La Rendición de Cuentas de 2025, la primera de Mario Bergara, logró una leve baja del saldo negativo histórico.
Apenas unos días antes de que
Mario Bergara asumiera como
intendente de Montevideo, en julio de 2025, se conoció que la
intendencia había cerrado el año anterior con un
déficit altísimo: $3.640 millones.
Ya se sabía que la situación financiera de la comuna no era "floreciente", como había dicho el propio Bergara, pero con la
Rendición de Cuentas 2024 los números se hicieron públicos. Y además del déficit de ese año, se conoció que el acumulado de la intendencia
ascendía a los $21.919 millones.
Los
antecedentes de Bergara como
ministro de Economía y
presidente del Banco Central sugerían que al asumir empezaría por
reajustar las cuentas.
Y la Rendición de Cuentas 2025, año en el que Bergara gobernó la segunda mitad, da cuenta de eso. Hubo un descenso, aunque leve, del déficit acumulado: pasó a $21.745 millones.
Pero, ¿cómo la intendencia llegó a este punto? Especialmente, cuando diez años atrás, el déficit acumulado era equivalente al que la comuna tuvo solamente en 2024.
Los años de Martínez
En 2016, el entonces intendente Daniel Martínez presentó la Rendición de Cuentas de 2015 que mostraba un déficit acumulado de $3.634 millones. El ingeniero había asumido en julio de ese año tomando la posta de la comunista Ana Olivera. En aquel año, compartido entre los dos, el balance anual había sido de -$325 millones. Pero luego, Martínez logró tres años seguidos de superávit.
El director de Recursos Financieros, Juan Voelker, había sido traído para "ordenar la casa". Como dijo él, en la intendencia implementó medidas de "buena gestión, planificación estratégica y ahorro" y logró que los directores de los distintos departamentos gastaran dentro de los márgenes determinados.
También en ese período, la intendencia creó el fideicomiso del Fondo Capital (integrado por la intendencia y por privados) y además contó con US$ 100 millones que le dio el gobierno de Tabaré Vázquez bajo la forma del Fondo de Infraestructura Metropolitano.
Raw HtmlLos tres años superavitarios fueron 2016 con $1.105 millones, 2017 con $586 millones y 2018 con $110 millones.
Voelker y Martínez habían logrado bajar el déficit acumulado hasta $1.861 millones.
Pero, como se podía observar, en esos tres años el superávit fue bajando progresivamente y en 2019 el balance volvió a ser rojo.
El contexto ya era distinto: en abril el intendente renunció para ser candidato presidencial y quedó en su lugar Christian Di Candia.
En 2019 hubo un déficit de $375 millones. Y al año siguiente, en medio de una campaña departamental y el surgimiento de la pandemia, el saldo negativo fue más alto y llegó a los $1.207 millones.
Al terminarse la gestión, el déficit acumulado era menor al que había dejado Ana Olivera, pero la diferencia no era tan grande como había sido durante la mitad de la administración: fue de $3.442 millones.
La llegada de Cosse
En realidad, Di Candia no terminó 2020 al frente de la comuna, sino que fue Carolina Cosse. Pero a la exministra de Industria, Energía y Minería le tocó asumir recién en noviembre, por un atraso en las elecciones debido a la pandemia.
Cosse tuvo como director de Recursos Financieros al socialista Mauricio Zunino, quien terminaría como intendente.
Los años de Cosse estuvieron marcados por el antagonismo con el gobierno nacional de Luis Lacalle Pou en dos aspectos.
Por un lado, la intendenta entendió que el Estado se estaba retirando de algunos servicios, en momentos de crisis como la pandemia o la sequía, e invirtió para compensarlo.
Por otro lado, Cosse denunció un presunto "ahogo financiero" del Partido Nacional. Lacalle Pou había terminado el Fondo de Infraestructura Metropolitano que creó Vázquez en su segundo gobierno y la oposición en la Junta Departamental no le votó un préstamo millonario para la limpieza de la ciudad.
Raw HtmlDe todas formas, los balances de los primeros dos años de la ingeniera no sobresalen de la historia financiera reciente de la intendencia. En 2021 tuvo un déficit de $351 millones y en 2022 el resultado fue de superávit: $82 millones.
Pese a ese ejercicio superavitario, en la Rendición de Cuentas de 2022 hay un salto enorme del déficit acumulado. Pasó de los $3.751 millones con los que se había terminado el año anterior a unos $16.734 millones.
Lo que sucedió no respondió a un problema en la gestión de Cosse.
El Tribunal de Cuentas hizo que incluyera como pasivos $13.626 millones que respondían a decisiones de administraciones anteriores: los fideicomisos del Fondo Capital y el Fondo Agroalimentario y los préstamos del BID para los proyectos de Saneamiento III, IV y V y por el Plan de Movilidad Urbana I y II.
Pero si las definiciones de pasados intendentes dispararon el déficit acumulado, los años siguientes de la gestión Cosse no ayudaron.
El año 2023 cerró con un déficit anual de $439 millones y el de 2024 fue ocho veces más alto: $3.640 millones.
Festejos por los 300 años de Montevideo, muchas presupuestaciones y áreas que gastaron más de lo que debían engordaron un déficit acumulado que llegó a $21.919 millones.