Jueves, 25 de Junio de 2026

Los residuos como energía ganan espacio en el país

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de junio de 2026

El aprovechamiento energético de residuos comienza a consolidarse en Colombia como una alternativa para la industria en medio de la discusión nacional sobre el futuro de los combustibles y la transición energética

El aprovechamiento energético de residuos comienza a consolidarse en Colombia como una alternativa para la industria en medio de la discusión nacional sobre el futuro de los combustibles y la transición energética. Según Atica, una compañía dedicada a la gestión integral de residuos y economía circular, el país todavía desaprovecha una gran parte de los materiales que genera, pese a que una fracción importante podría transformarse en combustible para procesos industriales que actualmente dependen del carbón. Hoy Colombia aprovecha apenas el 12,4% de los residuos que produce. El 87,6% restante termina en disposición final, aunque parte de ese volumen cuenta con potencial para convertirse en una fuente energética capaz de sustituir parcialmente combustibles fósiles utilizados en procesos térmicos de la industria. La compañía señala que esta alternativa ya está operando en el país mediante el coprocesamiento de residuos, una práctica que ha registrado un crecimiento acelerado en los últimos años, especialmente dentro del sector cementero. El modelo se basa en la producción de combustibles derivados de residuos (CDR), materiales que pueden ser utilizados en hornos industriales de alta temperatura. Residuos convertidos combustible El aprovechamiento energético se concentra en residuos que no cuentan con una ruta viable de reciclaje. Entre ellos se encuentran plásticos multicapa o contaminados, textiles, papel y empaques complejos que, tras procesos de separación, clasificación, trituración y acondicionamiento, se transforman en combustibles derivados de residuos. Estos materiales son utilizados principalmente en hornos industriales que requieren altas temperaturas para su funcionamiento. De acuerdo con Atica, se trata de una solución que no compite con los esquemas tradicionales de reciclaje, sino que actúa sobre la fracción de residuos que no puede reincorporarse como materia prima. "Existe una dimensión poco discutida de la seguridad energética: la demanda térmica industrial. Buena parte del consumo de energía de la industria no es electricidad, es calor de proceso que hoy se produce quemando carbón. En ese frente, los residuos pueden sustituir parcialmente combustibles fósiles sin requerir cambios en la matriz eléctrica del país", afirmó Mauricio Abondano, gerente de Disposición Nacional de Atica. La compañía insiste en que la jerarquía de aprovechamiento se mantiene intacta. Según Abondano, la prioridad sigue siendo prevenir, reutilizar y reciclar antes de recurrir a la valorización energética. "La jerarquía es clara: primero prevenir, luego reutilizar, después reciclar y solo al final valorizar energéticamente lo que no tiene otra alternativa. El CDR no compite con el reciclaje; su materia prima es, precisamente, lo que el reciclaje no puede absorber", señaló Abondano. Actualmente, Atica opera tres líneas dedicadas a la producción de combustibles derivados de residuos, con una capacidad cercana a las 7.000 toneladas anuales. La empresa gestiona alrededor de 200.000 toneladas de residuos al año, de las cuales más de 120.000 son aprovechables bajo esquemas de economía circular. Sustituye carbón y reduce emisiones El principal aporte de los combustibles derivados de residuos se encuentra en la sustitución parcial de combustibles fósiles utilizados en procesos industriales. Sectores como el cementero y el calero figuran entre los principales usuarios potenciales de esta tecnología debido a que operan hornos que superan los 1.000 grados centígrados. Estas temperaturas permiten una combustión completa y controlada, condición necesaria para el coprocesamiento de residuos en instalaciones industriales. La compañía sostiene que el beneficio no se limita al reemplazo de carbón y coque: también se relaciona con la reducción de emisiones asociadas a la disposición final de residuos. Según estándares internacionales de coprocesamiento, la sustitución de combustibles fósiles por CDR contribuye a disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) derivadas de la combustión. Al mismo tiempo, evita la generación de metano que producirían esos mismos residuos si permanecieran en rellenos sanitarios. El metano es considerado un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global superior al del dióxido de carbono, razón por la cual su reducción adquiere relevancia dentro de las estrategias de mitigación climática. Para Atica, esta combinación genera un efecto simultáneo: menos emisiones asociadas al consumo de carbón y menos emisiones provenientes de la disposición final de residuos. el reto de escalar el modelo en Colombia Más allá del componente ambiental, la empresa destaca que el aprovechamiento energético de residuos puede convertirse en una herramienta de competitividad para la industria. La razón es que permite acceder a una fuente de calor menos expuesta a la volatilidad de los precios internacionales del carbón y el coque. Esto ofrece una mayor previsibilidad para la operación de las empresas que dependen de energía térmica en sus procesos productivos. A ello se suma el interés creciente de inversionistas, clientes y casas matrices por medir y reportar indicadores asociados a la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono. "Los residuos no son solo un problema ambiental. También son una fuente de energía disponible hoy que puede reducir emisiones y mejorar la competitividad industrial. La pregunta ya no es si es viable, sino qué tan rápido el país decide escalarlo", afirmó Abondano.
Atica dice que el mercado colombiano todavía se encuentra en una etapa tem- prana en coprocesamiento. Desde la perspectiva de la compañía, el principal desafío consiste en ampliar la adopción de tecnologías y modelos que se encuentran operativos para aprovechar el volumen de residuos que actualmente no se recicla ni se reutiliza. La empresa considera además que existe una tarea pendiente en materia de política pública: medir oficialmente el potencial energético de los residuos generados en Colombia, pues no existe una cuantificación formal que permita dimensionar el aporte de esta fuente en la matriz energética nacional.
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