Jueves, 02 de Julio de 2026

La Sele, ¿en búsqueda de nuestra autoestima?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 1 de julio de 2026


Carlos Enrique Cavelier
Un video en redes muestra la fanaticada de Colombia gritando y cantando 90 minutos antes de que se iniciara el primer partido de la Selección de fútbol de Colombia


Carlos Enrique Cavelier
Un video en redes muestra la fanaticada de Colombia gritando y cantando 90 minutos antes de que se iniciara el primer partido de la Selección de fútbol de Colombia. Como algo único, lo declaraban los comentarios adyacentes. En los tres partidos jugados hasta ahora, los estadios estaban completamente amarillos, como el de ningún otro equipo. La emoción que despierta nuestro combinado es absolutamente digna del amor que los colombianos tenemos por nuestro país. Pero, como me lo comentaba Humberto de la Calle algún día, la Selección es una de las pocas cosas que nos une como país en esta nación tan dividida, tan dispar y regional. ¿Cuáles son los elementos que nos unen de verdad? Es una pregunta dura que nos debemos hacer. Ese amor y fervor por la Selección de fútbol es un claro reflejo de lo que sentimos por Colombia. Pero no es único. Miremos el mundial del 54’ que ganó Alemania en Suiza, el país neutral en la guerra, devolviéndole un poco el alma a un país saqueado física y moralmente por el nazismo (nada sucede al azar, como el Mundialito de 1972 organizado por Brasil para festejar el 150 aniversario de su independencia frente a Portugal -jugando la final entre estos dos equipos). En el 58’, Brasil ganó finalmente su primer mundial, coronando de júbilo a una población que siempre había tenido el sueño de ser grande, siendo ya un país enorme. Se relata que ese día Brasil dejó de verse como el ‘perro sarnoso’, menospreciado por todas partes. Mucho de ello nos pasa a los colombianos, siempre identificados hace rato en el mundo por la droga y su mafia. Requisados en tantos aeropuertos donde éramos estigmatizados con solo mostrar el viejo pasaporte verde (ahora ya por ello vino tinto). La Selección y su espectacular juego, basado en la enorme experiencia acumulada de sus jugadores en excelentes equipos europeos, es nuestra forma también de mostrar que no somos ’sarnosos’ sino ciudadanos que merecemos respeto como los de cualquier otro país normal. La autoestima en una persona o en un país es básica para su desarrollo. Hace unos años, Colombia fue caracterizada —solo después de Argentina— por su gran búsqueda de autoestima. Y es obvio que busquemos esa autoestima, pues internamente nos vilipendiamos tanto que en otros países no ven nuestra situación tan mal como nosotros. Y curiosamente por eso vivimos también tan angustiosamente cada partido de la Selección, como si fuéramos el equipo de los años 70, goleados en todas partes. Sí, Colombia necesita recuperar su alma. Objetivo difícil incluso de plantear o definir. Y la división política, obvio, no ayuda. Los mensajes del nuevo gobierno y sus políticas de unidad deberían empezar a ser un remedio.
carloscavelier@gmail.com
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