Viernes, 03 de Julio de 2026

Este fin de semana vuelve una evocación al cine que ganó un Oscar y mantiene su emoción vigente

UruguayEl País, Uruguay 3 de julio de 2026

Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore, la historia de una amistad alrededor de las películas se exhibe dentro del ciclo "Los socios programan"

Hay películas que son inalterables frente a la obsolescencia emotiva. Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, es una de ellas. Tiene todo para lograrlo: un par de escenas inolvidables, un final contundente, protagonistas con los que es fácil empatizar y una banda sonora entrañable a cargo de Ennio Morricone.

Estrenada en Uruguay, de acuerdo con el sitio Cinestrenos, el 5 de abril de 1990 en el cine Central, acá en la Plaza Cagancha, Cinema Paradiso se ha convertido en un clásico absoluto. Este fin de semana, dentro del ciclo "Los socios programan" -lo que evidencia su vigencia-, se exhibe en Cinemateca Uruguaya. Va hoy a las 17.05 y el sábado a las 19.15.

Es, se ha dicho, una conmovedora carta de amor al cine y a su poder transformador. Ambientada en un pequeño pueblo siciliano de la posguerra, sigue la vida de Salvatore, un niño apodado Totò uno de los personajes infantiles más encantadores del cine, interpretado por Salvatore Cascio, que encuentra su lugar en el mundo en la cabina de proyección del cine local. Allí entabla una hermosa amistad con Alfredo (Philippe Noiret), el proyeccionista , quien se convierte en una figura paterna y le enseña los secretos del oficio. Tras un trágico incendio que deja ciego a Alfredo, el pequeño Totò asume la vacante y crece entre fotogramas hasta que, ya en su juventud, sufre por un amor imposible con Elena.



Ahí llega la lección: Alfredo le dice que abandone el pueblo para siempre y busque su destino en el arte, prohibiéndole mirar atrás. Es una de las escenas más emotivas de la película y resulta infalible a la hora de hacer llorar al público.

https://www.youtube.com/watch?v=ZktlGhq2rIU
Treinta años después, Salvatore ahora interpretado por Jacques Perrin es un exitoso director de cine en Roma que vuelve a su tierra natal tras enterarse de la muerte de Alfredo. Al volver, se enfrenta al paso del tiempo y a la demolición del viejo cine de su infancia, pero recibe un último y emotivo legado de su mentor: un rollo de película que reúne todos los fotogramas de los besos y escenas "subidas de tono" que el cura del pueblo obligaba a cortar cuando él era niño. Pruebe no llorar también en esa escena.

Cinema Paradiso ganó el Oscar a mejor película extranjera, el Gran Premio del Festival de Cannes y el reconocimiento universal por su tono evocador y su sensibilidad. Justamente, algunos críticos la encontraron algo sensiblera, pero el tiempo no les dio la razón: esa sencillez emocional es una parte central de su encanto. A eso contribuye, claro, el leitmotiv musical escrito por Morricone.

El ciclo "Los socios programan" sigue el fin de semana con La culpa, de Gustav Möller (sábado, 20.00; domingo, 17.35), y Los duelistas, de Ridley Scott (domingo, 17.35 y 19.35).
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