¿Invertirá aconsejado por ChatGPT? Cuidado, la inteligencia artificial es más optimista que usted
Investigación académica examinó cómo responde la IA cuando una persona le presenta una idea para invertir. Expertos subrayan la relevancia de la educación financiera y la responsabilidad personal.
Cada vez más personas utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA) para resolver dudas, buscar información e incluso pedir consejos. Pero ¿qué ocurre cuando estas herramientas opinan sobre una oportunidad de inversión? Un nuevo estudio encontró que los chatbots suelen ser más optimistas que los seres humanos.
La investigación, realizada por académicos de la Universidad Andrés Bello (Chile), la NEOMA Business School (Francia) y la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.), analizó cómo responden los asistentes de inteligencia artificial cuando una persona les presenta una idea para invertir en una acción. El objetivo era averiguar si estas respuestas son similares a las que darían otras personas o si siguen un patrón diferente.
Para responder esa pregunta, los investigadores estudiaron más de 44.000 publicaciones realizadas entre 2013 y 2022 en WallStreetBets, una popular comunidad de internet donde pequeños inversionistas intercambian opiniones sobre empresas y acciones. Allí compararon las respuestas generadas por inteligencia artificial con las respuestas que dieron usuarios reales frente a los mismos mensajes.
El resultado principal fue claro: la inteligencia artificial tiende a mostrar una visión más positiva de las inversiones que las personas.
Según Jorge Sabat , uno de los coautores e investigador del Instituto de Políticas Económicas de la Universidad Andrés Bello, las respuestas generadas por IA fueron sistemáticamente más optimistas que las respuestas humanas cuando se enfrentaban exactamente a la misma propuesta de inversión. En otras palabras, cuando una persona planteaba una idea sobre una acción, la inteligencia artificial tenía más probabilidades de reforzar esa idea de manera favorable.
¿Por qué es importante este hallazgo? Porque las herramientas de inteligencia artificial ya no se limitan a buscar información. También interpretan datos, resumen opiniones y ayudan a las personas a formarse una visión sobre distintos temas. En el ámbito financiero, eso significa que pueden influir en la manera en que los usuarios perciben una oportunidad de inversión.
El estudio encontró además que este optimismo no desaparece fácilmente. Los investigadores probaron una estrategia simple: pedirle a la inteligencia artificial que respondiera como si fuera un inversionista profesional. La diferencia efectivamente disminuyó, pero solo en parte, porque la brecha se reduce cerca de 14%, pero permanece alrededor de 86% del sesgo optimista.
Además, encontraron que la IA conversacional entrenada con humanos, y no solo con datos, es la que más amplifica el sesgo optimista.
Los autores concluyeron que una parte importante de ese optimismo parece estar incorporada en la forma en que funcionan estos asistentes conversacionales y no depende únicamente de cómo el usuario formule la pregunta.
El peligro de una burbuja
Sabat responde que las burbujas se generan cuando hay creencias "optimistas" que se comienzan a correlacionar entre ellas y a medida que más y más personas se unen a la creencia común. "Las burbujas han ocurrido de forma descentralizada desde los inicios del mercado financiero. Si es que la IA pudiera coordinar más fácilmente un desmedido 'positivismo', esto podría magnificar burbujas. Sin embargo, aún se requiere evidencia experimental con inversionistas para ver quiénes podrían verse más influidos por este sesgo", manifiesta.
Coincide Jaime Caiceo , socio del área de IA y Datos en la consultora Deloitte, pues sostiene que siempre han existido ciclos de entusiasmo, burbujas y narrativas optimistas; la diferencia hoy es la escala y la velocidad con la que estos pueden propagarse. "La IA comienza a actuar como un 'intermediario de opinión', moldeando el tono de la conversación financiera y, por tanto, las percepciones de oportunidad o riesgo. Esto exige que los inversionistas desarrollen mayor alfabetización digital y financiera, entendiendo cómo se generan estas recomendaciones y contrastarlas con fundamentos, diversificación y objetivos personales de inversión", recalca.
Patricio Cofré , socio de la división de Data e IA de la consultora EY, opina que no se está reemplazando una fuente supuestamente racional por otra más sofisticada. "Más bien estamos pasando desde una influencia social explícita a una influencia algorítmica más silenciosa. Y eso puede ser incluso más poderoso, porque la IA no solo replica opiniones, también les da una apariencia de neutralidad y autoridad", argumenta.
En la Universidad Diego Portales, Pablo Henríquez , director del Magíster en Negocios Digitales, plantea que en el pasado la información llegaba a cada inversionista por canales distintos, así que los sesgos individuales tendían a cancelarse. "Si millones consultan la misma herramienta y esta inclina las respuestas hacia el optimismo, los sesgos dejan de ser individuales y pasan a estar correlacionados, lo que puede amplificar comportamientos de manada", previene. Sin embargo, agrega que se debe ser prudente: aunque los modelos de IA tiendan a ser más optimistas, esto no demuestra que eso esté inflando precios hoy.
Educar más que prohibir
Henríquez opina que el tema de la regulación merece ser debatido. "Si estas herramientas se usan masivamente para asesoría financiera, no deberían quedar exentas de la transparencia y las advertencias que se exigen a un asesor humano", dice. En su opinión el énfasis debería estar en educar más que en prohibir.
Cofré señala que la discusión debe centrarse en cómo están diseñados, afinados y desplegados estos sistemas cuando entran a un dominio tan sensible como la asesoría financiera. "Si un modelo puede amplificar sesgos, concentrar portafolios o empujar conductas procíclicas, entonces no basta con presentarlo como una ayuda neutral", argumenta.
Caiceo agrega que, más que alarmarnos, debería llevarnos a usar estas herramientas con mayor conciencia. "Al final del día, ninguna recomendación reemplaza entender en qué estamos invirtiendo, tener claro nuestro horizonte, diversificar y, sobre todo, alinear las decisiones con nuestro propio perfil de riesgo. En eso, la responsabilidad sigue siendo profundamente personal", aconseja.
WallStreetBetsLos investigadores estudiaron esa popular comunidad de internet donde se intercambian opiniones sobre empresas y acciones.