Groenlandia, gasto de defensa y críticas a aliados: las tensiones de la cumbre de la OTAN
El encuentro iniciado ayer y que finaliza hoy llega en un momento clave para el futuro de la alianza, ante las presiones de EE.UU.
Prevista como una reunión compleja debido a las presiones que ha ejercido Donald Trump sobre la alianza, la cumbre de la OTAN inició ayer con un foco añadido de tensión luego de que el Presidente de EE.UU. retomara un tema que llevaba meses sin tocar: el futuro de Groenlandia. Cuando aterrizó en Ankara para el encuentro, que acaba hoy, Trump reiteró sus pretensiones de control sobre el territorio perteneciente a Dinamarca, en una demostración del distanciamiento que el republicano marcó en los últimos meses con el resto de los aliados y en particular con Europa, que enfrenta críticas por el gasto de defensa y su rechazo a la guerra en Medio Oriente, entre otros puntos.
Una isla rodeada por "barcos chinos y rusos"
"(Groenlandia) debería estar controlada por Estados Unidos, no por Dinamarca", aseguró el mandatario tras llegar a Turquía y sostener una rueda de prensa con el Presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, y en la que insistió que la gran isla es crucial para los objetivos de seguridad de EE.UU. "Dinamarca no gasta dinero para ayudar realmente a Groenlandia. Pero es una parte importante para Estados Unidos y está rodeada de barcos chinos y barcos rusos. Y eso no va a ocurrir. Lo de esos barcos no va a ocurrir", afirmó el mandatario.
Trump, cuya administración sostiene desde hace meses un diálogo con autoridades de Groenlandia y Dinamarca sobre el uso de la isla para la defensa colectiva, aseguró que fue precisamente el tema del control del territorio lo que "dañó mi relación con la OTAN", al considerar que EE.UU. está más capacitado para administrar la zona.
Este tema elevó a inicios de año las tensiones entre EE.UU. y Europa, luego de que el mandatario se negara a descartar la opción militar como una posibilidad para hacerse con el control de este territorio de más de 2 millones de kilómetros cuadrados y que tiene grandes reservas de hidrocarburos y minerales críticos.
Más dinero para la defensa
En la cumbre de 2025, los aliados de la OTAN anunciaron un importante aumento de sus presupuestos de defensa, del 2% del PIB que la alianza tenía como meta para sus miembros, a un 5% para 2035 (bajo una fórmula de 3,5% destinado a la "defensa dura" y un 1,5% a gastos adicionales). Sin embargo, Trump ha insistido en la idea de que los aliados, y particularmente los europeo, eleven con urgencia el gasto militar
Miembros de la administración estadounidense como el secretario de Guerra, Pete Hegseth, impulsaron recientemente la idea de una "OTAN 3.0" en la que Europa "equilibre" el gasto defensivo que aporta Washington a la alianza para que de esta manera el continente "asuma el liderazgo de su propia defensa".
Y si bien estas presiones han logrado que los europeos se tomen el tema de "las contribuciones a la OTAN con mayor seriedad, también tuvo el efecto -potencialmente no intencionado- de llevarlos a reconsiderar, a largo plazo, su relación con Estados Unidos y su dependencia de este país", dice el profesor de relaciones internacionales y especialista en estudios de seguridad de la Universidad de Edimburgo, Benjamin Martill. "En la cumbre se hablará principalmente de aumentar los compromisos de la OTAN, pero entre bastidores se discutirá mucho sobre la necesidad de una alternativa", comenta el académico.
España, en la mira no solo de EE.UU.
En el punto de la seguridad, España asoma como un actor problemático, luego de que el gobierno del Presidente Pedro Sánchez se opusiera al aumento del gasto de defensa al 5% del PIB y señalara que su país es capaz de "cumplir sus compromisos con la OTAN" con su inversión no mayor al 2,1% de su PIB en esa materia.
"La dificultad para sostener esta posición no está solo en el porcentaje. El problema es que el entorno de seguridad europeo ha cambiado profundamente", señala Alfredo Rodríguez Gómez, coronel (en retiro) y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Camilo José Cela, quien apunta a factores clave como la guerra en Ucrania, la competencia entre potencias y las presiones de EE.UU. que llevan a la OTAN "a revisar sus necesidades de defensa para la próxima década (...) La cuestión de fondo es, por tanto, si el nivel de inversión previsto por España permitirá generar todas las capacidades futuras que la Alianza considera necesarias".
Coincide Félix Arteaga, investigador principal de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, quien señala que no es posible para España cumplir esos objetivos de la OTAN con la meta de gasto fijada por el gobierno. "El traspaso de responsabilidades de EE.UU. a sus aliados va a hacer que aumente el porcentaje de compromiso de cada Estado miembro, y España tendrá que asumir más coste militar".
Esto además ha llevado a España al choque no solo con Trump, que llegó a calificar al país como un "problema" y a sugerir su expulsión de la OTAN, sino también con otros estados miembros como Alemania y Bélgica.
"La posición de España dentro de la OTAN no ha quedado cuestionada como aliado, pero sí ha sufrido un desgaste político evidente durante los últimos meses (...) La cuestión no es la fiabilidad básica del país, sino su influencia política dentro de la Alianza", dice Rodríguez Gómez.
El repliegue y proyectos de Washington
A sus críticas por el gasto de defensa de los aliados europeos, Trump sumó cuestionamientos a la alianza por el rechazo de sus miembros a apoyar a EE.UU. en la guerra que libró junto a Israel contra Irán. Esto llevó a que el republicano volviera a poner en duda el compromiso de Washington con la defensa colectiva de la OTAN, e incluso apuntó a una retirada de tropas estadounidenses en Europa. El gobernante insistió ayer con esta idea en su conferencia junto a Erdogan.
Parte del concepto de una "OTAN 3.0" apunta también a esto, al anunciar Hegseth en junio que entre los esfuerzos de Washington para lograr este objetivo estará una "revisión en toda regla" de la presencia militar de EE.UU. en Europa.
"Bajo la administración Trump, Estados Unidos ha logrado socavar por completo los fundamentos normativos de la alianza atlántica, hasta el punto de que muchos países europeos (muchos de forma implícita, algunos explícitamente) consideran a Estados Unidos como una amenaza potencialmente grave para la seguridad", dice Martill, quien agrega que "si Estados Unidos desea contar con aliados en su conflicto emergente con China, es poco probable que los encuentre adoptando una postura intransigente respecto a los compromisos de la OTAN y amenazando con tomar Groenlandia por la fuerza".
Baja confianza en EE.UU.Según una encuesta interna de la OTAN a la que accedió Politico, solo un 43% de los adultos estadounidenses confía en que la alianza acudiría en ayuda de EE.UU. en caso de que sea atacado.
Se trata del puntaje más bajo observado entre los 32 países de la OTAN, en donde el promedio de respuestas afirmativas a esta pregunta fue de un 57%.
Alianza "3.0"EE.UU. buscar lograr una "OTAN 3.0" en la que Europa "equilibre" su contribución a la OTAN y se pueda encargar de su propia defensa.