Un mercado laboral herido
Esta es una crisis persistente y transversal, que demanda decisión política y rigor técnico para enfrentarla.
Los datos económicos siguen siendo decepcionantes. El Imacec (-0,9%) de mayo, conocido ayer, da cuenta de una economía que no logra salir del estancamiento. Por su parte, el último boletín del Instituto Nacional de Estadísticas no admite lecturas complacientes: el mercado laboral continúa deprimido.
En el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, la tasa de desocupación alcanzó un 9,4%, la cifra más alta de los últimos trimestres y medio punto porcentual por sobre lo reportado hace un año. El número de personas desocupadas llegó a 981 mil, un alza anual de 6,9%, mientras que entre las mujeres el desempleo se mantuvo en el altísimo 10,5% reportado en mayo, frente a un 8,6% en los hombres, 0,5 puntos porcentuales más que hace un año. Con este registro, la economía suma 41 trimestres móviles consecutivos con una desocupación igual o superior al 8%, anomalía que ya no puede atribuirse a un shock puntual: estamos frente a un mercado laboral deteriorado y sin signos de recuperación. En este cuadro, regiones como Valparaíso, O'Higgins, Ñuble y el Maule exhiben tasas de dos dígitos, y es precisamente el Maule la que muestra el deterioro más agudo, con un alza de 2,7 puntos en un año (el desempleo pasó de 7,3% a 10%). En definitiva, esta es una crisis persistente y transversal, que la llegada del invierno -cuando el empleo cae por razones estacionales- amenaza con agravar.
Una mirada superficial podría encontrar consuelo en que el número de ocupados creció 0,8% en el último año. Pero la composición de esta cifra solo enciende más alarmas: el empleo asalariado formal cayó 1,7%, mientras que el trabajo por cuenta propia aumentó 5,3% y el asalariado informal, 7,1%. Así, los ocupados informales crecieron 4,6% y la tasa de ocupación informal se ubicó en 27%. De este modo, el escaso empleo que la economía es capaz de generar es, en su mayoría, de menor calidad, peor remunerado y desprovisto de las redes que amortiguan los shocks de ingreso de los hogares.
En cuanto a cambios que puedan explicar esta dinámica, cabe reparar en dos temas. En primer lugar, el importante aumento en el precio de los combustibles, que no solo impactó sobre la inflación, sino además sobre la actividad y el empleo. Pero también es reveladora la evolución que ha tenido la rama "Administración pública y defensa", probablemente la mejor aproximación al empleo público contenida en la encuesta del INE, y donde se han perdido cerca de 18 mil puestos en el último año. Así, la implementación de significativos recortes de gastos por parte del Estado puede también estar siendo un factor a considerar, sobre todo teniendo en cuenta la importancia que este alcanzó como empleador bajo la administración Boric.
El boletín del INE, además, contrasta su encuesta con registros administrativos, confirmando el estancamiento: mientras los cotizantes no registraron variación en doce meses, la encuesta anotó retrocesos cercanos a 1,5% en los trimestres recientes. Con ello, se descarta que el debilitamiento del empleo asalariado sea un mero artefacto de la medición.
Por todo lo anterior, el informe final de la Mesa de Reactivación Laboral convocada por el Ministerio del Trabajo constituye un aporte oportuno. Sus 22 propuestas, agrupadas en cinco ejes, parten del reconocimiento de que el principal motor del empleo es el crecimiento económico, de modo que buena parte de la solución reside fuera del propio mercado laboral. Pero la Mesa también identifica en el fuerte aumento del salario mínimo entre 2022 y 2025, la reducción de la jornada y los proyectados siete puntos adicionales de cotización del empleador factores que encarecen la contratación, sobre todo en las empresas de menor tamaño. En cuanto a las medidas concretas, apuntan en la dirección correcta, distinguiéndose entre ellas la idea de evaluar con rigor reformas a la regulación laboral, un mecanismo de reducción temporal de jornada o la gradual sustitución de la indemnización por años de servicio.
Frente a este escenario, es claro que el Gobierno debe actuar. Esto requerirá redireccionar recursos fiscales al ámbito laboral, pero debe hacerse de forma rigurosa y precisa, evitando aumentar las distorsiones. La reformulación completa del Crédito Tributario al Empleo contenido en el proyecto de Reconstrucción es una posibilidad. El diagnóstico ya está hecho y las propuestas, sobre la mesa. Lo que falta es la decisión política para implementarlas antes de que un nuevo invierno agrave lo que las cifras vienen advirtiendo desde hace ya demasiado tiempo.