Lo bueno, lo malo y lo feo de las polémicas pausas de hidratación en el Mundial
Reducir el riesgo de hipertermia o "romper la magia del fútbol". Hinchas, doctores, DTs y preparadores físicos entregan sus miradas.
Una de las mayores polémicas del Mundial no involucra a un futbolista o a una jugada controversial. Lo que más ha dado que hablar son las pausas de hidratación obligatorias.
En diciembre, la FIFA anunció que los 104 partidos del torneo incluirán una pausa de tres minutos en el minuto 22 de cada tiempo para permitir a los jugadores descansar y beber agua. Esto se debe a las altas temperaturas que podrían presentarse en sedes de México, EE.UU. y Canadá.
Pero esta medida preventiva es vista por sus detractores como una regla que rompe la magia del fútbol, lo transforma en un deporte de cuatro tiempos como el fútbol americano, o que tiene más motivos comerciales que médicos.
Ya en el Mundial de Brasil 2014 se aplicó la pausa de hidratación, pero solo cuando las condiciones climáticas lo justificaban. ¿Por qué aplicarlas ahora en partidos que se juegan con temperaturas moderadas?
Los hinchas no son indiferentes. "Son malas. Si juegas a más de 35 °C te creo que son necesarias. Pero acá son obligatorias y para mí tienen un fundamento comercial que es para que los canales exhiban publicidad. También sirven para que el técnico pueda dar instrucciones. Pero rompe la magia del fútbol, rompe el ritmo. Si un equipo está inspirado y va con todo, esa pausa lo puede perjudicar", comenta Tito Awad, panelista histórico del programa Show de Goles.
Para los médicos consultados, lo ideal sería cambiar el horario de los partidos cuando se sabe que la temperatura será alta. "Evidentemente, la prevención es mejor que la acción, pero hay que entender que el fútbol actual tiene plazos y compromisos. Si hay temperaturas que ponen en riesgo a los jugadores y a los espectadores, el partido debiera suspenderse, pero eso es la excepción y no la regla", dice Manuel Pellegrini, traumatólogo del equipo de Medicina Deportiva de Clínica U. de los Andes.
Problemas neurológicos
"En general sobre 32 °C se ha visto que las pausas de hidratación tienen muchos beneficios para disminuir el aumento de la temperatura y la frecuencia cardiaca", agrega el especialista. "Son una medida bastante razonable y respaldada", señala.
En las transmisiones del Mundial se ve que los jugadores no solo beben, también se aplican toallas frías o compresas con hielo en el cuello o axilas. Esto es porque el objetivo es bajar la temperatura corporal, junto con hidratarse.
Con esto, dice Pellegrini, "se reduce el riesgo de hipertermia", que se manifiesta con problemas cardíacos o neurológicos cuando hay un aumento exagerado de la temperatura central del cuerpo.
César Kalazic, médico del deporte en Clínica MEDS y de la Selección Nacional de Fútbol, explica que estas pausas partieron en el fútbol juvenil, "porque la tolerancia al calor extremo es menor en los jóvenes".
"Hemos hecho mediciones en juveniles y pueden bajar hasta tres litros de agua por partido por la transpiración. Cuando hay pausas de hidratación, pese a que toman poco líquido -entre 200 y 500 mililitros- casi no hay baja de peso por pérdida de agua", explica.
Eso sí, agrega que en estadios techados o con clima templado el beneficio de la pausa es mínimo. "Ahí uno piensa que la decisión probablemente tenga un componente comercial, más que basarse en los beneficios fisiológicos".
"Antes de que las pausas fueran obligatorias, los médicos evaluábamos, junto con los árbitros, si eran necesarias o no", asegura Kalazic.
Y la táctica
John Armijo es preparador físico y director técnico (DT). Personalmente no le gustan las pausas y está de acuerdo con ellas solo cuando hay exceso de temperatura.
Aunque sí cree que tiene beneficios. Desde el punto de vista físico, al bajar la temperatura y la frecuencia cardiaca, "el jugador aumenta la capacidad de repetir esfuerzos de alta intensidad y de recuperar su sistema anaeróbico. Con eso pueden repetir sprints , aceleraciones o presiones intensas en el juego", dice.
También les ayuda a mejorar la toma de decisiones, ya que mejora la precisión técnica y hay más claridad mental, agrega Armijo.
Desde el punto de vista táctico dice que la pausa del primer tiempo es muy distinta a la del segundo tiempo. La de los primeros 22 minutos "sirve para evaluar si la preparación táctica previa fue buena o no (...) Sirve para corregir situaciones colectivas y darle información a un jugador, por ejemplo, para que no pierda duelos".
"La del segundo tiempo es la última oportunidad para cambiar algún comportamiento o sostener algún resultado. Cuando estás en la cancha y con los gritos de la hinchada es muy poca la información que puedes darles a los jugadores de forma precisa", aclara Armijo.
Sin embargo, los DT -que podrían verse beneficiados con las pausas para darles instrucciones a sus dirigidos- están más bien en contra de la medida, según han dicho en ruedas de prensa. "A mí el fútbol me gusta cuando tiene continuidad y las situaciones las vas resolviendo a medida que van sucediendo", dijo Gustavo Alfaro, DT de Paraguay.
Marcelo Bielsa, quien dirige a Uruguay, también ha sido crítico: "Jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol", dijo.
En tanto el DT de Japón, Hajime Moriyasu, lo ve con buenos ojos: "Pueden ser útiles para modificar el curso del partido, nos sirven para hablar de lo que está pasando y eso nos viene muy bien".
2 a 3 litros de agua por partido puede perder un futbolista cuando hace calor intenso.