¿Qué es realista?
Lue Araújo
El primer paso para lograr algo extraordinario es quererlo con deseo ardiente
Lue Araújo
El primer paso para lograr algo extraordinario es quererlo con deseo ardiente. El primer obstáculo es pensar que aquello que queremos no es realista. Lo he visto en sesiones de planeación estratégica. Alguien propone una meta que lleve a la organización a donde de verdad quiere ir. El equipo empieza a imaginar posibilidades. Hasta que alguien pronuncia la frase lapidaria que acaba cualquier discusión: "Seamos realistas". Nadie pregunta qué signifi ca realista. Todos la aceptan como una muestra de sensatez. Y, en ese momento, mueren el off-site, y los resultados extraordinarios que esperaban. Como coach, he visto que las metas realistas suelen ser una trampa. Prometen seguridad, pero garantizan que nada esencial cambie. Y más de lo mismo produce más de lo mismo. "Seamos realistas" muestra un mindset que piensa: "evitemos el fracaso". "Un poco mejor basta". "Acá eso no se puede". "Defendamos lo que ya tenemos". "No pensemos demasiado grande". Para definir qué es realista propongo pasar la meta por cuatro filtros: Uno. Distinguir entre lo imposible y lo que simplemente no tiene antecedentes. ¿La meta contradice alguna realidad física, legal, ética o financiera? ¿O solamente contradice la manera como hemos hecho las cosas hasta ahora? No es lo mismo decir "no se puede" que decir "no sabemos todavía cómo hacerlo". Dos. Preguntarse: ¿qué tendría que ser cierto para lograrlo? En lugar de discutir la meta completa, hay que descomponerla. Tendría que existir suficiente demanda. El cliente tendría que estar dispuesto a pagar. El equipo tendría que desarrollar determinadas capacidades. El capital tendría que alcanzar. El producto tendría que ofrecer una diferencia clara. Tres. La evidencia. ¿Cuál es el experimento más pequeño que podemos hacer para saber si vamos en la dirección correcta? ¿Podemos conseguir clientes antes de construir toda la infraestructura? ¿Podemos probar una nueva oferta en un mercado? ¿Podemos demostrar que el cliente compra, vuelve y recomienda? La planeación no reemplaza el contacto con la realidad. Cuatro. El precio que se paga. ¿Estamos dispuestos a invertir el tiempo, el talento, el capital y la energía que la meta exige? ¿Tenemos el equipo para sostenerla? ¿Podemos sobrevivir si los resultados tardan el doble de lo previsto? ¿Estamos dispuestos a cambiar nuestro mindset? La realidad tiene el voto fi nal. Pero no debemos entregarle ese voto por adelantado al miedo, al precedente o a la opinión de quien nunca lo ha intentado. Por eso, la próxima vez que alguien diga "seamos realistas", no reduzcamos inmediatamente la meta. Preguntemos primero: ¿cuál es el límite real?, ¿qué tendría que ser cierto?, ¿cómo podemos probarlo? y ¿estamos dispuestos a hacer lo necesario? Quizá descubramos que la meta no era irreal. Irreal era pretender alcanzarla haciendo exactamente lo mismo.
Fundador Boost Your Mind™ @luearaujo | luearaujo.com