Diamela Eltit puertas adentro: el libro que retrata sus ideas
La periodista Javiera Tapia publica "No tengo que ganar", un volumen basado en conversaciones que tuvo con la novelista que la recibió en su casa. "Es más que una escritora, aunque sea una gran escritora", dice.
"Tiene una voz muy dulce y aguda, una risa grácil y sus maneras son suaves. Su escritura es un terremoto", escribió Javiera Tapia después de la primera entrevista formal que le hizo a la escritora Diamela Eltit. En el horizonte había un libro sobre ella, pero no sabía de qué tipo. No quería escribir una biografía o un perfil, tampoco un volumen de conversaciones, pero algo quería hacer con ella porque desde hacía años le causaba una curiosidad: esa narradora que todos calificaban de difícil, que en su historia había vivido y trabajado en muchos Chiles diferentes y que nunca tenía una opinión obvia, era mucho más que una escritora. Lo que hizo Tapia fue golpearle la puerta. Eltit la invitó a su casa.
"Solo sabía que quería conversar con ella y luego escribir. Nada más. Y esas conversaciones fueron resolviendo el cuerpo que tomó el libro", cuenta Javiera Tapia (1988), que después de varios meses sentándose en el living de Eltit, terminó escribiendo el libro "No tengo que ganar" ($20.900). Publicado por editorial Tusquets, lleva el subtítulo "Mi verano con Diamela Eltit" y se resiste a las definiciones: a medio camino entre la crónica, el ensayo y la entrevista, parece querer atrapar la mecánica del punto de vista de la autora de "Lumpérica". En ese intento, Tapia reconstruye hitos de su vida, pero también describe una cotidianidad muy sencilla que complementa su espesura intelectual y artística.
Periodista especializada en música, Tapia ha publicado los libros "Es dificil hacer cosas fáciles", sobre la escena musical chilena entre 1995 y 2005, y "Amigas de lo ajeno", con entrevistas a músicas como Ana Tijoux¸ Denise Rosenthal, Mon Laferte y Javiera Mena. Cuenta que, desde la universidad, la obra y figura de Eltit le interesaban y la interpelaban: "Diamela Eltit me causaba una profunda curiosidad, ya fuese leyendo sus novelas o su obra de no ficción. A la distancia, veía que era una intelectual con una larga carrera como escritora, pero que no era solo eso, sino también alguien que estaba permanentemente pensando el mundo en el que vivía, con la idea de lo colectivo en el centro, con opiniones claras y no obvias y con el talento para convertir todas esas ideas en literatura", cuenta.
"El poder". Ese era el primer tema para conversar que llevaba Tapia en su libreta al juntarse con Eltit. Luego vino la política, la literatura, el cuerpo, la mujer. Después, el recorrido biográfico de la escritora. Premio Nacional de Literatura en 2021, Eltit entró en el campo cultural como parte del Colectivo de Acciones de Arte (CADA), formado en 1979, y fue desde la llamada escena de avanzada que empezó una carrera literaria que la ha situado como referente en la cultura local. Su rol en el decisivo Congreso de Literatura Femenina Latinoamericana de 1987 fue clave. Tapia conversa con la escritora de todas esas experiencias, recogiendo detalles olvidados o incluso desconocidos, y si llega ahí es porque entablan una relación de intimidad.
"Ella estuvo muy disponible desde el momento en que aceptó mi propuesta", cuenta Tapia. "Hace mucho que no sentía que mi curiosidad fuese respondida o abrazada con esa generosidad. Hoy todo invita a estar más separados, escondidos, a la defensiva. La cotidianeidad que se formó durante esos meses para mí es muy conmovedora", agrega.
Paralelamente a la narración de los encuentros y el relato de la historia de Eltit, Tapia lleva un diario sobre el proceso en que también cuenta cómo los diálogos impactan en su día a día. Según Tapia, las ideas de la autora aún tienen el potencial de llegar a más gente. "Diamela es más que una escritora, aunque sea una gran escritora", dice. "Es una gran conversadora, es una mujer con mucho humor, también es una gran profesora, pero es sin duda una intelectual que está pensando el mundo todo el tiempo y no hace falta estar de acuerdo en absolutamente todo para valorarlo. Necesitamos urgentemente escuchar y leer a las personas que están pensando el mundo realmente, a las que tiran de diferentes hilos para proponer ideas sobre, por ejemplo, cómo hemos llegado a este punto", agrega.