenta, Colombia no ha tenido problema con la alternancia: que la oposición ocupe el gobierno nacional
Jorge Restrepo
Al menos desde los cincuenta, Colombia no ha tenido problema con la alternancia: que la oposición ocupe el gobierno nacional. Los gobiernos salientes han honrado su deber democrático, han aceptado el límite a su poder y han hecho una transferencia de la administración, incluso a sus más acérrimos opositores. ¿Cómo podría dejar bien el poder la administración de Gustavo Petro? Lo primero, claro, fue que el gobierno saliente y el candidato perdedor reconocieron el ganador, Esto es importante pues permite la protección necesaria al presidente y vicepresidente electos y organizar el empalme. El Gobierno saliente debe dirigir, gestionar y financiar el empalme: nombrar un equipo de entrega; organizar los informes, evaluaciones y la información de evidencia; y preparar la situación de los asuntos y programas de cada entidad y ministerio; y, desde una perspectiva temática, los avances en la ejecución del Plan de Desarrollo y las tareas pendientes y por definir. El empalme ordenado es lo que permite que haya continuidad en políticas de Estado: desde la lucha contra la pobreza, hasta en asuntos importantes, pero fuera del debate público hoy, como la ciencia y la tecnología. También le permite al gobierno saliente proteger programas en los que reclama avances históricos, como en reforma rural y en cultura. Tan importante como la entrega de la información es el aplazamiento de las decisiones, en particular las que comprometan el futuro fiscal. Hizo lo correcto el gobierno, por ejemplo, en prorrogar por seis meses el contrato de administración del Fondo del Café y la parafiscalidad con la Federación de Cafeteros. La anunciada compra de equipo por Mindefensa, por más de $1,6 billones, debe ser pospuesta y todo proceso contractual asociado, detenido. No queremos que se repita lo de los aviones de la flota de superioridad aérea, contrato que nos costará un riñón revisar, como prometió el vicepresidente electo. Algunos de los proyectos de ley de iniciativa gubernamental no deberían ser presentados. La reforma tributaria que anunció Hacienda no tiene futuro en el Congreso. Es conveniente aplazar o evitar nombramientos en toda la estructura de la administración pública, incluyendo el servicio exterior. Proteger a los trabajadores gubernamentales pasa por no usar la nómina oficial para sembrar oposición, tal como tanto se quejó el presidente saliente que le hicieron a su Gobierno. En la Junta del Banco de la República, es innecesario repetir el bloqueo de marzo pasado y mejor buscar un consenso como en abril. En seguridad, a todos nos conviene que sea el gobierno Petro el que levante y culmine ordenadamente las negociaciones con grupos armados que ya no fructificaron, todas menos una. Con la deuda, además de hacer pública la información detallada del manejo creativo, es necesario detener tal manejo y minimizar operaciones a lo estrictamente necesario. En suma, trabajar para entregar. Tampoco es que sea demasiado.
Profesor de economía de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.