Canacol busca imponer condiciones a contratos
La renegociación de los contratos de suministro de gas entre Canacol Energy y varios de sus clientes en Colombia abrió un nuevo frente de preocupación para la industria
La renegociación de los contratos de suministro de gas entre Canacol Energy y varios de sus clientes en Colombia abrió un nuevo frente de preocupación para la industria. De acuerdo con información conocida por Portafolio, la compañía está planteando un nuevo esquema contractual que contempla incrementos en las tarifas de entre tres y cinco veces frente a los precios actuales, la posibilidad de definir unilateralmente los volúmenes de gas que entregará y la eliminación de penalidades en caso de incumplir los suministros acordados. Empresas afectadas advierten que esas condiciones serían inviables para garantizar la continuidad de sus operaciones. Aseguran además que han planteado soluciones a los contratos existentes, sin embargo, abogados de la firma no estarían dispuestos a renegociarlos. Las propuestas llegan en medio del proceso de insolvencia transfronteriza que adelanta Canacol y luego de que una corte de Alberta (Canadá) autorizara a la compañía a terminar varios contratos con clientes colombianos. Sin embargo, esa decisión todavía deberá ser reconocida por las autoridades nacionales para que pueda producir efectos en el país. Entre las empresas que podrían verse impactadas están Cerro Matoso, así como distribuidoras y comercializadoras como Promigas, Surtigas y Gases del Caribe, que dependen en buena medida del gas producido por la empresa. Según explicó a Portafolio un directivo de una de las empresas afectadas por el posible cierre de contratos, Canacol ha venido enviando comunicaciones, a través de sus representantes legales, en las que insiste en terminar los acuerdos vigentes para reemplazarlos por nuevos contratos en condiciones diferentes. De acuerdo con la fuente, la propuesta contempla que sea la propia Canacol la que establezca los volúmenes de gas que suministrará, defina los precios y determine las condiciones comerciales, sin asumir penalidades si no logra entregar las cantidades pactadas. "Hemos respondido a todas las comunicaciones que nos han enviado, pero no ha habido un eco positivo a las propuestas que hemos presentado. El diálogo tiene que ser en dos direcciones y hoy pareciera que solo una de las partes quiere imponer las condiciones", aseguró el directivo. Añadió que los grandes consumidores no se han negado a revisar las condiciones económicas de los contratos. Por el contrario, señaló que varias empresas han manifestado su disposición a aceptar incrementos en las tarifas con el propósito de contribuir a la liquidez de Canacol y facilitar la continuidad de la operación. Sin embargo, sostuvo que esas propuestas no han tenido respuesta favorable. Uno de los aspectos que más preocupa a las empresas es el impacto de las nuevas condiciones. Según la fuente consultada, las tarifas planteadas por Canacol representarían aumentos de entre tres y cinco veces frente a los precios actuales, un nivel que, en su concepto, haría insosteniblesoperaciones industriales que dependen del suministro permanente de gas. "Muchas operaciones se hacen insostenibles", dijo y advirtió que una industria que opera de manera continua requiere reglas claras sobre precios, cantidades y obligaciones de suministro para poder planear su producción e inversiones. Para los consumidores, el principal problema no radica únicamente en el incremento tarifario, sino en que el nuevo esquema trasladaría prácticamente todo el riesgo del suministro al cliente. Bajo las condiciones planteadas, las empresas tendrían que asumir contratos sin garantías sobre los volúmenes de gas que recibirán, mientras el proveedor no enfrentaría consecuencias contractuales si incumple las entregas comprometidas. Ese escenario cobra mayor relevancia en un momento en el que el mercado colombiano enfrenta restricciones en la oferta de gas natural y las empresas dependen de un suministro estable para mantener sus operaciones industriales y cumplir con sus compromisos comerciales. La incertidumbre sobre el futuro de los contratos ya comenzó a reflejarse en la operación de algunas compañías. El caso más visible es el de Cerro Matoso, que redujo desde el 1 de julio en 25% la potencia de sus hornos tras las disminuciones sucesivas en el gas recibido por parte de Canacol. Un directivo de una empresa dijo que el contrato establecía entregas diarias de 16.000 MBTU. Sin embargo, debido a las dificultades de producción de Canacol, los consumidores aceptaron reducir temporalmente ese volumen a cerca de 11.000 MBTU y cubrir la diferencia con otros proveedores. La situación volvió a deteriorarse cuando las entregas descendieron primero a 9.000 MBTU y luego a 7.000 MBTU diarios, sin que exista certeza sobre los volúmenes que serán asignados en los próximos días.