Rector de Santuario Padre Hurtado relata cómo refuerzan en invierno apoyo a quienes duermen en la calle
El sacerdote Claudio Barriga cuenta que "para ellos, lo que sí es muy desastroso es la lluvia, porque se les moja la ropa y quedan muy desamparados".
"A la gente que vive en la calle le llevamos comida caliente y frazadas, pero lo que más nos piden es plástico por si llueve, para cubrir sus cosas", afirma el sacerdote Claudio Barriga, rector del Santuario Padre Hurtado.
El religioso lleva años participando durante las noches en la ruta de calle para entregar comida y abrigo a quienes carecen de techo. Aunque esa misión se realiza todo el año, la ayuda se refuerza en invierno y, en especial, los días en que las temperaturas están bajo cero. "No creo que este invierno sea más frío o peor que los anteriores, pero nunca deja de conmoverme su resistencia. Para ellos, lo que sí es muy desastroso es la lluvia, porque se les moja la ropa y quedan muy desamparados", afirma.
"No es la solución, pero es un alivio"
El sacerdote tiene claro que "con la ayuda que llevamos no estamos solucionando el problema, pero los estamos aliviando y personalizando su situación. También porque queremos tomar contacto con ellos para realizar los procesos que los ayuden a salir de la calle", enfatiza.
Consultado respecto de si en el invierno aumenta la demanda por alimentos, comenta que "en la calle no somos los únicos que estamos entregando ayuda. También nos encontramos con grupos de parroquias, de colegios y de otras instituciones".
A modo de ejemplo, relata que la experiencia los ha llevado a distinguir que el té o el café son diferentes en invierno. "Se los damos más cargado de azúcar, más dulce que en el verano. Ellos necesitan más energía para soportar el frío", cuenta y agrega que "las comidas calientes también las aprecian mucho, porque antes solo recibían sándwich".
Si bien reconoce que el período de la pandemia fue "de vacas flacas", asegura que "ahora hemos logrado reunir más recursos, de donantes voluntarios, que nos han permitido tener fondos para preparar y repartir platos de comida caliente y no solo té con pan. Ahora, incluso, tenemos menús que van rotando: pollo con arroz, pasta con salsa y carne, charquicán, pantrucas y lentejas".
Destaca que durante los recorridos nocturnos "se detectan casos críticos, los que son derivados a los trabajadores del Hogar de Cristo para hacer seguimiento en el día, porque necesitan ir al hospital, recibir atención dental o sacar carné". Barriga asegura que "al recorrer las calles, vemos que es un mito que a la gente le gusta vivir así. La mayoría está sufriendo y lo único que quieren es tener un techo y comida".