Miércoles, 08 de Julio de 2026

Ocho días

ColombiaEl Tiempo, Colombia 8 de julio de 2026


Miguel Gómez Martínez
Ocho días han pasado entre el anuncio de mi designación como ministro de Hacienda y Crédito Público por el presidente electo


Miguel Gómez Martínez
Ocho días han pasado entre el anuncio de mi designación como ministro de Hacienda y Crédito Público por el presidente electo. Me han parecido una eternidad. La intensidad de las jornadas que he vivido no tiene comparación con lo que he experimentado a lo largo de mi ya larga vida profesional. En pocas horas pasé de tener unas pocas decenas de mensajes por responder a más de 1.200. Mi celular empezó a sonar con números que no podía identificar y al responder no sabía, en muchos casos, quién era la persona que me hablaba. Fui literalmente acosado por la prensa hasta quedar casi sin voz de responder todo tipo de preguntas. Por las noches estoy rendido, pero a pesar del cansancio, me cuesta conciliar el sueño. Habiendo participado en las reuniones de empalme de la campaña había podido recoger muy valiosa información sobre temas fiscales y monetarios. Los expertos con los que trabajé coincidían todos en que varias de las cifras que el gobierno saliente mencionaba en público no eran ciertas. La situación real es mucho más grave y el déficit fiscal ronda el 8% del PIB, muy por encima del 5,3% que menciona el documento del Marco Fiscal de Mediano Plazo. Se deduce de las cifras que publica el ministerio que la Tesorería tiene poco espacio de maniobra que se traduce en las constantes emisiones para poder asumir los pagos más básicos. Mientras tanto, por muchos canales informales llegan noticias de que el gobierno sigue gastando, comprometiendo el presupuesto a las carreras y sin ningún recato. No hay entidad pública importante en la que no diga que trabajan a marchas forzadas para firmar contratos y amarrar recursos. Como si no hubiesen hecho ya suficiente mal a las finanzas públicas, continúan sin vergüenza dilapidando el dinero de los colombianos. Los sistemas de control interno de las entidades son simbólicos. Las entidades de control observan pasivamente mientras esta feria del presupuesto público se adelanta. Se confirma que, para la izquierda, la ética de lo público no merece ninguna consideración. El proceso de empalme debería permitir aclarar muchos de los vacíos de información, pero para ello se requeriría buena voluntad de parte de los equipos salientes y espíritu de transparencia. Hasta el momento no se percibe esa actitud que esperamos no sea generalizada. El mandatario electo ha anunciado que se publicará un libro blanco con los hallazgos que la nueva administración encuentre en el empalme y una vez haya asumido sus funciones. Hay que documentar para la historia y la justicia lo que encontremos. Pero en estos días también he sentido la alegría y entusiasmo de muchos ciudadanos que ven el futuro del país con esperanza. Tienen ilusión de ser gobernados con eficiencia y transparencia. En ellos se percibe la confianza de que Colombia puede salir de este tremendo atolladero. Triste la condición humana de quienes nos gobiernan. Pero grande es la de los colombianos que reconstruirán a Colombia.
migomahu@gmail.com
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela