TikTok: algoritmos, poder y disputa tecnológica global
El algoritmo de TikTok
En 2020, una joven prácticamente desconocida subió a TikTok un video de pocos segundos
El algoritmo de TikTok
En 2020, una joven prácticamente desconocida subió a TikTok un video de pocos segundos. Sin producción, sin narrativa elaborada y sin contexto aparente, se limitaba a sincronizar gestos faciales con un fragmento de una canción. En cuestión de semanas, ese contenido se convirtió en el video con más "me gusta" de la historia de la plataforma. Su autora, Bella Poarch, pasó de ser una usuaria anónima a convertirse en una figura global con millones de seguidores, contratos comerciales y presencia mediática.
La magnitud del impacto del video fue tan grande como desconcertante . No se trataba de la demostración de un talento excepcional ni de una historia particularmente original, sino de un "nuevo" fenómeno mucho más difícil de categorizar. Este tipo de contenidos responde a una lógica propia del ecosistema del video corto, caracterizado por micronarrativas que no buscan desarrollar relatos complejos, sino generar un impacto inmediato justamente a partir de gestos, emociones o escenas breves, fácilmente replicables y reconocibles por audiencias masivas.
Más allá del contenido en sí, lo más llamativo del caso fue que el origen de su éxito se debió a un sistema algorítmico capaz de amplificar el contenido hasta convertirlo en una experiencia compartida global. Así, este fenómeno se integra en una transformación más amplia de los "circuitos de producción de sentido", donde las plataformas digitales comienzan a disputar el rol tradicional de los medios como intermediarios en la construcción de narrativas globales. Bella Poarch batió récords con un video en TikTok
La construcción de esta dinámica no es accidental, sino consecuencia de una arquitectura tecnológica cuya expansión ha llevado a que estas plataformas asuman funciones tradicionalmente asociadas a infraestructuras públicas, en tanto organizan la circulación de información, la interacción social, la actividad económica y la producción cultural a escala global.
Es en este punto donde TikTok deja de ser solo una plataforma de entretenimiento y ejerce incidencia en una disputa mucho más amplia, muchas veces implícita, por el control, la influencia y, en última instancia, la hegemonía en el ecosistema digital global. Sin embargo, esta tendencia hacia la interacción global convive con dinámicas de fragmentación impulsadas por los Estados, generando una "tensión estructural" entre la integración cultural de los entornos digitales y su creciente segmentación geopolítica.
Las plataformas digitales presentan una particularidad estructural al operar simultáneamente dentro de distintos marcos regulatorios nacionales
En este contexto , las plataformas digitales presentan una particularidad estructural al operar simultáneamente dentro de distintos marcos regulatorios nacionales, quedando sujetas tanto a presiones del país donde se originan como a las de aquellos en los que expanden sus operaciones. Esta doble condición transforma a estas empresas en "actores híbridos", atravesados por intereses y regulaciones en tensión.
Considerando estas condiciones, el caso de TikTok resulta ejemplificador. Desarrollada por la empresa china ByteDance, la aplicación surge como una versión adaptada al mercado internacional de su plataforma doméstica Douyin, diseñada específicamente para operar en entornos regulatorios, culturales y competitivos diferentes. Constituye el primer ejemplo de una plataforma digital de origen chino que logra consolidarse con éxito en el mercado estadounidense, desafiando no tanto en el plano del hardware o de los estándares técnicos, sino en el dominio de las denominadas "tecnologías blandas", como los datos, los sistemas algorítmicos y la inteligencia artificial aplicada a la atención.
TikTok registraba en 2025 un alcance publicitario cercano a 1,59 mil millones de usuarios a nivel mundial
De acuerdo con DataReportal , TikTok registraba en 2025 un alcance publicitario cercano a 1,59 mil millones de usuarios a nivel mundial, lo que equivale a casi el 20% de la población global. Su crecimiento ha sido acompañado por una expansión sin precedente en términos de descargas y un nivel de uso intensivo, con usuarios que pasan entre una hora y media y una hora y cuarenta minutos diarios dentro de la aplicación. Esta capacidad de captar atención masiva se traduce también en términos económicos: TikTok generó alrededor de 23.000 millones de dólares en ingresos en 2024, consolidando un sistema que articula usuarios, tiempo y capital en una escala central para la disputa tecnológica global.
En este escenario, el avance de TikTok expone tres ejes estratégicos para quienes buscan competir en el ecosistema digital. En primer lugar, el eje relativo a la "securitización" de la cultura digital. Arbitrar los medios necesarios para garantizar que la circulación de imágenes, narrativas y tendencias culturales no implique un riesgo de seguridad nacional adquiere una relevancia crucial.
TikTok consolidó un modelo de recomendación basado en IA que redefine la formación de comunidades digitales
En segundo lugar, el referido a la importancia de la inversión en investigación, desarrollo e innovación . TikTok consolidó un modelo de recomendación basado en IA que redefine la formación de comunidades digitales, ahora estructuradas en torno a intereses, emociones y afinidades culturales más que en pertenencias territoriales tradicionales.
En tercer lugar, el vinculado al resguardo de los datos como un recurso estratégico dentro de la infraestructura crítica digital. La información generada por los usuarios (sus hábitos, preferencias, patrones de consumo e interacción) dejó de ser un simple conjunto de datos o subproductos para convertirse -tras su tratamiento- en un insumo central. Su almacenamiento y eventual disposición adquieren una dimensión estratégica decisiva, en tanto se vincula con capacidades de vigilancia, optimización algorítmica y desarrollo de IA. En consecuencia, el control sobre estos flujos de datos se vuelve un componente esencial de la autonomía estratégica de los Estados y de las empresas que disputan posiciones de liderazgo en el sistema internacional.
Frente a este panorama, la disrupción asociada al fenómeno TikTok no puede comprenderse solo en términos comerciales, sino también por sus implicancias para los Estados, tanto en sus propios espacios políticos-territoriales nacionales como en el plano global, donde se inscribe en un vacío más amplio de gobernanza digital global caracterizado por reglas aún en construcción y en disputa entre grandes potencias.
Introduce una tensión significativa en el ecosistema digital
TikTok aún no constituye una hegemonía tecnológica, pero sí introduce una tensión significativa en el ecosistema digital. Obliga a replantear las condiciones de competencia, enfrentándose directamente con plataformas consolidadas como Instagram y Facebook (Meta), YouTube (Google) o incluso X, que han intentado replicar su lógica de funcionamiento a través de formatos como reels, shorts o feeds algorítmicos. Sin embargo, la disputa ya no se limita a la captación de usuarios, sino que se extiende al control de la atención, la producción de sentido y la acumulación de datos a escala global.
En este marco , TikTok no es solo un actor más dentro del mercado de redes sociales , sino un catalizador de una transformación más profunda en la estructura del poder contemporáneo. Su desarrollo pone de manifiesto una disputa más amplia entre modelos tecnológicos, marcos regulatorios y visiones sobre la gobernanza en el orden digital internacional.
En suma, la competencia ya no se limita a la infraestructura tecnológica o al control de datos, sino que se extiende a la capacidad de intervenir en la construcción simbólica de la realidad. En este plano, algoritmos, usuarios y plataformas participan en la disputa por definir qué es visible, qué es relevante y, en última instancia, qué es verdadero.